La Mano del Moto
Todas las veces que Samuel negó a Johnny
Desde 2014, Unidad Nacional y el MNR han tenido pulsos, vetos y venganzas en todas las elecciones nacionales
En Tarija Samuel Doria Medina ha hecho política con todos: con Motete Zamora; con Camino Democrático al Cambio; con Adrián Oliva y Waldemar Peralta; con el UNIR de Óscar Montes; con los Paz Zamora y con el MNR. De todos es probablemente con Johnny Torres con quien más veces se han trompeado. Y a la mala. Y también abuenado.
En su afán de ser presidente, Doria Medina siempre creyó que tenía que construir poder territorial y para eso promovió política de pactos y alianzas con líderes locales, el esquema era más o menos simple: aporte de capital a cambio de puestos bajo en la lista y un compromiso más o menos firme de que le apoyarían llegado el momento.
Del Gobierno de Jaime Paz Zamora, Samuel Doria Medina se quedó con la mejor parte: La Sociedad Boliviana de Cementos (Soboce). El Estado se deshizo de ella siguiendo el manual de la capitalización que precisamente Doria Medina aplicó como ministro y años después – subrayar esto – se convirtió en accionista mayoritario. Las ventas de cemento están prácticamente indexadas al desarrollo de un país. Sea por eso o por lo otro, Doria Medina siempre estuvo ahí.
La cosa es que Johnny Torres también: asumió pronto la jefatura nacional del MNR y eso le llevó a coincidir con Unidad Nacional en muchas ocasiones al compartir espacio opositor. En 2013, por ejemplo, fue de los que se trompeó de lo lindo con el MNR del Beni para facilitar elecciones departamentales y que la “intervención del MAS” tras la caída de Ernesto Suárez no prosperase.
Después conformó el Frente Amplio de cara a las elecciones de 2014. Samuel Doria Medina era el promotor de aquella alianza. Se hablaba de una encuesta, como tantas veces, para elegir al mejor, pero todo el mundo sabía que el candidato era Samuel. Atrajo al MNR, al FRI, y a otras personalidades, pero ni bien Rubén Costas le silbó para hacer una alianza con Demócratas – que era hegemónico en Santa Cruz – no tardó en cerrar el chiringuito y dejar colgado a todos, entre ellos al MNR de Torres.
La venganza fue “terrible”. De pronto apareció Tuto Quiroga como candidato en el último esprint volando por los aires lo de tener una sola oposición contra el MAS en la papeleta. Torres se sumó con entusiasmo. Óscar Montes también. Y también Jaime y Rodrigo Paz, por cierto. Samuel sumó 23% tras cuatro años de campaña. Tuto 9% con dos meses. En Tarija Tuto sumó por cierto los mejores resultados con 19%.
La herida cauterizó pronto, pues en 2015 Samuel volvió a articular las oposiciones departamentales. En Tarija se llamaba Unidad Departamental Autonomista UD-A, para dar la sensación de ser franquicia de la bancada nacional. La Gobernación la manejaba Lino Condori y el MAS. En la oposición había vetos. El primer candidato fue Óscar Montes; después fue Adrián Oliva. Estaba Camino al Cambio que sacó sus asambleístas. Johnny Torres amenazó con lanzarse en solitario el día de antes de presentar las listas. Al día siguiente fue inscrito como candidato a la subgobernación de Cercado, que ganó.
En 2019 el MAS agonizaba y todos creían que le podían ganar. El candidato fuerte era Carlos Mesa, que había dado el sí quiero, pero Doria Medina no quiso ceder: reeditó el pacto Unidad Demócrata y se inscribió a la primaria que por entonces obligaba la Ley de Partidos exprés que pretendía blanquear a Evo. Demócratas tenía más afiliados y alguien vetó a Doria Medina en la papeleta – nadie lo explicó así, pero se sobre entiende -. No hubo binomio con Óscar Ortiz. El empresario se sintió burlado y trató de pasar página.
Por su parte el MNR, de nuevo vetado por Samuel e incompatible con Mesa por los sucesos del 2003 se lanzó en solitario con Virginio Lema de candidato.
Aquello acabó como acabó. Jeanine Áñez, Demócrata beniana apartada por Costas acabó de presidenta con ayuda de Luis Fernando Camacho, que amenazaba la hegemonía en Santa Cruz, y allí se metió Doria Medina a articular una alternativa de gobierno y electoral que, como saben, acabó en tragedia.
La alianza se llamaba Juntos y alguien volvió a vetar las banderas rosadas en el acto. Torres le prestó la sigla de nuevo a Tuto en 2020, que no llegó. Tampoco Juntos. Si llegó Mesa, pero tan golpeado que el MAS volvió con la apisonadora.
Mucho antes de esto, el día que se cerraba la campaña presidencial de 2019, Johnny Torres lanzó su candidatura a alcalde de Tarija para una elección que no sucedería hasta marzo de 2021 tras la caída de Evo y la pandemia. Para entonces ya no tenía rival: Rodrigo Paz se había ido a La Paz como senador y Óscar Montes, al que le hubiera gustado pelear su retorno al municipio, no tuvo más remedio que lanzarse a la Gobernación. Por supuesto Camino al Cambio y Unidad Nacional se sumaron a la alianza electoral de ambos, a la que llamaron Unidos, y que se diluyó el mismo día que tomaron posesión.
Hubo una más. La reciente. Torres se cansó de esperar y fue a La Paz a manifestar el interés del partido de candidatear en solitario. Luego se sumó a la alianza de Samuel, Unidad, pero sin que figurara su sigla. En el 15 de Abril apenas hubo saludo entre ambos. Después de todo lo llovido le prestó logística y aparato. Samuel ganó holgadamente en Tarija en primera vuelta, pero no le sirvió de nada.
Y tampoco a Torres, que llegado el momento de inscribir candidaturas para las subnacionales sobre una alianza nacional denominada Patria sobre la sigla de Samuel Doria Medina y que pretendía ser el enésimo frente amplio… el MNR volvió a quedar fuera.
Con todo eso, Doria Medina vino el jueves a Tarija a decir que tenía que hablar con Torres y que era el mejor candidato.





