El 19 de diciembre vence el plazo
La ALP contra el crono para elegir vocales electorales
El crono está en marcha. El 19 de diciembre vence el mandato constitucional de seis vocales nacionales del Tribunal Electoral; el 20 el de los vocales departamentales. En 2019, cuando se vivió una situación límite, se dispusieron 22 días. El pasado domingo 23 de noviembre la Comisión de Constitución fracasó en el intento de agilizar ese proceso – por el asunto de la probidad de los candidatos – y en toda una semana, la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional no ha sido capaz de avanzar.
La posibilidad de dictar una prórroga de mandato planea en el ambiente, pero sería empezar con mal pie. Es legítimo si es la Asamblea Plurinacional quien la determina, pensando también en regular este aspecto para el futuro, ya que siempre coincidiría de la misma manera a lo largo de los periodos siguientes, sin embargo daría una mala señal respecto a los deseos expresados por las bancadas, aparentemente mucho más sintonizadas que en el pasado.
La otra vía es reducir a la mínima expresión los plazos, que si bien no son complejos para los postulantes, si exigen cierta verificación y pulcritud y pueden acabar generando amparos y denuncias.
En principio, la Asamblea Legislativa, una vez aprobada la convocatoria a preselección y elección de vocales, debe abrir el registro de postulantes, el análisis de los documentos, la evaluación meritocrática y, finalmente, la votación. El plazo para hacer lobby de los candidatos se reduce al mínimo.
El hecho de haber convocado ya las elecciones subnacionales con un plazo de tres meses de campaña, también exige.
Tanto el jefe de la bancada mayoritaria de oposición, Tuto Quiroga, como el presidente de la Comisión de Constitución, Juan del Granado, han sido duros al rechazar una prórroga y exigir que se cumpla la Constitución, aunque cuando la celeridad del proceso puede llevar a errores.
“Créame que es mejor este retraso a prorrogas inconstitucionales o violaciones o vicios de inconstitucionalidad” señaló Del Granado admitiendo la posibilidad de bordear los plazos en demasía.








