Productividad en América Latina

Tenemos que continuar desplazándonos hacia estructuras provechosas más diversificadas, con mayor contenido tecnológico y de conocimiento, que permitan mejorar la productividad.  La dimensión de la productividad y el cambio de la estructura productiva tienen estrecha interrelación con...

Tenemos que continuar desplazándonos hacia estructuras provechosas más diversificadas, con mayor contenido tecnológico y de conocimiento, que permitan mejorar la productividad.  La dimensión de la productividad y el cambio de la estructura productiva tienen estrecha interrelación con economía y la sociedad. En América Latina y el Caribe el desafío de la competitividad es lento. Han pasado muchos años de bonanza para varios países de la región, sin embargo se continúa mostrando importantes limitaciones y rezagos en materia de nuevas tecnologías. La revolución tecnológica aparece esencialmente como un fenómeno exógeno, sin que se cuente con los esfuerzos locales necesarios para explotar plenamente su potencial y esto se refleja en sus niveles de productividad. Es necesario que se realice un esfuerzo concentrado por incorporar las tecnologías de la información y comunicación, y por construir capacidades endógenas de adaptación de uso e innovación a partir de las mismas.Los nuevos paradigmas tecnológicos generan trayectorias de producción e innovación; al mismo tiempo,  los sectores asociados a ellos producen bienes y servicios cuya participación en la demanda externa e interna continúa aumentando, por ejemplo, en países como Bolivia, Nicaragua, Paraguay y Honduras marcan una tendencia en la región, a asociar cambio estructural a la innovación y a promover la diversificación hacia actividades de mayor contenido tecnológico. Las iniciativas del sector privado como a las políticas públicas, contribuyen al cambio estructural en la economía, al contribuir a introducir nuevos productos y servicios intensivos en conocimiento, y al aportar dinamismo a la productividad y capacidad de innovación del sistema económico.   Los emprendimientos se caracterizan por ser dinámicos e innovadores, se originan en sectores específicos como son, entre otros, los de las tecnologías de la información y comunicación, salud y farmacéuticos, las nuevas energías y las tecnologías limpias. Para que estas áreas puedan crecer y desarrollar su potencial, es importante establecer un sistema de innovación robusto, potenciar una buena base empresarial y habilitar un sistema capaz de generar un flujo relevante de conocimientos y tecnologías, además de disponer de financiamiento y de un marco legal apropiado. *es administradora de [email protected]


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