Árboles de la ciudad: síntoma y señal

Las características distintivas de una ciudad contemporánea no parecen ser precisamente las flores o los árboles que vivan en ella, ni los pájaros que la sobrevuelen ni los insectos que la recorran lentamente. Vías bien diseñadas, densidad de tráfico aceptable, iluminación,...

Las características distintivas de una ciudad contemporánea no parecen ser precisamente las flores o los árboles que vivan en ella, ni los pájaros que la sobrevuelen ni los insectos que la recorran lentamente. Vías bien diseñadas, densidad de tráfico aceptable, iluminación, señalización, transportes públicos, etc., esos sí son elementos que reconocemos como propios de nuestras ciudades.Desde el descubrimiento de la electricidad y más aún desde las aplicaciones de la informática al mantenimiento de la habitabilidad de los edificios los grandes componentes naturales de la vida (el día y la noche, el frío y el calor, muy especialmente) la vida de los seres humanos en una ciudad puede desarrollarse “al margen” de los fenómenos naturales. Ése es el propósito del capital, que todas las horas sean iguales, de forma que a todas horas puedan producirse, distribuirse y venderse las mercancías en cualquier lugar del mundo. Sin duda representa un gran avance para el sistema económico y tiene sus ventajas incluso para la ciudadanía asalariada. La gran desventaja, incluso para el sistema, es que su divorcio con la naturaleza termina por pagarse caro. ¡Incluso en términos de plusvalía!


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