Tarija y la historieta de una elección
Algunas cosas se parecen a otras pero se ven distintas
Corría finales de 2024 y Bolivia se puso en modo electoral a full, si es que alguna vez había dejado de estarlo. El partido azul, monstruo de cuatro cabezas que había dominado el panorama electoral durante los últimos 20 años había desaparecido. O más. El dragón se convirtió en una mansa travesura de ratoncitos peleados entre ellos que ya no asustaban a nadie.
Allí emergieron poderosos tres leones que luego fueron dos. Los dos con credenciales para reclamar su momento. Los dos con experiencia, dinero, asesores caros, voluntad de poder. A los dos se les notaba la ansiedad. Era ahora o nunca. El dragón había muerto y querían adjudicarse también ese éxito.
El uno destacaba por su fabulosa fortuna y su inversión desmedida: entrevistas, anuncios, presencia hasta el hartazgo en redes sociales y toda la terminología moderna de los comunicadores políticos de moda manejada al dedillo.
El otro también era élite. Se aferró a su solvencia discursiva, a manejar los temas con soltura, a intercambiar línea dura con recuerdos felices, a vender un pasado de gobierno feliz que la mayoría no recuerda con claridad.
En algún momento ambos se comprometieron a ir juntos, pero no les creía nadie. Nadie. Su intención de voto medido en encuestas no varío más de 3% nunca. Juntos o separados. Uno decía yo voy primero y yo puedo salvarles en 100 días y seremos amigos carajo. El otro decía en realidad solo yo puedo salvarles hasta fin de año y seremos aun más amigos con 62%, sin carajo, pero igual.
Obvio que rompieron sin escándalos porque todos sus votantes ya lo habían dado por descontado y empezaron a correr. Se supone que no había nadie más porque lo decían las encuestas y solo podía hacerse magia para llegar a la Presidencia.
Se trompearon lindo y se quisieron inhabilitar. Uno por usurpar la sigla, otro si sonaba la flauta. Hubo tuits racistas, socialistas, incoherencias, momentos al límite, aliados sumando a un lado, aliados sumando al otro lado. Dos frentes únicos.
Y luego la gente fue a votar.
Uno no entró en segunda vuelta.
El otro supo desde ese día de agosto que no le alcanzaría. Y perdió.
Ganó Rodrigo Paz.
Y ahora son las elecciones subnacionales en Tarija.
Y en todos los departamentos.
Y tampoco hay dragón.
Moraleja: Pendiente para el 22 de marzo





