Cristo Rey
Tenía que ser un descendiente del rey David, que había hecho tomar conciencia de su vocación religiosa.Esperaban al Mesías, a un rey.Mesías es el hombre consagrado por Dios, el ungido, el sacerdote, el rey, el profeta, el hijo del hombre; aquel en el que se concentraba el sentido de la...
Tenía que ser un descendiente del rey David, que había hecho tomar conciencia de su vocación religiosa.Esperaban al Mesías, a un rey.Mesías es el hombre consagrado por Dios, el ungido, el sacerdote, el rey, el profeta, el hijo del hombre; aquel en el que se concentraba el sentido de la salvación.La fantasía había jugado mucho en torno al concepto de esta figura misteriosa.El evangelio nos narra que cuando Jesús comenzó a predicar el Reino de Dios, se difundió la opinión y luego se convirtió en certeza, de que Jesús era el Mesías.Jesús nunca quiso rodearse de gloria, quería proclamar el reino de Dios y no de un reino terrestre y político; acabó presentándose, humilde, pero claramente como el verdadero Mesías, a pesar de la obstinada oposición de las autoridades judías, fue proclamado como el hijo de David, el Mesías, el instaurador el reino de Dios.Cuando Jesús entra en Jerusalén (Mt.21,5-10) es aclamado por el pueblo:”Hossana”; ¡Viva el hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!Jesús es rey, es el rey de reyes, el Señor de cielo y de la tierra, él lo afirma en (Mt.27,11-12) cuando comparece ante Pilatos y le pregunta: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho”.Jesús quiere reinar en el corazón de los hombres, su reinado es sobretodo un reinado de amor y de misericordia.Es un rey paciente que toca a la puerta de nuestra conciencia y de nuestro corazón, para reinar en nosotros; pero muchos no tenemos espacio para Él, porque nuestro corazón y nuestra mente están ocupados con la seducción del poder, del dinero, de la vanidad y del egoísmo; estamos aferrados a la sociedad de consumo; nuestro único interés es de alcanzar cada día, más bienes materiales; ¿Por qué? Porque ponemos nuestra esperanza y anhelos de felicidad en lo que nos puede brindar la riqueza.Buscamos la felicidad cada día por caminos errados, unos dándose al exceso de la bebida, de la droga y de muchos vicios.Pero, ¡qué desencanto! Así nunca encontraremos la felicidad tan ansiada; sino por los caminos que nos conducen a Jesús que es el rey del universo; para esto debemos dar el paso hacia adelante con valentía; llevar a nuestro cristianismo de rutina y pasivo, a un cristianismo consciente y activo.El paso de un cristianismo tímido e inepto, a un cristianismo audaz y militante, el paso de un cristianismo individual y disgregado, a un cristianismo comunitario y asociado, el paso de un cristianismo indiferente e insensible, a un cristianismo fraterno y comprometido a favor de los más débiles.Solo así Cristo reinará en nuestros corazones, en nuestros hogares, en el mundo entero.


