He visto en sus ojos desesperación y dolor

Porque  hemos vivido en primera persona esas desazones, las sentimos como nuestras cuando las vemos en aquellas personas que atraviesan esa triste situación. Las vemos en el hospital, las vemos en las calles, cuando la madre dolida por ver a su hijo postrado y a punto de morir no tiene la...

Porque  hemos vivido en primera persona esas desazones, las sentimos como nuestras cuando las vemos en aquellas personas que atraviesan esa triste situación. Las vemos en el hospital, las vemos en las calles, cuando la madre dolida por ver a su hijo postrado y a punto de morir no tiene la moneda  necesaria para adquirir ese medicamento o pagar a ese profesional. Hemos visto  esa horrenda situación en diferentes situaciones y, sin embargo, nos ha marcado enormemente cuando hemos visto en los ojos de padres y madres de niños y niñas que son atendidas en un centro de rehabilitación para personas con discapacidad y que en pasados días tuvieron la novedad de que el mismo cerraría sus atenciones por factores administrativos.Absurdo rememorar la monumental carga normativa que asegura y privilegia la atención a las personas con capacidades diferentes, llamadas también con discapacidad. Sin ningún sentido colocar aquí y enumerar los compromisos, acuerdos, tratados, convenios que priorizan la atención de estas personas. Todo irracional y falso -además de inhumano- cuando las terapias, el tratamiento, la atención es cortada, cuando los avances en la mejora de los pacientes  se lanzan a un costado con el fin de alcanzar un mezquino objetivo. Porque todo es mezquino comparado con el sagrado esfuerzo de ayudar a que dichas personas tengan avances en su lucha diaria contra esa discapacidad. Todo inútil y falso cuando padres y madres ven con desesperación esos letreros que anuncian que las atenciones a sus hijos e hijas ya no continuarán. Esas miradas de impotencia, desilusión frustración y dolor gritan que  todo ese nada cuando les dicen que ya no atenderán a sus hijos e hijas.Y si a ello se suma que quienes son los llamados a prestar esas atenciones, esos tratamientos también son “notificados” que ya no podrán seguir con su ayuda y su apoyo profesional -así sea de manera voluntaria- deja de ser un hecho absurdo para convertirse en algo trágico.En algún momento debe llegar la cordura a quiénes son responsables de administrar esos centros de atención a personas con discapacidad, en especial a ese centro donde se procede a las atenciones, principalmente a niños y niñas; esa cordura que debe señalarles que nada, nada tiene importancia cuando se trata de luchar contra ese enemigo común que es la discapacidad. Deben reaccionar y buscar por todos los medios que esas atenciones no paren, pues es como dejar indefensos a padres, madres, familias enteras en una lucha desigual y esto de verdad no tiene perdón de Dios.Hemos visto en los ojos de muchas personas que son amigos, amigas de infancia, niños, niñas, profesionales, en fin, en todos que atraviesan esa situación, esa desesperación esa impotencia. He aquí una situación que requiere pronta respuesta y no puede detenerse en un mero trámite administrativo o en una mezquina intención personal o grupal. ¡Mil veces NO!Entonces ha surgido como una respuesta necesaria la noticia que nos presentaron los medios de comunicación señalándonos que existe una autoridad designada para atender este caso triste y dramático. Ésa es la respuesta que estaban esperando he ahí el camino necesario que, en medio las tinieblas nos guía; he ahí la respuesta a esa situación dramática, de verdad esperemos que un nuevo tiempo haya llegado para estas personas y sus familiares.


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