Análisis político
Silva evalúa los primeros meses del gobierno de Rodrigo Paz
El analista político Marcelo Silva hizo un análisis sobre los primeros siete meses del gobierno de Rodrigo Paz, un periodo marcado por conflictos de distinta índole. El más reciente tuvo un pico con movilizaciones por parte de la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación Campesina Túpac Katari exigiendo la renuncia del Jefe de Estado.
Las protestas significaron un bloqueo, principalmente al departamento de La Paz, durante más de cincuenta días, además de marchas y protestas que derivaron con enfrentamientos con la Policía en la sede de gobierno.
Un primer apunte de Silva es que hay una relación “desastrosa” entre el discurso de campaña y el desempeño del mandatario durante la gestión.
“Hay dos elementos que llaman la atención. Primero que la etapa conflictiva final, el mapa de movilizaciones refleja que son exactamente los sectores que votaron por Paz. Hay un desencanto con el presidente que no ha cumplido sus promesas, ha defraudado las expectativas de su base electoral. El segundo es que pedido de renuncia marca definitivamente una ruptura y un gobierno que no tenga una base social sólida es un gobierno muy frágil”, señaló.
Contrario a la lectura que considera que la victoria de Rodrigo Paz y Edmand Lara responde a una búsqueda de cambio por parte del electorado, para el analista más bien refleja que la población no quería apartarse del todo del modelo masista.
“El voto a Paz - Lara no fue un voto de transformación, ha sido un voto conservador. Ha sido un voto gestionado, articulado por el MAS que ya no encontró en ese partido un referente. El electorado del MAS hizo presidente a Rodrigo Paz, ese electorado no quería cambios radicales. La postura de Paz en campaña fue hacer cambios mesurados y no iniciar una reforma política y económica”.
Otro elemento que evaluó fue la campaña en relación a la guerra sucia. Tanto la primera como la segunda vuelta estuvieron marcadas por ataques personales y a las familias de los candidatos. Esos contenidos circularon mayormente en redes sociales.
Para Silva esas estrategias afectan a la democracia, pero recalcó que ningún partido se abstuvo de usarlas.
“La guerra sucia siempre afecta porque es un arma innoble, pero es usada. Por supuesto, hace que en el ámbito formal la democracia se vea perjudicada porque se da más importancia a los elementos de la guerra sucia que a las propuestas programáticas. Ese es el principal daño. Cuando usted tiene guerra sucia en campañas electorales lo que menos hace es ocuparse en socializar su programa”, concluyó.








