Crónica política de la semana
Del FMI y la cita con Trump al cara o cruz del 22M
El gobierno de Rodrigo Paz sigue buscando apoyo financiero en una semana en la que los escándalos sobre el combustible crecieron sin control. Los comicios subnacionales rayarán la cancha
El FMI ha entrado a la ecuación, y eso lo complica un poco todo. Rodrigo Paz Pereira dijo en campaña ser más amigo de los pobres. Su primera medida fue quitar el Impuesto a las Grandes Fortunas. También dijo en campaña que la prioridad era traer los 7.000 millones de dólares que se habían dejado fuera del país, que el endeudamiento no era el camino y que lo de la subvención al combustible, ya veríamos.
De momento son 3.100 millones de dólares comprometidos por la CAF, 4.500 por el BID, que ya suman el 50% de la deuda externa acumulada por el MAS en 20 años, pero no es suficiente: la última puerta golpeada es la del Fondo Monetario Internacional (FMI), la ortodoxia personificada, el negocio en clarito.
No hay monto exacto – se habla de unos 3.000 millones -, y no hay confirmación oficial, ni desmentido. El FMI es el coco y todos lo saben. Hasta ahora, la plata de la CAF y el BID era para proyectos. Siempre es para proyectos: canchitas, hidroeléctricas, caminos, centros productivos… a veces la valoración solo cambia según quien entrega. El interés en esos créditos es que llegan en dólares y permite bicicletear en bolivianos. A veces con crecimiento, a veces con inflación. La excusa oficial es proteger el empleo y que la maquinaria no se pare. Que ya se verá cuando se paga.
El FMI es otro cuento. Su objetivo es la estabilidad de los bancos y del dólar, aunque ahora se adorne con retórica de solidaridad e integración. Te presta dólares para que hagas reformas que sanee las cuentas, sea liquidando empresas, sea ahogando a los ciudadanos, lo que sea, pero que la macro quede intacta.
Nadie quiere nunca tener cuentas pendientes con el FMI. Su receta suele ser sencilla: devaluar, subir impuestos indirectos, privatizar empresas y aguantar el tirón hasta que se equilibran las cuentas a costa de lo que sea – migración, salud, educación, etc.-.
Paz Pereira quiere explorar ese camino, aunque los 7.000 millones de dólares siguen fuera del país y su ministro de Economía, Gabriel Espinoza, insiste en que el riesgo país baja y los negocios van bien, aunque explica poco lo que significa que la gente pase a ganar menos y sus bienes pierdan valor.
El quebradero del combustible
El globo sonda del FMI se largó la misma semana en que la suma de escandaletes relacionados a los hidrocarburos se hizo insoportable. O al menos la forma caótica en la que se gestionan las crisis comunicacionales, con tres o cuatro versiones diferentes, autoridades negando lo que dice otra y poniendo en riesgo la credibilidad.
La directora de la ANH, Margot Ayala, ficha de la Cámara (privada) Nacional de Hidrocarburos desde las épocas del MAS y que Medinaceli requirió para un cargo clave tardó casi diez días en renunciar tras un escándalo, el de la calidad del combustible que ha arruinado unos 5.000 vehículos. Era la segunda vez y aun así diez días. En diez días se propagaron rumores y quedaron expuestas varias desinteligencias – hasta contratos “firmados no firmados” – que minan la confianza en un gobierno que salió de las ánforas muy comprometido con la corrupción y apelando a la “meritocracia”. Evo Morales, aun entre las sombras de las redes tras un mes desaparecido, calificaba de “mentirocrático”.
El de la calidad del combustible preocupa a todos porque nos toca de cerca. Asusta porque nadie tiene plata para cambiar de motor y menos de auto. Con suerte se zafa. El de las sospechas de sobreprecio es más difícil y negar los papeles no ayuda.
Armin Dorgathen, expresidente de YPFB y al parecer, cerebro pensante detrás de BoTrading, fugado en Brasil contra la norma boliviana, alegó en su momento que la creación de BoTrading en Paraguay tenía una función clave para luchar contra los holdings despachantes de barriles de petróleo en el subcontinente, que abusaban de sus precios, más en países aislados como Bolivia. Otra cosa muy distinta es si la creación de BoTrading le dio muchos recursos a la familia Arce y compañía. Sin BoTrading, los precios de los barriles puestos en puestos nacionales han subido y alguien gana más. Pero ese no es el problema, sino negarlo, esconderlo, no saber explicarlo. Se paga el doble, se fiscaliza el doble. Nadie regala ya nada – tampoco antes -. Mauricio Medinaceli (ministro de Hidrocarburos) y Yussuf Akly (presidente de YPFB) vienen del ámbito privado y llevan años asegurando que lo harían mejor en un sector donde la provisión de combustibles debería ser el menor de los problemas.
Lo que viene
Pasando el Carnaval se vienen los 100 días carajo, luego una reunión con Donald Trump de la que será difícil zafar y que tiene un objetivo muy específico: sacar a China de los recursos estratégicos de la región. Los seis “amigos” de Trump en la región: Milei, Noboa, Bukele, Asfura, Peña y Paz han sido citados el 7 de marzo en Miami. Queda por ver a cambio de qué.
La semana carnavalera sí ha servido para rebajar la tensión con el vicepresidente Edmand Lara – se vieron en el Te Deum y aguantaron estoicos la reprimenda del obispo – y para preparar el siguiente round, que necesariamente pasará por la Asamblea.
En el mediano plazo, Rodrigo Paz deberá enfrentar un cambio constitucional: reforma de la Justicia, Reforma Laboral, Reforma autonómica para el 50-50 y otros asuntos tal vez simbólicos, pero blindados, requerirán de un proceso que Paz no puede enfrentar solo.
Antes, Paz se la juega en una elección subnacional en la que se metió por quién sabe qué afanes y de la que ya no puede salir, aunque quiera. El “gobierno amigo” suena demasiado a chantaje y los candidatos, que tenían vuelo propio, no arrancan.
La cita del 22 de marzo servirá de piedra de toque, ahora que incluso el MAS ha reaparecido reformulado en formato “Unidos por los Pueblos” pero sin ocultar las raíces. La pugna está abierta.





