La hora de México

con seguridad que afectará a muchas otras naciones, dentro del continente y fuera de él.Y para ilustrar esta idea, nadie mejor que José Vasconcelos, el abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano, que marcó en forma tan nítida en sus trabajos la notable...

con seguridad que afectará a muchas otras naciones, dentro del continente y fuera de él.Y para ilustrar esta idea, nadie mejor que José Vasconcelos, el abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano, que marcó en forma tan nítida en sus trabajos la notable diferencia entre el panamericanismo, pregonado y practicado desde Washington como “doctrina Monroe”, y el bolivarismo, o integración de la ecúmene hispano-luso americana dentro de los ideales de Patria Grande de Simón Bolívar, aún pendientes de realización.Precisamente en una de sus obras (Bolivarismo y Monroísmo), Vasconcelos, uno de los más ilustres rectores de los que tuvo la prestigiosa Universidad Nacional de México,  sostenía hace 50 años que “La hora es propicia para someter a nacionales y extranjeros a las exigencias de un plan económico favorable a los intereses de la mayoría de cada país. No hay otro medio de prevenirnos contra el desastre. La única manera de evitar la revolución de los de abajo es consumándola desde arriba. Si arriba solo se piensa en reprimir el anhelo reformador y en mantener el mismo orden de cosas, se aplazará quizás el estallido, pero sólo para volverlo más feroz en el momento fatal de su desahogo”.Otro mexicano, Daniel N Moser, en opinión de reciente publicación, recordaba que desde hace aproximadamente 30 años, cuando se impuso en el mundo y en México el neoliberalismo –que es una ideología, no simplemente una corriente económica–, “los partidos políticos se han venido transformando en franquicias comerciales. Políticos “profesionales” se postulan a cargos de elección popular para representar a la ciudadanía, pero no terminan de asumir el cargo cuando se olvidan de sus electores, si es que alguna vez los consideraron seriamente. En los hechos, responden en bloque a los intereses de quienes controlan la franquicia, no a los de quienes se suponen representarían”.Por eso, no solamente los mexicanos mañana, sino todos los latinoamericanos en primera instancia y cada ciudadano, donde sea que se encuentre,  debe asumirse como lo que es: un político, sin comillas, que tiene el derecho y la responsabilidad de participar permanentemente –y de tanto en tanto con su voto– de los asuntos que hacen a su destino y el de la Patria.Por eso, la de mañana, es mucho más que la elección entre un Enrique Peña Nieto y un Andrés Manuel López Obrador, que son los candidatos presidenciales mexicanos. Es un momento crucial para toda la democracia, especialmente para la latinoamericana.Por eso, y para ser consecuentes con lo que pensamos y pregonamos, nosotros también debemos estar pendientes de lo que suceda mañana en ese querido país americano, tierra, entre otros, del notable presidente indígena zapoteca Benito Juárez, hace ya casi ciento cincuenta años.

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