Crónica política de la semana
Las fortunas de Paz, la cabeza de Lara, y las subnacionales
El presidente ha dictado una serie de medidas económicas contradictorias con su campaña pero que tienen objetivo; Lara busca espacios de reconciliación tras un arranque impactante
Pese al “timing” horrible, Rodrigo Paz Pereira tiene un objetivo cada vez más claro: lograr repatriar los dólares de los grandes exportadores, que por la desconfianza en el gobierno de Luis Arce (o por lo que sea), optaron por sacarlas del país. Rodrigo Paz estimó 7.000 millones de dólares en campaña mientras el entonces presidente insistía una y otra vez en que no habría control de capitales ni liquidación obligatoria de divisas de los exportadores – como contemplaba el artículo quinto del icónico 21060 – al Banco Central.
El socialista decidió no hacer nada, pese a lo flagrante, y su sucesor centrista ha optado por las zanahorias: se restituyó el ministerio de Minería a la primera amenaza de movilización del sector – era evidente que no era el plan – y se colocó Medio Ambiente como apéndice de Planificación bajo tuición de un expresidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo) y Recursos Hídricos dentro del ministerio de Desarrollo Productivo, cuyo ministro es expresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
Rodrigo Paz ha seguido dando señales en esa dirección, aunque algunas se hacen bola. Aplazó hasta marzo las medidas de shock, que de alguna forma incluyen la subvención a los combustibles, parte sustancial de la cuenta de resultados tanto de mineros como de agropecuarios. Le siguen pidiendo más: la cosecha de invierno está por terminar y la siembra de verano por empezar y todos quieren tener el marco claro. Paz Pereira y su ministro Gabriel Espinoza son conscientes de lo que puede pasar con los precios del pollo o del aceite, por ejemplo, pero el plan es el que es.
La sincronización de tiempos, sin embargo, está siendo desafortunada: el lunes se anunció con mucho boato que el martes se anunciarían las “primeras medidas para estabilizar la economía” y la gente pensó: ¿Perdonazo tributario?, ¿Bajada del IVA?, ¿devaluación? El melón se hizo grande y al abrirlo, zas, dentro había la eliminación del Impuesto a las Grandes Fortunas, al juego, a las promociones empresariales y el ITF, como si alguien siguiera haciendo transferencias en dólares…
El Impuesto a las Grandes Fortunas lo pagaban 261 personas a las que se podía haber informado por mail y lo hubieran agradecido igual, pero llevarlo a la primera plana del noticiero implica algo que Cerimedo o quien ejerza de estratega no calculó bien, sobre todo cuando al día siguiente se confirmó la retirada de la harina subvencionada para La Paz – que no es el tema de debate en sí aquí – subiendo el precio del pan en el populoso departamento que, además, apoyó fundamentalmente al binomio Paz – Lara.
El tornillo de Lara
La divergencia en los anuncios pudo acabar trastornando al vicepresidente Edmand Lara, que desde la semana pasada habla como una parte externa al gobierno, pues obviamente se hace complejo de entender luego de que en campaña se hablara de “capitalismo para todos” – sugiriendo que iba a ser para los de abajo también – y recitado aquello de “no soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres”. Con las cosas de comer no se juega decía mi abuelo.
Aunque no lo parezca, Lara intentó evitar ese charco. Aquel día convocó al presidente a limar asperezas, algo que Rodrigo también había invocado el domingo pasado: “Hablaremos cuando vuelva”. Nadie sabe si aquello ha sucedido, pero se han abierto dos ventanas de oportunidad para sellar una reconciliación.
La primera es el cambio del Alto Mando Policial, que tocaba por fecha, pero que Edmand Lara había exigido. Bastaría con no transmitir demasiado para que se lo pudiera anotar como victoria, más con los mensajes que viene transmitiendo el comandante Mirko Sorkol exigiendo enterrar las coimas y cerrando Tránsito.
La segunda es la enfermedad de su esposa, diputada, y que el vicepresidente se ha encargado de airear con pelos, señales e imágenes en vivo desde la clínica. Un detalle de mal gusto para unos y lo que sea para otros, pero que abre un espacio para hacer borrón y cuenta nueva, culpar al estrés emocional o parecido y justificar así el desconcertante inicio de gestión en el que, de momento, Lara se ha quedado sin Justicia ni Gobierno, que pidió, y sin Deportes ni Cultura, que le ofrecieron.
Los apartados
Mientras tanto, con el río revuelto, no faltan los que intentan colocar fichas por lo que pueda pasar, y no son precisamente “los nuevos”.
Samuel Doria Medina está encantado con el rumbo de las elucubraciones que el propio Lara alimenta señalándolo como el que gobierna detrás del trono, como si los ministros “colocados” no tuvieran claro quién es el nuevo jefe.
Tuto Quiroga aprovecha su bancada – esa que iba a apoyar pero sin cheque en blanco – para exigir definiciones y reclamar la institucionalidad.
Mientras que Evo Morales sigue buscando casito desde el Chapare, retando al presidente – que retrucó convocándolo a La Paz – y haciéndose notar para mantenerse vigente.
Es pronto para todo, por mucho ritmo que le haya impreso Lara a este inicio.
Las subnacionales, el 22 de marzo
Resuelta “la madre de todas las batallas”, queda la tercera vuelta: las elecciones subnacionales; las alcaldías y Gobernaciones; el poder territorial; el 50 restante del 50-50. Jaime Paz tiene ganas, y hasta le han devuelto el MIR – aunque tendrá difícil concurrir porque no cumple requisitos formales -, y Edmand Lara también, que no tiene sigla pero confía en alquilar alguna baratita y, a ser posible, alejada de la órbita del antiguo masismo.
El que no parece tener tantas ganas es Rodrigo Paz. Sus asesores le dicen que mejor que no pierda y que pacte con el que gane, porque al fin y al cabo van a ser cinco años de transición hacia algún lado.
En Tarija no lo ven tan así. Sus antiguos funcionarios leales desean una reivindicación acorde tras años de despojo, pero lo cierto es que el binomio Paz – Lara no ganó en Tarija departamento ni ciudad y los votantes de Lara irán donde diga Lara.
Hay un malestar común que puede acabar echando todo al traste: Morena sacó su personería jurídica para concurrir a las elecciones nacionales apenas un mes antes de la convocatoria. Para las subnacionales se están exigiendo 90 días, y aunque es verdad que hay docenas de personerías para alquilar, a cada uno le hace ilusión ir con la suya.
No sabemos qué suerte acabará corriendo cada uno. El Gobernador Óscar Montes y su UNIR parece se retiran nomás, aunque puede aparecer algún aspirante a la alcaldía; Johnny Torres va a buscar la reelección en la Alcaldía con su MNR; Camino al Cambio apuesta por la renovación pero no tanto y Luciana Campero puede ser un fichaje revulsivo tras perder su sigla; el MAS no tiene cabeza; los androniquistas pergeñan alguna reinvención en versión “Chonta” o con la doble A (Armella – Alarcón) a la cabeza y además aparecerán muchos outsiders para pugnar la Alcaldía.
La pugna ha arrancado.








