Zamora propone decreto para cambiar el transporte en Bolivia
El planteamiento busca que el cambio de matriz energética no se limite a la conversión de vehículos, sino que esté acompañado por un programa de renovación del parque automotor
Ante el rechazo y molestia por el “dieselazo” aplicado por el Gobierno nacional mediante el Decreto 516, el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora, presentó al presidente, Rodrigo Paz, una propuesta de Decreto Supremo que plantea una transformación estructural del transporte boliviano, con dos objetivos centrales: acelerar el cambio de matriz energética y renovar progresivamente el parque automotor del país.
La propuesta contempla que el Proyecto Gas Natural Vehicular (GNV), que en el caso de Tarija lo ejecuta la Gobernación, pase a esta cartera de Estado, con el propósito de darle una nueva orientación y convertirlo en parte de una política integral para el transporte.
El planteamiento busca que el cambio de matriz energética no se limite a la conversión de vehículos, sino que esté acompañado por un programa de renovación del parque automotor, generando mecanismos que permitan a los transportistas acceder progresivamente a vehículos más modernos, eficientes y adecuados a las nuevas tecnologías.
La iniciativa impulsada por Zamora apunta a enfrentar uno de los principales desafíos del transporte nacional: la dependencia de combustibles líquidos y el envejecimiento del parque automotor.
El Ministerio de Obras Públicas destacó que este nuevo enfoque propone articular al Estado, transportistas, fabricantes, entidades financieras y sector privado, de manera que la transición energética pueda convertirse también en una oportunidad de modernización y renovación económica para miles de familias que dependen del transporte.
“Bolivia necesita dejar de administrar el problema del transporte y comenzar a transformarlo. El cambio de matriz energética debe ir acompañado de renovación del parque automotor y de soluciones concretas para nuestros transportistas”, afirmó el ministro Zamora.
La propuesta será puesta a consideración del presidente, quien deberá evaluar sus alcances y definir los siguientes pasos para su implementación.
“Esta propuesta no mira solamente el problema de hoy. Mira el transporte que queremos para los próximos 10, 15 y 20 años”, sostuvo la autoridad.
Amenaza de movilizaciones
El Decreto Supremo 5716 establece que el diésel deje de tener un precio subvencionado y pase a determinarse mediante un mecanismo vinculado al costo de importación y a referencias internacionales. El precio inicial quedó fijado en Bs 17,95 por litro, frente a los Bs 9,80 que pagaban los consumidores minoristas. Esto ha levantado una ola de reclamos y anuncios de movilizaciones.
Una de las reacciones de mayor alcance sindical llegó de la Central Obrera Boliviana (COB), que rechazó “categóricamente” la eliminación de la subvención y convocó a un ampliado nacional de emergencia para definir posibles medidas de presión.
La COB responsabilizó al Ejecutivo por la eventual conflictividad social que pueda generarse y sostuvo que las bases definirán las acciones a seguir.
El transporte público también reaccionó, tanto desde la dirigencia nacional como desde las dirigencias departamentales. El secretario general de la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia, Víctor Tarqui, señaló que el aumento del diésel tendrá un efecto directo sobre los costos de operación y, eventualmente, sobre los pasajes y fletes.
“¿De qué bolsillo va a salir el tema de los pasajes, de los fletes?”, cuestionó el dirigente, quien pidió al Gobierno retroceder en la medida.
Otro sector, el de los transportistas de cisternas, anunció la suspensión de sus operaciones. Sergio Koski, presidente de la Federación de Cisterneros del Sur Oriente y de la Asociación de Empresas de Cisternas de Bolivia, informó que el sector decidió dejar de cargar y descargar combustible hasta encontrar una solución con el Gobierno.
El Gobierno ha tratado de apaciguar los ánimos convocando al diálogo, argumentando que la población necesita trabajar y no movilizaciones.








