Buenas prácticas de gestión empresarial
Más allá de las diferencias que existan, las empresas más exitosas tienen varias características en común: desarrollan proactivamente una cultura que integra metas económicas, ambientales y sociales. Cuentan con personal motivado que se identifica con la empresa y que participa activamente...
Más allá de las diferencias que existan, las empresas más exitosas tienen varias características en común: desarrollan proactivamente una cultura que integra metas económicas, ambientales y sociales. Cuentan con personal motivado que se identifica con la empresa y que participa activamente en el mejoramiento continuo de procesos y productos. Alcanzan una alta productividad, calidad y rentabilidad velando también por la reducción de impactos negativos sobre el medio ambiente. Es importante realizar la difusión e implementación de programas como el de gestión ambiental rentable en el área empresarial. Así se logrará un desarrollo integral sostenible en las industrias bolivianas, es una gestión con enfoque medioambiental para ser sostenibles en el tiempo. Estos esfuerzos deben convertirse en una cultura de mejoramiento continuo con gestión integral del cambio, involucrando a todo el personal, que en muchos casos conoce los cuellos de botella, pero que necesita un clima que le permita contribuir con sus experiencias en el análisis y desarrollo de soluciones. Las buenas prácticas de gestión empresarial son medidas prácticas de fácil y rápida aplicación, por las que un empresario de manera voluntaria puede optar para aumentar la productividad, bajar los costos, reducir el impacto ambiental, mejorar el proceso productivo y elevar la seguridad en el trabajo. Esto es conocido como cuádruple ganancia; pueden ser implementadas por las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) de cualquier sector productivo o de servicios interesados en formar las bases de un exitoso proceso de mejoramiento continuo. Para aplicarlas se necesita compromiso y disposición del empresario para realizar cambios, medidas sencillas, no capacidades técnicas específicas, motivación de los empleados en todos los niveles jerárquicos con atención a los problemas y las áreas con potencial de mejoras. Cuando el empresario es capacitado podrá identificar mejoras en su propia empresa, haciendo uso de las herramientas aprendidas; mejor uso de materias primas, manejo integral de residuos, almacenamiento, transporte de materiales, manejo de agua, consumo de energía, seguridad del trabajador y aguas residuales. La competencia nacional necesita un desarrollo empresarial continuo y dinámico que va mucho más allá de lo que es visible, éstos son puntos de partida animando a más empresas para aplicar estrategias que combinan la rentabilidad económica a largo plazo con la responsabilidad social y ambiental. *es administradora de empresas


