Festi jazz en Tarija
Entendidos en el tema y gente que por primera vez asistía a este tipo de evento, salió con una grata sonrisa, contentos y reconfortados por todo lo que nos brindó este festival a cargo de nuestra Casa de la Cultura. Creo que sería pertinente para el lector que no asistió, dar a conocer en...
Entendidos en el tema y gente que por primera vez asistía a este tipo de evento, salió con una grata sonrisa, contentos y reconfortados por todo lo que nos brindó este festival a cargo de nuestra Casa de la Cultura. Creo que sería pertinente para el lector que no asistió, dar a conocer en sí qué es la música jazz, cómo nace, y contar algo al respectoLos orígenes del jazz, casi como todos los orígenes de la Tierra, se remontan a los negros africanos. Poseedores de un gran sentido religioso, aceptaron con facilidad el cristianismo, pero, acostumbrados como estaban a iniciar sus ritos religiosos con canciones y bailes, pronto empezaron a introducir palmas y movimientos rítmicos en las vehementes reuniones de los campamentos de esclavos del Sur de Estados Unidos. A finales del siglo XIX, las voces negras, desgarradas y de un timbre muy peculiar, cantaban melodías conmovedoras. El esclavo se dio cuenta de que era mucho más fácil trabajar cantando. Los peones, los estibadores, los presos, los obreros portuarios y del ferrocarril cantaban. Un guía improvisaba y los demás respondían con murmullos o gritos La sencillez de estas frases -debida probablemente a su escaso conocimiento de la lengua de los colonos fue evolucionando hasta convertirse en poesía vigorosa, tierna, desesperada a veces. Tanto que Jean Cocteau llegó a afirmar que las letras de los blues eran - la última aparición de una poesía automáticamente popular -. Y los blues eran ya un género típicamente jazzístico. El jazz fue para EEUU una de sus mejores tarjetas de identidad y todos los historiadores musicales coinciden en señalarlo como su contribución más importante al mundo de la cultura.El jazz es, ante todo, improvisación, vida, expresividad, evolución constante, que se crea en el momento, también es libertad, canto, el mismo que en su origen puede haber nacido en la marginalidad y en la protesta como muchas de las músicas del mundo. Para mí, jazz primero me suena a Francia y pienso en Django Reinhardt , gipsy jazz o jazz manouche, luego pienso en el Quarter French (Quartier Français) o Barrio Francés y nos ubicamos en New Orleans y automáticamente pensamos en el Mardi Grass y el Festi Jazz que se popularizó en esta ciudad, esta música comenzó a difundirse en los cafés de New Orleans, como expresión urbana a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.Los “jazzmen” norteamericanos Louis Armstrong, Duke Ellingtong, Dizzy Gillespie, Jack Teagarden, Mahalie Jackson, Stanz Getz, Keith Jarrots y otros han mostrado su peculiarísimo estilo en todas partes y han logrado el traspaso de todas las fronteras y convertir al jazz en una música universal, llena de variables. Podemos hablar de jazz latino, de jazz andino, incluso hasta de jazz japonés como el que disfrutamos con la interpretación de Tierra 4 en nuestro teatro, que, para mi gusto, fue la mejor noche de los tres días. Me impactó el talento interpretativo y técnico, la capacidad para acercar su música e interactuar con el público de una manera tan simple. Fueron capaces de crear una empatía y la música trascendió la barrera cultural. Por otra parte fue muy bueno el dúo de las islas canarias, Dúo Belsech Rodríguez, que inauguró el Festi Jazz, acompañado de dos músicos bolivianos de alto nivel, siendo Cristian Laguna (bajista) el compositor de Pachamama, una canción magnífica. Por otra parte el trío Suizo Schärli-Moreira-Feigenwinter fue el único conjunto que presentó un formato de jazz contemporáneo más acercado al jazz de salón europeo o norteamericano, vulgarmente diríamos jazz jazz, y el virtuoso Gustavo Orihuela interpretando el violín, acompañado de grandes músicos bolivianos, conquistó al público con su alegría e interpretaciones de música nacional por supuesto adaptadas al jazz.El as bajo la manga de la casa de la Cultura de Tarija fue la Big Band Jazz de la Universidad Juan Misael Saracho, un grupo de jóvenes músicos, que, sin mucho tiempo de trabajo, interpretó hasta canciones de Ray Coniff. Es un gran salto y mérito de Carlos Hiza y la trompeta líder de los magníficos bronces chapacos, son estos eventos lo que permiten que Tarija se acerque a tener vida de ciudad.


