Crónica política de la semana
El pulso del Gobierno, de Patria, y del Tribunal Electoral
Con la reacción al DS 5503 todavía contenida y con el Gobierno diluido en la defensa del mismo, las subnacionales se presentan como una nueva elección plebiscitaria
Semana de alto voltaje, muchos viajes, traiciones y hasta puñetes. Semana de Navidad, de inscripción de candidaturas subnacionales, de pocas luces. Semana de ubicarse. Por partes.
El Gobierno tiene más o menos controlado el volumen de la protesta por el alza de los combustibles, pero aún no ha medido su capacidad de resistencia. Al Transporte urbano municipal lo ha mandado a pelearse con las alcaldías; al interprovincial con las Gobernaciones y al Transporte pesado directamente con los gremiales, productores e intermediarios, es decir, con los ciudadanos al fin, aunque llevará tiempo.
La Central Obrera Boliviana (COB) siente que es su momento de hacer ruido, aunque no ha mirado el calendario y el ciudadano común sí. Seguramente cuando el poder adquisitivo de los sueldos congelados se reduzca a la mínima expresión habrá otras reacciones. Mientras tanto, va ganando terreno la reflexión del “Fast Track” y varios expertos ya hablan de impugnaciones parciales del decreto, al haber aprovechado una supuesta emergencia para saltarse prerrogativas constitucionales complejas. Tendrá su recorrido.
Tarija y el Gobierno
Esta semana Tarija se ha convertido en el epicentro de operaciones como evidencia el trasiego del FAB 001. Rodrigo Paz, Bibi Urquidi, el ministro Gabriel Espinoza y otros altos cargos con o sin residencia familiar en Tarija han pasado por la nueva capital de moda.
En La Paz empiezan a tomar nota de los vacíos. Nunca se le reconoció demasiada fortaleza al Gobierno, pero cada semana queda más reducido al propio Paz y su amigo Mauricio Zamora Liebers al frente de Obras Públicas, y al binomio “samuelista” José Luis Lupo y Gabriel Espinoza. Tuco Oviedo maniobra con perfil bajo; la dupla camba del agro se concentra en su agenda propia y algún viceministro avispado, como Yamil García o Andrea Barrientos tratan de ayudar.
Las subnacionales
La oposición sigue en vacío y la pelea por las subnacionales no está ayudando a su orientación. En el MIR siempre han tenido vocación de poder total y la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia ha reverdecido esos ánimos. Si algunos pensamos que no entraría en la batalla subnacional para preservar el aura y poner por delante los intereses del país nos equivocamos de cabo a rabo. Samuel Doria Medina y Jaime Paz son de otra pasta.
Si Tuto Quiroga y otros referentes del centro derecha habían tendido la mano, en la Asamblea, la alianza Patria ha removido un poco más las diferencias. La tensión entre camachistas y JPVelasquistas en Santa Cruz ha sido fuerte, pero en otros departamentos se ha instalado la sensación de que se juega de nuevo con cartas marcadas, cálculos y favores.
Fragmentación Más de 30.000 candidatos se han registrado para concurrir a las elecciones subnacionales del 22 de marzo
Sin atisbo de recomposición en el bloque popular y con el evismo proscrito por “voluntad divina” haga lo que haga, parece que será de nuevo el “capitán” Edmand Lara y sus diferentes candidaturas articuladas en el territorio las que recibirán de alguna forma el caudal de voto huérfano y ahora herido por el “gasolinazo”, aunque para ello el Vicepresidente debe empezar a dar señales más serias de ser alternativa posible y saber capitalizar su poder para influir en el gobierno y salir del rol de queja tiktokera permanente que ya ha dejado de ser tren. Más calle y menos redes, en definitiva.
En las listas presentadas el pasado viernes 26 de diciembre hay de todo, aunque llaman la atención varias ausencias notorias. Lo de Evo Pueblo se veía venir, no consiguieron sigla propia y no habrá forma de conseguirla: Inhabilitar a Morena luego de dejarla concurrir en las nacionales habiendo nacido fuera de plazo; y argumentar la ausencia de documentos orgánicos teniendo al MIR formando alianzas es grosero, pero es lo que hay. En Kawsachun Coca dicen que se han logrado “infiltrar” candidaturas con partidos locales e incluso siglas indígenas, pero lo cierto es que el Tribunal tiene claro su criterio.
También es notoria la ausencia del “androniquismo”, que cada dos meses amaga con armar algo en serio para volver a desaparecer de inmediato. En general no hay candidaturas de corte progresista y sí muchas siglas de alquiler, como el MTS de Felix Patzi, que ha vuelto a desdibujarse con un complejo sistema de alianzas que no ayudan a su relato.
En general llama la atención la multiplicación de candidatos en todo el país, sobre todo en las grandes ciudades. Para algunos, osadía; para otros, la normal reacción tras la caída del régimen hegemónico del Movimiento Al Socialismo (MAS). Como sea, hasta el 22 de marzo veremos si se construyen alternativas y cómo enfrenta la ciudadanía esta oportunidad de volver a las ánforas tan pronto y a la vez, después de tanto.
Rodrigo Paz y las ganas de viajar
El presidente Rodrigo Paz nació y creció entre exilios, viajes oficiales y universidades de postín, y si algo le gusta es precisamente viajar. Soñó con ser presidente, y eso en su esquema incluye un roce internacional de alta alcurnia. Visitar la Casa Blanca, el Parlamento Europeo y probablemente, la Cumbre de Davos a la que estaría invitado este enero, son de momento sueños frustrados por una norma obsoleta: el presidente boliviano deja todos los poderes a su vicepresidente cuando sale del país, y las relaciones con Edmand Lara, que de nuevo se ha manifestado opositor, no lo recomiendan.
Paz deberá pensar una fórmula o bien para modificar expresamente esa norma obsoleta, o bien para desahuciar al vicepresidente. Ninguna es rápida, ni sencilla.





