Crecimiento no es desarrollo
Como los viejos mercados, porque sobre lo que se pretendía lograr concertaciones era, precisamente, sobre “mercancías”, o, para llamarlas por su nombre en inglés, sobre comodities, que es como parece que a la larga se mencionará todo lo relacionado con “mercado” Mientras todos los...
Como los viejos mercados, porque sobre lo que se pretendía lograr concertaciones era, precisamente, sobre “mercancías”, o, para llamarlas por su nombre en inglés, sobre comodities, que es como parece que a la larga se mencionará todo lo relacionado con “mercado” Mientras todos los valores humanos estén fundamentados en teorías de mercado cualquier reunión, como las de Rio, que discuta sobre “desarrollo” será lo más alejado a un “concierto”, porque si lo que se discute está fundamentado en el consumo desaforado, lo único seguro será el desconcierto.Cuando el paradigma es “crecimiento”, que nunca ha sido ni será sinónimo de “desarrollo” reuniones como la de Rio desde su nombre están despistadas, porque resolvieron (¿quiénes?) llamarla Conferencia de Desarrollo Sostenible. Allí no se va a aprobar ningún documento, pero el secretario general de la ONU la ha calificado como “una de las más importantes en la historia”. Los asistentes llegan casi a cien mil, por lo que la presidenta de Brasil pidió camas hasta a los moteles de Río de Janeiro para suplir la demanda. Participan 193 países y varios miles de ONG. Es muy probable que muchos lo tomen más como un preámbulo del próximo mundial de futbolLamentable contradecir al señor Ban Ki-moon, pero muchos no creemos que esa reunión sea una de las más importantes en la historia.Hay movimientos en el mundo, que están inequívocamente justo a favor del “decrecimiento”. Gente que ha comprendido que no el desempleo sino sobre todo el consumo, es el principal enemigo de la vida en el planeta. Y no solo de la ya precaria vida humana.Hace pocos días, un columnista sugería dar al traste con los conceptos económicos y políticos “ya caducos” Dar un golpe de timón al pensamiento único y a todo lo que arrastra consigo, para elevar la conciencia tanto dirigente como colectiva. Sólo así podríamos vivir tranquilos –agregaba- y sólo así podrán sobrevivir las siguientes generaciones en un planeta que se agota por la codicia de los fuertes y por la obsesión del consumo inoculada por esos cuantos fuertes a los débiles, que somos la inmensa mayoría y al final la humanidad.Pero esperemos. La desconcertante conferencia apenas está comenzando hoy. Aunque todos los temas nos interesan, es probable que uno de los centrales sea el cuestionamiento a la economía extractífera, es decir a la minería. Y eso nos interesa particularmente mucho más.No esperamos concretamente nada, porque sabemos los inconmensurables intereses que están en juego. Pero nosotros nos apuntamos por un interés mayor: la permanencia de este planeta, para las nuevas generaciones.Nuestros hijos y nietos no deberían recibir su “hogar” en la forma como actualmente lo tenemos. Sin desarrollo y sin sostenibilidad.Por eso, pensándolo desde ese punto de vista, nosotros también tenemos suficiente motivos para estar indignados, aunque no todavía como para echarlo todo, absolutamente todo, a una fogata el próximo domingo.¿Ustedes qué opinan?


