El plan Cerimedo y la improbable jubilación de Tuto y Samuel
Los resultados de las elecciones autonómicas dibujan un nuevo escenario de soledad ejecutiva, con un MAS sepultado, una fuerza popular presente y muchos problemas en el horizonte
Hay un dicho boliviano que dice que “los políticos en Bolivia no se jubilan hasta la tumba, salvo Víctor Paz”, que ironiza con el rol que el cuatro veces presidente siguió jugando en la política patria incluso después de descansar en el camposanto tarijeño.
No es broma ni algo que hayan inventado las nuevas tecnologías o los nuevos consultores de la política. El “tiempo feliz” siempre estuvo ahí como argumento para la resurrección.
En las nacionales, Rodrigo Paz que tuvo una salida traumática como alcalde de Tarija, logró una suerte de redención alcanzando la presidencia con su padre aún activo.
En las autonómicas René Joaquino arrasó en la gobernación de Potosí en un momento especialmente delicado en el vecino departamento, y Mario Cossío obtuvo su revancha en Tarija colocando a su delfín en la Gobernación. Hasta Leonardo Loza, delfín de Evo, ganó en primera la Gobernación de Cochabamba.
Ya las autonómicas de 2021 habían dado buena muestra de cómo funcionaba la nostalgia: Óscar Montes en Tarija, Johnny Fernández en Santa Cruz, Manfred Reyes Villa en Cochabamba…
Lo que sí sucede es que todos los actores escalan niveles y salvo sorpresa o coyuntura muy propicia, no hay vuelta atrás.
¿Qué quieren Tuto y Samuel?
Las presidenciales de 2025 aparentemente fueron bastante nítidas en sus resultados, pero cada cual le ha dado su interpretación. En teoría, Rodrigo Paz Pereira ganó por ser “nuevo” – algo muy relativo – y proponer un plan más tranquilo para la transición del país, además de conectar a través de su vicepresidente con las grandes mayorías populares. Los dos grandes damnificados fueron Samuel Doria Medina y Jorge Tuto Quiroga, que sin embargo lograron bancadas significativas dentro de la Asamblea Plurinacional.
Samuel quedó fuera de la segunda vuelta luego de una campaña cargada de contradicciones que su rival, Tuto Quiroga, puso al descubierto. Tuto, que sí pasó, nunca estuvo cerca de ganar, pues en la batalla contra Samuel quedó demasiado escorado a la derecha para conectar con lo popular. Rodrigo Paz y Edmand Lara fueron los beneficiarios directos de aquella estrategia suicida.
Ni Tuto ni Samuel pusieron en duda la derrota, como tampoco su propia continuidad en política. En Bolivia nadie se jubila. Quiroga convocó una y otra vez a la prensa para ofrecer apoyo total pero no cheque en blanco, sabiendo que sería clave en la Asamblea con una bancada mucho más homogénea y disciplinada que las demás.
Doria Medina dio rápidamente todo el respaldo a Paz Pereira, que incluyó recursos logísticos y hasta nombres propios para la segunda vuelta. Se supone que obtuvo cuotas en el gabinete, pero, sin embargo, desde el primer momento ha usado sus redes para marcar diferencias y criticar abiertamente las decisiones del ejecutivo.
Doria Medina prestó su sigla para armar una propuesta nacional oficialista para las elecciones autonómicas, pero la relación se ha ido deteriorando desde entonces. Los resultados desastrosos del pasado domingo, donde Patria apenas ha ganado Trinidad y Beni por los votos y La Paz por determinación del TSE, han sido una especie de parteaguas.
Rodrigo Paz, que ya ensayó en Tarija lo de romper pronto con sus mentores – para que no devengan en tutores -, confía ciegamente en su asesor argentino ícono de la ultraderecha regional, Fernando Cerimedo, y también en el consejo del “viejo MIR”.
Cerimedo, teólogo de la polarización extrema, experto en patotas cibernéticas y de culpar de todo todo todo al MAS, no acaba de dar con la tecla. Los resultados del domingo, para algunos analistas, es la evidencia de que la estrategia no funciona. La “semana horribilis” que le ha seguido, con renuncias, denuncias y amenazas de más conflictos sociales, no auguran meses sencillos.
Mientras tanto, ni Tuto ni Samuel parecen dispuestos a adelantar su jubilación. El tiempo electoral ha acabado. La vieja guardia mirista tiene trabajo.





