¿Dónde iría Evo Morales?
Las posibilidades del exmandatario se reducen
La prolongada ausencia mediática de Evo Morales ha disparado todos los rumores sobre su paradero, algunos de ellos de lo más inverosímil, pero igualmente replicado. La presión fue tal que sus colaboradores más cercanos salieron a reconocer una situación de enfermedad – se relacionó al dengue en primera instancia -. Después, Leonardo Loza lo adornó con un paso a la clandestinidad justificado desde su óptica por la creciente presión de los nuevos socios internacionales en la lucha contra el narcotráfico que el Gobierno ha reconocido y que ya planean sobre el Chapare.
La hipótesis de la enfermedad es la defendida por sus allegados, a lo que se une el desmedido ego del expresidente, al que no le gustaría mostrarse vulnerable, motivo por el cual estaría prolongando su repliegue mediático. A esto se le une también la enfática voluntad de Morales y su entorno de mantenerse vigente en la discusión pública, y el misterio sobre su paradero le suma “rating”.
La otra gran hipótesis es la de la huida. Una nueva salida del país antes de enfrentar la justicia – que en su caso tiene que ver con el asunto de trata de menores y no con asuntos de corrupción, al menos de momento -.
Muchos analistas lo descartan de plano por un tema estratégico: la salida a México en 2019 todavía le pesa y destruyó buena parte de su relato, y repetirlo no sería mejor.
El otro tema que lo descarta es precisamente la falta de opciones de salida:
- Venezuela ya no era una buena opción desde agosto, y lo propio Cuba, por la amenaza vigente.
- En Brasil Lula buscará un nuevo mandato, pero ni acabó especialmente bien con Evo Morales, ni es probable que lo alcance.
- En España podría encontrar un gobierno sensible – aunque también en la cuerda floja desde hace años – si se tratara de otros temas, pero no en lo vinculado a abusos de menores o similar.
- Rusia sería una opción temeraria, pues nadie se siente muy seguro en manos de Putin.
- Irán no pasa tampoco por su mejor momento
- Y China no acostumbra a ese tipo de juegos.
- El resto de opciones – repúblicas africanas o similar – resultan ciertamente inviables.
¿Por qué no huir?
En su entorno también descartan la posible huida. Los más optimistas confían en una pronta recuperación y en que sigan avanzando los conflictos sociales hasta que las mismas organizaciones requieran la participación de Morales en la política para volver a administrar los intereses sectoriales.
El gobierno parece haber calculado mejor sus pretensiones iniciales de confrontación total, prescrita por los grandes consultores internacionales, y parecen apostar por un diálogo más dirigido ahora. Las organizaciones afines a Morales, que alguna vez también apostaron por el choque directo con el gobierno en la fase final de Luis Arce, ya salieron malparados.
El bloque desgajado que se organizó sobre Andrónico Rodríguez e incluso los pocos que quedan alrededor de Luis Arce también contemplan una reunificación cuando pase “la luna de miel” inicial. Aunque Luis Arce y sus más cercanos colaboradores sí atacaron con crudeza a Morales, no sucedió lo mismo con Rodríguez.
En cualquier caso, el principal argumento de Morales para no salir del país es que difícilmente encontrará un lugar donde se sienta más seguro que en el Chapare: sus seguidores conocen el territorio, conocen a la Policía y conocen las debilidades del gobierno.
En ese contexto, el gobierno será quien defina hasta que momento le dará “flexibilidad”.








