La Mano del Moto
Bibi, Cerimedo y la “familia real”
Cuando Rodrigo Paz Pereira ganó las elecciones en primera vuelta, Samuel Doria Medina apostó todas sus fichas a él: le prestó aparato logístico, vocerías, algunos cuadros, y todo lo que tenía preparado para su segunda vuelta. Ganada la segunda y repasando antecedentes, había una certeza: Paz Pereira no tenía suficiente equipo para semejante misión.
Paz Pereira, viviendo en política desde la cuna, conoce las claves de antaño: equipo chico, división de funciones, delegados con afinidad. La política, la política; la casa, la casa.
Cuentan que Bibi Urquidi fue quien trajo a Fernando Cerimedo, “profesor de mi hija Catalina”, como justificó en campaña un encuentro gastronómico en el Tinto, de Mauricio Zamora Liebers, aquella reunión con el estratega operador de campaña, legendario por sus escraches digitales, erigido ya en ícono comunicacional de la ultraderecha continental.
En principio y hasta que alguien diga lo contrario, Cerimedo ganó la campaña con Paz Pereira interviniendo en el pulso de Doria Medina y Tuto Quiroga: a uno lo colocó poco más que en la izquierda marxista leninista de la mano de su socio Javier Negre, poniendo al otro tan a la derecha que no pudo reaccionar cuando llegó la segunda vuelta.
Pasada la campaña, y como no hay nada que desee más un estratega electoral, por muy bien contactado que esté, que ascender a estratega de gobierno, Cerimedo se convirtió en hombre fuerte del presidente construyendo una Oficina del Presidente a su alrededor, con gestión de datos y de comunicación a su alcance.
En un abrir y cerrar de ojos, al lado de Cerimedo apareció Nadia Beller, candidata en Santa Cruz por el último MAS de Evo, muy cerca de Mario Cronenbold; luego cercana a Luis Fernando Camacho en 2019 y de vuelta a la primera línea con Rodrigo Paz tras un tiempo en el Constitucional. Las peores lenguas dicen que es agente de la CIA, porque sino, no se entiende su habilidad de supervivencia.
En el núcleo fundacional estaba obviamente Mauricio Zamora Liebers, concuñado de Bibi Urquidi; nombrado como delegado especial para la transición y finalmente, ministro de Obras Públicas, desde donde se va convirtiendo en la “estrella” del gabinete.
Paz, Cerimedo y Urquidi sabían que el éxito pasaba por controlar la Economía, así que le abrieron la puerta a Gabriel Espinoza. Economista, prolífico autor, relacionado con la aristocracia paceña y capaz de integrarse en los más variados Consejos de Administración. Pecador no confeso: sueña con ser presidente.
Espinoza trajo a Leyla Medinaceli, con quien conforma una dupla legendaria desde hace años. Leyla fue viceministra de comunicación de Evo Morales justo cuando el ministro era Manuel Canelas, que también se introdujo al grupo.
Manuel y Leyla, la dupla infalible que asesoraba a Evo cuando Evo cayó.
Leyla en cualquier caso tampoco era el enemigo: hija de prefecto mirista nombrado por Jaime Paz y hermana de Mauricio (el yin y el yan), que entró de ministro de Hidrocarburos con Paz , pero alejado del núcleo irradiador, siempre fue considerada una de esas correas de transmisión necesaria para que los gobiernos y los negocios funcionen.
El grupo lo sella Jaime Paz Pereira, Jaiminho, que dejó su pega muy bien remunerada en Lima con la CAF y se instaló en Santa Cruz. El enviado al oriente.
Vienen tiempos difíciles. La familia es primero.





