La España podrida
El otro estrago está en la propia naturaleza del sistema capitalista, y más aún el neoliberal, que propician y alientan el desprecio y el expolio de lo público. De ahí tanta bellaquería, tanta bajeza, tanta vileza...Sea como fuere, España es un cesto de manzanas podridas. No hay espacio,...
El otro estrago está en la propia naturaleza del sistema capitalista, y más aún el neoliberal, que propician y alientan el desprecio y el expolio de lo público. De ahí tanta bellaquería, tanta bajeza, tanta vileza...Sea como fuere, España es un cesto de manzanas podridas. No hay espacio, ámbito e institución que no hieda. La podredumbre salpica por todas partes. En mucho o en poco raro es el día que no sale a relucir un prevaricador, un malversador o un ladrón de entre los personajes públicos más postineros Al igual que en los incendios intencionados, reconocidos como tales precisamente por el número de focos al mismo tiempo, se ve imposible tapar todos los contenedores de basura que van destapándose en las instituciones españolas.En ética no es como la materia penal en la que la línea divisoria entre el delito y la falta o entre lo muy grave y lo menos grave estriba en la cuantía cuando se trata de delitos contra la propiedad. En ética, además de una ruindad, el acto de apropiarse un reponsable público de mil euros es tan grave como apropiarse de un millón..El presidente del Consejo del Poder Judicial español ha delinquido porque ha usado los fondos públicos para su provecho personal pese a que la fiscalía y el propio Consejo digan que no hay delito. Y ha incurrido en una falta muy grave ética porque ha intentado falsear la verdad cuando se le ha descubierto. Lo de este mezquino y tramposo caballero no tiene nombre.Pero ya casi da igual... El espíritu medieval del cacique, del uso del derecho de pernada y del abuso no han dejado de estar nunca presentes antes, con él y después de desaparecido el dictador. La vida regalada, la detentación de bienes incautados al pueblo por aquel caudillo y el enriquecimiento de la familia de Franco fueron el primer síntoma de lo que luego sería una loca carrera de podredumbre en todos los estamentos. Los casos de los políticos de toda laya de la trama llamada Gurtel, el de los ERE en Andalucía, el de Fabra, el de Camps y recientemente los de Dívar y Urdangarín, más los que no han salido a relucir todavía pero están ahí solapados en espera de ser denunciados, están proclamando al mundo que España es una cueva de malhechores en la monarquía, en los tres poderes del Estado y en los ámbitos ligados a ellos.Si los diez justos bíblicos que pueda haber no se ponen de acuerdo para regenerar lo que en realidad nunca hasta ahora ha sido precisamente virtuoso, la crisis económica, laboral y social que amenaza con aplastar a este país, terminará aplastándolo. Es decir, terminará por obligarle a salir de Europa y a volver a la España de la oscuridad en la que estuvo sumida durante 43 años, y a la que la ciudadanía de bien se resiste.a regresar. España ha entrado en un periodo de absoluta decadencia económica, pero es más grave todavía la decadencia moral de sus administraciones, de sus principales magistrados y demás personajes públicos. Sea por villanía sea por mirar a otra parte...


