Volver al pasado

En un territorio del tamaño de Brasil y Bolivia existen 87 diferentes grupos étnicos, de los cuales 33 constituyen la mayoría en una nación. Tan solo el 14 por ciento de su población está compuesta por grupos étnicos minoritarios en sus respectivas patrias. Europa es un continente que...

En un territorio del tamaño de Brasil y Bolivia existen 87 diferentes grupos étnicos, de los cuales 33 constituyen la mayoría en una nación. Tan solo el 14 por ciento de su población está compuesta por grupos étnicos minoritarios en sus respectivas patrias. Europa es un continente que envejece rápidamente. Se estima que para el 2060, el 30% de la población tendrá más de 65 años. En consecuencia, de la actual relación de cuatro personas en la fuerza laboral por cada persona jubilada, la relación se reducirá en una generación dos trabajadores por cada pensionado. Una ola de inmigrantes podría revertir esta receta para una crisis económica. Con la conquista del territorio que hoy ocupa España, los musulmanes migraron a Europa en el año 711. Intentaron llegar a Francia, donde fueron derrotados en el año 732. Después de conquistar Persia, establecieron rutas comerciales hacia el Mar Negro y penetraron en los territorios de la actual Rusia. Sin contar los 9 millones de turcos que residen en Europa, los musulmanes constituyen aproximadamente el 6% de la población europea.  La reciente ola de refugiados, en su gran mayoría musulmanes, ha sido recibida con cierto entusiasmo en Alemania. Otras naciones europeas, sin embargo, no comparten el sentimiento de solidaridad. En Polonia, el 44% de la población tiene una actitud negativa hacia los musulmanes. En un mundo globalizado, con corrientes migratorias inducidas por la guerra o por la búsqueda de oportunidades, ¿Cuál será el impacto de la crisis de los refugiados en la política interna? La nueva realidad migratoria en Europa se da en el contexto de una “nueva economía”, que según Roberto Savio está basada en la supremacía de las finanzas sobre la producción. Por ende, “los empleos precarios constituyen una realidad legítima,  la desigualdad social es considerada natural y el mercado la base exclusiva para el desarrollo de la sociedad”.  Entonces, si la mano de obra barata es considerada una ventaja competitiva, uno supondría que los inmigrantes musulmanes serían bienvenidos. Debido a que Alemania se jacta de la calidad y productividad de su fuerza laboral, lo más probable es que sus refugiados sean capacitados, para satisfacer los estándares de su economía. En el resto de Europa, sin embargo, la reacción es una gran intolerancia. En respuesta, en vez de votar siguiendo una lógica económica, los electores europeos están votando en base a la nostalgia política. Según Savio “Frente a un futuro incierto, se fortalece el sueño de volver a un pasado mejor”. En Suiza y Polonia, los electores “premiaron a los partidos que anunciaron defender la identidad nacional contra los extranjeros, en particular musulmanes. Las tradiciones religiosas nacionales contra los valores europeos de la libertad sexual, el matrimonio gay,  el aborto libre y los estilos de vida decadentes”. Incluso en Holanda y países nórdicos, otrora bastiones de la tolerancia, los partidos de derecha radical y xenofobia están en ascenso. El sueño de integración europea se enfrenta a la nostalgia de una política nacionalista, sin la burocracia supra-Estatal de Bruselas y su imposición de normas y regulaciones. Este nacionalismo encuentra eco en China, Japón, India, Rusia y Estados Unidos donde las políticas “tribales” reciben cada vez mayor aceptación. La crisis de refugiados pone en descubierto una crisis mayor: el resurgimiento del populismo nacionalista de derecha e izquierda por igual. Los musulmanes son una metáfora de la intolerancia hacia mexicanos, norteamericanos, sirios, turcos o cualquiera que sea visto como amenaza por un populismo que encuentra una caja de resonancia en las urnas. La esperanza de un planeta integrado y una ética humanista que por fin supere el tribalismo del pasado parece estar cediendo ante una nostalgia que tan solo puede hacer retroceder a la humanidad.*es miembro de Número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas


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