Reflexiones desde el cursillo Misión
La misión es un llamado de Dios, El nos está llamando continuamente en la fe, la llamada como iniciativa suya implica la respuesta del hombre. Dios nos llama a ser partícipes de la vida de la Iglesia, esa es la vocación cristiana que es adentrarse a la vida de Dios; el bautismo nos introduce...
La misión es un llamado de Dios, El nos está llamando continuamente en la fe, la llamada como iniciativa suya implica la respuesta del hombre. Dios nos llama a ser partícipes de la vida de la Iglesia, esa es la vocación cristiana que es adentrarse a la vida de Dios; el bautismo nos introduce a esa vida y descubrimos que Dios es Padre, por medio de Cristo nos llama a la fe. No se puede prescindir de alimentar la fe, todo bautizado es discípulo y misionero.Yo puedo elegir mi camino, nadie puede decidir por mí; puedo equivocarme, acertar, elegir el bien o el mal en el claroscuro de la libertad.Dios no me impone un proyecto para mi vida, me lo propone de una forma que no excesivamente clara, Dios habla en la penumbra para respetar mi libertad, quiere que nosotros lo descubramos.Dios quiere contar contigo por eso te ha dado unas virtudes, unos talentos y también unos defectos; de todo esto que forma tu personalidad, Dios quiere servirse para tu dicha y para su gloria. Tú eres hijo de Dios, debes ser misionero difundiendo la fe en Dios, haciendo partícipes a tus familiares, amigos, vecinos de tu fe.Sabes, el florecimiento de la Iglesia está en parte vinculado a ti porque muchos hombres y mujeres que caminan a tu lado esperan tu voz, tu brazo, tu ilusión, tu entrega, tu caridad.Muchos no son lo que debieran porque los que debieran llevarles el mensaje de la luz, de la ilusión, de la dulce inquietud de Cristo, viven aburguesados en un cristianismo de nombre, sin compromiso.Al ser bautizado Cristo te llama a tu misión de cristiano, puedes marcar el camino de muchos, que quizás sin saberlo buscan a Dios.Habrá que vitalizar, modernizar nuestro “ministerio de obras públicas” y abrir caminos, caminos de afectos, de buenas relaciones, de solidaridad, caminos que conduzcan al sol de la fe.Debes saber que hay almas que sin saberlo andan en busca de Dios. Hay almas que aunque no lo sepamos están esperando para que abramos ese camino que ha de llevarles al encuentro con Cristo.Por no cumplir con tu misión pidamos perdón al Señor diciendo:“Por la tardanza en aceptar tus exigencias, por la tibieza en que ando tu camino, por los pretextos que pongo ante tu amor, por mis cobardías ante una sonrisa cualquiera, perdón Señor perdón”.


