Sobre nacionalizaciones

Es que todo parece indicar que la nacionalización de Colquiri es un hecho y no podemos evitar que esto nos recuerde otros momentos de nuestra historia reciente.La nacionalización del 31 de octubre de 1952 conmovió a Bolivia. Ese octubre se convirtió en algo más emblemático para nosotros que...

Es que todo parece indicar que la nacionalización de Colquiri es un hecho y no podemos evitar que esto nos recuerde otros momentos de nuestra historia reciente.La nacionalización del 31 de octubre de 1952 conmovió a Bolivia. Ese octubre se convirtió en algo más emblemático para nosotros que el otro octubre, el de 1917.Fue como haber matado de un solo golpe a tres tiburones (Patiño, Hoschild, Aramayo) y todavía lo festejábamos cuando una tropa (cardumen, creo que se dice) de barracudas, llamadas también mineros “medianos”, más voraces inclusive que los tiburones, le cayeron encima a las minas. Y entre los “medianos” estaban algunos que nada tenían que envidiar a los “grandes”. Destacan aun los nombres Grace, Goni, Porco y otros.Y como de nombres hablamos ahora, tenemos entendido que la empresa privada Glencore, que es la que opera con el nombre de Sinchi Wayra en Colquiri, cambiará de nombre para sus operaciones en Bolivia.No será la primera vez que el dueño de Glencore cambia el nombre de su empresa, que originalmente se llamaba Rich Company, utilizando su nombre propio, Marc Rich, a quien la justicia de Estados Unidos había aplicado la ley contra la extorsión criminal y las organizaciones corruptas (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), comúnmente conocida como la ley RICO, y que es una ley federal que establece sanciones penales contra toda actividad criminal realizada como parte de una organización criminal continua.Rich se fue a vivir a Suiza, le cambio el nombre a su empresa (que es una poderosa transnacional dedicada a explotar “comodities”) y todos tranquilos.Claro que Rich no es suizo sino estadounidense de origen judío, pero el clima fiscal es mucho mejor en Suiza, que sigue siendo un “paraíso”, con mucha más alcurnia que Panamá, Bahamas u otras islitas.Por supuesto que de todo esto no se habla o se hablará muy poco, porque aparentemente no tiene nada que ver con la “nacionalización”. Así como en la última “nacionalización” de los hidrocarburos impusieron su criterio los que creían (y creen aún) que a las inversiones extranjeras no hay que auditarlas ni investigarlas. Porque “se espantan”.Y así vamos, de nacionalización en nacionalización. Volviendo a las analogías marina, digamos que después de los tiburones vinieron las barracudas, después de las barracudas parece que la succión se redujo a la dimensión de sanguijuelas. Pero ahora nos estamos temiendo que, como los “comodities”, es decir los recursos naturales, son cada vez más apetecidos, aparezca un nuevo predador, más voraz aún que los tiburones. Ya hay algunos prototipos actuando: canadienses, como Silver algo, japoneses como Sumitomo o de cualquier otra procedencia. Porque ni la procedencia ni el nombre tienen realmente importancia. De manera que procedan nomás. Pero algunos seguiremos vigilantes, hasta que las nacionalizaciones realmente beneficien al pueblo boliviano.No hay de qué.

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