Marchas y marchas
Existen ahora muchas clases de marchas, aunque las más conocidas sean las “marchas militares”, que son una interesante variante musical, aunque algunos crean que esas marchas son a la música lo mismo que la justicia militar es a la justicia.Esas son divagaciones, que podrían continuarse...
Existen ahora muchas clases de marchas, aunque las más conocidas sean las “marchas militares”, que son una interesante variante musical, aunque algunos crean que esas marchas son a la música lo mismo que la justicia militar es a la justicia.Esas son divagaciones, que podrían continuarse indefinidamente hablando de las marchas nupciales o de las marchas fúnebres, pero lo que nos llama ahora la atención son las marchas como expresiones sociales.Porque en nuestro país hay grupos de personas que caminan, es decir marchan, para que no se haga un camino. Pero otras personas marchan, es decir caminan, precisamente para que se haga ese mismo camino. Así se confunde cualquiera.Claro que no somos los únicos que utilizamos las marchas con fines políticos. Son famosas las que organizaba Gandhi cuando luchaba por la independencia de la India, o, sin ir tan lejos, las que realizaron los que cultivabas coca en el Chapare, cuando no tenían diputados, alcaldes ni mucho menos presidente. Entonces sólo los apoyaban algunas oeneges, que no es casualidad que siempre estén detrás de las marchas. De cualquier clase de marchas.Pero para dejar tranquilos a los marchistas “propios”, ocupémonos de los “ajenos. ¿Qué tal esto?:(Los que marchan)…” son gente con convicciones y valientes por naturaleza, trabajan en un medio hostil y también saben lo que se juegan; el sustento de su familia y su dignidad como hombres aguerridos en mil luchas. Además, llegado el caso saben cómo utilizar la dinamita”Es una noticia que vimos y que no se refiere a una marcha” local”, sino de una que comenzaron hace dos días los mineros del carbón, en España, y que anunciaron que concluirá el 11 de julio en una de las plazas principales. De Madrid, por supuesto.Esta, como todas las marchas, tiene el objetivo concreto de llamar la atención, y, a pesar de lo gastadas que están, logran hacerlo, pero no siempre sobre situaciones irregulares contra las cuales la marcha es una protesta.Se ha vuelto también famosa, una marcha que no protesta contra nada, porque su nombre ya explica su objetivo: la “marcha del orgullo gay”, que seguramente dentro de una semana se producirá “tradicionalmente”, en varias ciudades del mundo, porque ya sus protagonistas han logrado un “Día internacional” dedicado a esa su manifestación pública y colectiva.Nos fuimos a propósito por las ramas, para llegar a la conclusión de que existen muchas formas de ver la realidad. Como la de los policías en Bolivia participando en desordenes callejeros, en vez de controlarlos, como se supone que siempre deben hacerlo.Hemos visto a los policías marchar, pero no para protestar sino para sumarse a festejos cívicos. Pero lo uno no impide lo otro y nada raro sería que los viéramos también “marchando”, exactamente igual que hacían hace veinte años los cultivadores de coca. Nos queda una duda: ¿Habría también en ese caso una ONG detrás?


