Burócratas y caballeros

El hecho de que Julián Assange esté ahora asilado en la embajada en Londres (solicitó el asilo, quien sabe si se lo otorguen) muestra, también, que la realidad es más sorprendente que la ficción.Porque Assange, con sus Wikileaks, destapó el supuesto sigilo, la supuesta confidencialidad y...

El hecho de que Julián Assange esté ahora asilado en la embajada en Londres (solicitó el asilo, quien sabe si se lo otorguen) muestra, también, que la realidad es más sorprendente que la ficción.Porque Assange, con sus Wikileaks, destapó el supuesto sigilo, la supuesta confidencialidad y la también supuesta diplomacia de muchos embajadores. Los documentos revelados por Assange mostraron que los embajadores (muchos, al menos) espiaban, intrigaban y manejaban en forma descuidada información que al ser divulgada ponían en peligro o por lo menos en situación ridícula a sus respectivos países.En Bolivia, durante décadas, en el ámbito de las relaciones internacionales operaba un “pacto de caballeros”, es decir, que a los privilegiados que ocupaban ese segmento de la burocracia no les interesa prioritariamente ni el país, ni las ideologías políticas de turno, sino su propio grupo, su “casta”, para llamarla de una manera que resulta ofensiva, pero se tolera porque no mencionaremos nombres propios, sino realidades verificables.Y como hablamos de caballeros, digamos primero qué son: Un caballero es, en la acepción más pura para la palabra, una persona que monta a caballo, pero siempre ha tenido muchos otros significados, ya que el hecho de montar a caballo ha significado una condición social muy diferente y cambiante en las distintas etapas históricas.Para las tribus nómadas del Asia Central existía una relación muy estrecha entre hombre y caballo, según la cual el caballo era no sólo medio de transporte, sino también fuente de alimentación y figura en los rituales mágicos religiosos. Para los romanos y griegos, en cambio, ser caballero implicaba un prestigio social y económico dado el costo de mantenimiento de un caballo. En la Edad Media, la institución de la caballería estaba relacionada con un código de conducta y de honor que definía no solamente el arte de la guerra, sino que también implicaba la conducta social.Nuestra realidad es totalmente diferente. No porque ya no existan caballeros, porque la gente sigue montando a caballo, sino porque muchos significados han cambiado tanto, que los antiguos elogios podrían fácilmente interpretarse ahora como ofensas. Como sucede con burócrata, que antes era simplemente un individuo en una estructura  de mando vertical y que trabajaba utilizando un escritorio, es decir, un “buró”.Pero cuidado con llamar a alguien ahora “burócrata”, porque suena a insulto. Aunque burócratas abundan en todas partes.Pero terminemos con los embajadores, que antes tenían mucho poder, como cuando Guido Vespucio representaba a los Médichi en la corte francesa. Pero ahora, cuando presidentes y ministros se reúnen cada rato en “cumbres” de toda clase, con motivo o sin él, ¿qué hacen los embajadores y su copiosa corte de subalternos?Sin proponérnoslo acabamos vinculando “burócratas” y “diplomáticos”, cuando lo que nos proponíamos era comentar sobre Julián Assange. Porque es un tema para hacerle seguimiento.

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