Viendo el pasado con mirada circular: Digan lo que digan, el 21060 salvo a Bolivia

Cuando el Presidente Víctor Paz Estenssoro cerró su discurso el 29 de agosto de 1985 con la frase “Bolivia se nos muere”, llovió una andanada de críticas a propósito de que el país es eterno y nadie puede poner en duda su existencia, menos aún el primer mandatario. Los hechos han...

Cuando el Presidente Víctor Paz Estenssoro cerró su discurso el 29 de agosto de 1985 con la frase “Bolivia se nos muere”, llovió una andanada de críticas a propósito de que el país es eterno y nadie puede poner en duda su existencia, menos aún el primer mandatario. Los hechos han demostrado que la eternidad de las naciones es muy relativa, y la realidad probó que esa imagen reflejaba ajustadamente una verdad socio-económica que probablemente no tuvo precedentes en nuestra vida como Nación.El Decreto logró sus objetivos principales y ese fue el secreto de su significación y trascendencia. Derrotó a la hiperinflación en menos de un año (de 8700 por ciento en 1985 a 16 por ciento en 1989), algo que ninguna nación latinoamericana se había atrevido a hacer en democracia y abrió las puertas para la estabilidad económica, pilar fundamental de desarrollo de cualquier proyecto de país. Si el Dr. Siles Zuazo sentó las bases de la estabilidad democrática, el Dr. Paz Estenssoro sentó las bases para la estabilidad económica con desarrollo. Pero, este análisis es insuficiente para reflejar la verdadera dimensión del 21060; hay un aspecto que es muy importante desde el punto de vista conceptual: el surgimiento de un nuevo modelo económico que desmontó el Estado del 52, pero que sobretodo se inscribía (adelantándose a la Perestroika) en la ola que impusieron Reagan y Thatcher, marcó un vuelco esencial; al respecto el Dr. Víctor Paz Estenssoro dijo:”No porque sea una decisión del Gobierno que presido, sino porque es una tendencia del mundo”, al considerar esta realidad y sin recurrir a ver el haz y el envés de la hoja de coca aprobó el 21060 que se coló para siempre en nuestra historia, definiendo un nuevo escenario en las relaciones políticas y sociales a través de la economía de Libre Mercado.Forjar un nuevo país implicaba una nueva mentalidad, superar algunas ideas pro fundamente arraigadas en el subconsciente colectivo tras los dramáticos cambios de la Revolución Nacional (1952/64); es en este vértice donde se aprecia la medida que irónicamente, no permite la lectura de sus artículos, enmarcados en el ajuste estructural de urgencia y en una visión más bien de reestructuración del Estado en su propio tamaño, que de transformación del sistema de propiedad. La casi liquidación de COMIBOL en 1986 está vinculada al colapso del estaño de octubre de 1985 mucho más que a las ideas generadas en el 21060; y a pesar de ello nadie puede dudar que el Decreto es un incuestionable punto de partida del nuevo Modelo que salvó a Bolivia que sigue vigente aplicando fundamentalmente una política de libre mercado a la que agregaron algunas políticas distributivas para sostener el mercado interno y medidas asistencialistas para reducir la pobreza y mantener el consumo.Los cuestionamientos que hacen hoy-los que quieren reinventar la historia con amnesia intencionada-no son suficientes para descalificar una medida que no solo fu necesaria sino forzosa e inescapable. En la madurez política plena Paz Estenssoro, que fue capaz de recuperar a la Nación del abismo al estructurar un nuevo Orden, abrió caminos que parecían peligrosamente cerrados para todos y en democracia-con tolerancia y serena firmeza-se reencontró con la Historia y esta vez sí con mayúsculas, superando la pequeñez y la mezquindad para entender la grandeza de otro modo. Paz Estenssoro supo hacer lo correcto en el momento indicado, fue capaz de adecuarse a la historia y entenderla; lo había hecho ya en 1952 en otras circunstancias y con otros desafíos. la historia lo juzgó y el destino le deparó la tarea de corregir errores y adecuar momentos porque es bueno recordarlo, los cambios se deben hacer no solo por lo que se hizo mal o no se hizo, sino también por lo que se hizo bien y agotó sus posibilidades; la historia es un cambio permanente de escenarios, de protagonistas y de desafíos y ciertamente, el 21060 fue una respuesta afortunada a uno de los más duros y difíciles que se le plantearon a la República de Bolivia.Ante la bonanza despilfarrada-durante los últimos diez años-en la prefectura y gobernación de Tarija dejándola en una crisis vergonzante hace falta-para salir de este dramático trance-aplicar e implementar un 21060 de emergencia a través de una dirección política audaz con un firme liderazgo, conocimientos técnicos (no retórica) y una amplia participación social para relocalizar y castigar a los grupos de cholos y birlochos de corbata y ojotas (de antes y de ahora) que aparecieron ricos de la noche a la mañana y aún circulan por la ciudad satisfechos, vanidosos y engreídos burlándose de la nobleza, generosidad y dignidad de todo un pueblo que merece mejor suerte frente a estos malos hijos de Tarija y de Bolivia.


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