La vedette del Vaticano
Repudio esta visita porque es portadora de malas noticias, es portadora de la renovación de condicionamientos religiosos, porque es portadora de una pesada carga, especialmente para las mujeres bolivianas. El traje del Papa no debiera ser blanco, sino, ya que es tan renovador, debería, de una...
Repudio esta visita porque es portadora de malas noticias, es portadora de la renovación de condicionamientos religiosos, porque es portadora de una pesada carga, especialmente para las mujeres bolivianas. El traje del Papa no debiera ser blanco, sino, ya que es tan renovador, debería, de una buena vez, estar estampado con la bandera norteamericana para significar mejor su papel en el mundo. Viene como embajador del imperialismo a intermediar por él. Como lo ha hecho además el Vaticano históricamente, estando al lado de las dictaduras y de las derechas del mundo en todo escenario. En ese contexto, si bien no es seguro que el Papa llegue a aceptar intermediar la causa marítima boliviana, lo que es segurísimo es que intermediará por la restitución de las relaciones con Estados Unidos. Quizás, inclusive, una cosa sea condición para la otra, en el típico chantaje histórico en el que la Iglesia nos ha colocado. Demostrando que nada importa la justicia de las causas, sino que su defensa depende siempre de la ventaja adicional que se pueda sacar. Repudio la visita de la vedette del Vaticano porque viene a soldar, afianzar y fortalecer los privilegios de la Iglesia Católica en Bolivia, además de retomar la intromisión de la Iglesia en los asuntos estatales. Adiós al desnutrido Estado laico de la Constitución Política del Estado. Logramos que la católica dejara de ser la religión oficial del Estado, pero la visita del Papa borra ese hecho histórico de un plumazo. Nunca se sacaron los crucifijos, ni de los juzgados ni de los hospitales ni de los colegios, porque el proceso boliviano fue un proceso trunco. Quererlo hacer ahora será aún más difícil, sino imposible. No se logró erradicar la materia de religión de los colegios, ni la primera comunión tampoco, ahora será más difícil, sino imposible hacerlo.Repudio la visita de la vedette del Vaticano y la llamo como vedette porque lo que se monta es un show, una puesta en escena, una exaltación bien armada de sentimientos fanáticos fáciles de despertar y de los cuales los fascistas han sido siempre maestros de ceremonia.Espectáculo de masas, bendiciones y encuentros de beneficio mutuo entre Gobierno e Iglesia. Se arman coros, se componen canciones y oraciones para que Gobierno e Iglesia intercambien entre ellos favores. Seguro que entre los acuerdos más fáciles e inmediatos estarán precisamente todos aquellos que postergan demandas históricas de dignificación de las mujeres, como son la despenalización del aborto, la introducción de educación sexual laica, no biologista ni religiosa en los colegios y dignidad para las mujeres que cuestionan las estructuras familiares y tienen la fuerza de denunciar la familia como un lugar de violencia que se puede romper.Repudio la visita de la vedette del Vaticano porque es la derecha la que sacará sus ventajas de esta visita, porque nos traerá una oleada de conservadurismo en una sociedad en la que venimos luchando por respirar y por zafarnos de tanto corsé, de tanta represión y de tanta tara moralista.Repudio la visita de la vedette del Vaticano que viene a coronar en definitiva la vuelta de 180 grados que viene dando el Gobierno de Evo Morales en un proceso de derechización, que si bien esta visita no provoca, sí ratifica y refuerza.Francisco prometió grandes reformas en el Vaticano, ninguna se ha cumplido: no se ha acabado con el celibato, no se ha decidido la ordenación de las monjas, con lo cual aún hoy se consagran los genitales masculinos como portadores de la gracia de la representación divina en la Tierra. No hay respeto para maricones y lesbianas. No se respeta el divorcio, no se respeta el aborto. Se sigue fusionando insosteniblemente reproducción y sexualidad, en el caso de las mujeres. Los curas pederastas están siendo castigados, pero eso sólo demuestra que la humanidad está muy por encima de la Iglesia en su calidad ética, pues mientras en todas las sociedades del mundo la violación de menores es un delito, en el Vaticano se ha socapado y protegido a esos violadores que ahora se empieza a castigar.María Galindo es miembro de Mujeres Creando.


