¡Feliz 4 de julio!

Hablamos de José Vasconcelos, quien en su libro “Bolivarismo y monroísmo” tiene este párrafo que pone a pensar:“Mitos llegaron a ser para el norteamericano y aún para muchos coloniales, de nuestros territorios, las proezas de los Morgan, Rockefeller y Carnegie. La quiebra de la bolsa...

Hablamos de José Vasconcelos, quien en su libro “Bolivarismo y monroísmo” tiene este párrafo que pone a pensar:“Mitos llegaron a ser para el norteamericano y aún para muchos coloniales, de nuestros territorios, las proezas de los Morgan, Rockefeller y Carnegie. La quiebra de la bolsa neoyorquina (la de 1930) echa por tierra el mito del millonario héroe y genio y lo reemplaza por una verdad que, por otra parte, era bien sabida de muchos, aunque apenas murmurada por algunos indeseables: Wall Street encerraba robber barons y no genios de la finanzas”.Vasconcelos alude  al libro de Mathew Josephson “The robber barons: the great American capitalists” quien utilizó el apelativo aristocrático “barón” pero para referirse a los “barones del robo” a propósito de la penúltima escandalosa quiebra de las finanzas estadounidenses, en 1930, porque la última todavía la están viviendo y como estamos “globalizados” la estamos viviendo todos.Los nombres y los estilos han cambiado algo, pero las mañas se mantienen y para mostrarlos como ejemplos tenemos varios: Marc Rich, el estadounidense de origen belga, dueño de la transnacional Glencore (que tiene intereses también en Bolivia) acusado en 1983 por la Fiscalía de Nueva York de más de medio centenar de delitos financieros, incluyendo evadir cerca de 50 millones de dólares en impuestos, fraude fiscal, falso testimonio, relaciones comerciales con Irán y por la infracción de la controvertida ley RICO. Pero nunca fue condenado. Detrás de la acusación estaba Rudolph Giuliani, el alcalde de Nueva York hasta poco después del famoso 11 de septiembre. En 1983, “perdonado” por Bill Clinton, Marc Rich se trasladó a la ciudad suiza de Zug, desde donde sigue “controlando” sus millonarios negocios.No es el único. Está también George Soros (nacido en Budapest pero con nacionalidad estadinense, es un especulador financiero, inversor y activista político, de origen húngaro y nacionalidad estadounidense, medianamente conocido en Bolivia, donde sus intereses se manejan sin transparencia. Y por último, aunque hay muchos más, mencionemos al “banquero” Bernard Lawrence Madoff presidente de una firma de inversión que lleva su nombre y que él fundó en 1960 y fue una de las más importantes en Wall Street. En diciembre de 2008 el banquero fue detenido por el FBI y acusado de fraude. El juez federal congeló los activos de Madoff. El fraude alcanzó los 50.000 millones de dólares, lo que lo convirtió en el mayor fraude llevado a cabo por una sola persona. El 29 de junio de 2009 fue sentenciado a 150 años de prisión.Estos tres últimos (y muchos otros) no están en el libro de Mathew Josephson ni en el de José Vasconcelos. Pero con seguridad que alguien, pronto, escribirá sus historias y las hará públicas.Mientras tanto, ¡Feliz 4 de julio!

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