Valiente Pepe

Si darles un nombre es ya complicado, estableces cuáles son “legales” y cuales “ilegales” es más complicado y más controversial aún. Porque aunque resulte paradójico, se consideran legales algunas que le hacen mucho más daño al organismo humano y a la sociedad que las clasificadas...

Si darles un nombre es ya complicado, estableces cuáles son “legales” y cuales “ilegales” es más complicado y más controversial aún. Porque aunque resulte paradójico, se consideran legales algunas que le hacen mucho más daño al organismo humano y a la sociedad que las clasificadas como ilegales.  El caso del alcohol es el ejemplo más elocuente, pero no el único.Sobre lo que ya casi no existe discusión es sobre la inutilidad de convertir el manejo de esas sustancias (producción, comercio y consumo) en un asunto policial, cuando es obvio que se trata de un asunto de salud pública.Referirnos a la “guerra contra las drogas”, serviría solamente para mostrar, una vez más, que desde que se declaró ilegal el consumo de esas drogas aumentó y en forma paralela aumentaron los crímenes relacionados con ese llamado “narcotráfico” aunque no todos sean narcóticos. Se nota, sin embargo, que algo está cambiando. En América Latina se multiplican las voces que piden un debate sobre la despenalización. En Estados Unidos por primera vez una mayoría piensa que se debería liberalizar el consumo. Mientras tanto, en el Uruguay, las propuestas cautelosas y las opiniones tímidas mutaron en decisiones reales. Hace una semana el presidente José ‘Pepe’ Mujica prendió el debate al anunciar que legalizaba la marihuana. Una propuesta que ya está levantando ampollas, pero que es muy valiente en un continente como el nuestro, que ha padecido como ninguno la ineficaz y trágica guerra contra el tráfico de drogas. Más claro no podía decirlo Mujica: “Alguien tiene que ser el primero, porque estamos perdiendo la batalla contra las drogas y el crimen”.El plan de Mujica, que tiene que ser ratificado y reglamentado por el Parlamento, es que el Estado se encargue de vender marihuana a los consumidores. El gobierno estima que hay 150.000 fumadores que, después de registrarse en una base de datos, podrían comprar un tope de 30 gramos mensuales. Va a haber un sistema digital y una huella química para rastrear la droga y evitar que sea revendida. Se calcula que el Estado produciría 45.000 kilos de cannabis al año en granjas especializadas. El precio incluiría impuestos que se destinarían a financiar políticas preventivas y de rehabilitación.Así se espera combatir al delito organizado que mueve en Uruguay cerca de 75 millones de dólares anuales solo con la marihuana. Además, sería una manera de alejar a los consumidores de los traficantes al detalle, que simultáneamente venden drogas “duras” como la cocaína o la heroína.Contra la propuesta de Mujica se lanzarán no solo los antiguos prohibicionistas, de esencia anglicana, sino los traficantes, que dudamos que dejen eliminar su jugoso negocio.Podrían hasta fraguar algún novedoso modelo de golpe de estado.Porque ya nada es inconcebible.

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