Perdedores y coperdedores

Si los que sabemos no abren el pico y si nadie trata de hacerse el vivo antes de tiempo, todo indica que la tendencia del No será muy difícil de revertir y, por consiguiente, Evo Morales pagará caro el error de un inoportuno referendo para intentar atornillarse al poder.Con la sociedad civil...

Si los que sabemos no abren el pico y si nadie trata de hacerse el vivo antes de tiempo, todo indica que la tendencia del No será muy difícil de revertir y, por consiguiente, Evo Morales pagará caro el error de un inoportuno referendo para intentar atornillarse al poder.Con la sociedad civil al frente y sin el vulnerable enemigo de siempre que le permitía teatralizar la realidad a su antojo, en el MAS se están empezando a dar cuenta que de ésta no saldrán vivos y están sudando frío por sus futuros personales.Y es que ese es parte del problema que ha convertido a los oficialistas en sujetos tan peligrosos y nocivos. Hace mucho tiempo que dejaron de defender ideas, también han abandonado la defensa de un proyecto político y ya ni siquiera defienden un proyecto partidario. En el fondo no están defendiendo otra cosa que su propio trasero, pues intuyen que en algún momento, próximo, eventualmente tendrán que rendir cuentas de sus atropellos políticos y económicos. Pese al poder que siguen gozando con frenetismo, son bestias heridas acorraladas, y eso es lo que los hace doblemente peligrosos.Están empezando pues ya a avizorar su futuro desprovistos del poder que en algún momento pensaron que sería eterno y cada cual estará craneando cuál es el camino más conveniente para salvar el pellejo en el momento en que afloren las decenas de fondos indígenas que han apañado en una década de impunidad.Pero no solamente ellos están pensando en su futuro, también lo está haciendo la vieja y multi derrotada derecha; agazapada en las sombras de la marginalidad electoral. La vieja derecha está pensando ya cómo intentará aprovecharse de un resultado ajeno.Esa vieja derecha, que nunca estuvo ni cerca de ganarle al MAS y que desde su incompetencia contribuyó más bien a engrandecer al régimen, y a darle un áurea de invencibilidad, intentará regresar del pasado y adueñarse del triunfo de la ciudadanía. En ese atrevido intento será sancionada definitivamente por la gente. Ellos serán entonces los coperdedores de los resultados del referendo.Están afilando las uñas como buitres tras la presa ajena, porque ellos, al igual que el Gobierno, también creen que la gente es tonta y que no se acuerda quiénes son ellos y qué es lo que hicieron con este país cuando tuvieron las múltiples oportunidades de gobernar en diferentes combinolas.El ciudadano boliviano es mucho más inteligente y valiente, y siempre apuesta por escenarios complejos y ambiciosos. Aprueba la gestión de Morales porque reconoce el peso histórico del Gobierno, al mismo tiempo le niega su apoyo para una reelección porque sabe que eso es muy malo para la democracia y rechaza, además, a la oposición porque no considera, ni por un minuto, realizar un salto al pasado.Se trata de una especie de conminación a que, en los cuatro largos años por delante, se constituya un nuevo progresismo de izquierda que comprenda bien lo que ha sucedido en el país y que al mismo tiempo nos dé una visión fresca de futuro. Y se trata también, porque no, de la posibilidad de un nuevo conservadurismo de derecha que no arrastre sus eternos vicios del pasado.Los llamados liderazgos regionales emergentes están por el momento a prueba. Unos ya se han quemado rápidamente entregándose al MAS y los otros tiene que mostrar si quieren asumir ese tremendo desafío o si optarán por ser fachada e instrumento de la derecha restauradora.*es comunicador social


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