La alargada sombra de Doria Medina sobre Paz Pereira
Aunque los vínculos son evidentes, el empresario aun duda sobre el rol que realmente quiere tomar en el ejecutivo
La línea de continuidad entre Jaime Paz, Samuel Doria Medina y Rodrigo Paz no es tan evidente. El primero fue mentor del segundo, que se hizo primero ministro de Planificación iniciando la capitalización y luego millonario empresario con la Sociedad Boliviana de Cemento. Doria Medina fue candidato a la vicepresidencia acompañando a Jaime en su última aventura en el 97 y luego armó su propia fuerza, menos izquierdista y menos revolucionaria, pero igual: Unidad Nacional. Como tenía músculo le dio el primer trabajo a Rodrigo Paz, pero hasta ahí.
Doria Medina siempre ha estado presente en elecciones desde entonces, ha financiado varias alianzas opositoras al MAS en Tarija y en otros departamentos, pero hasta ahí.
Cuando empezó la campaña de 2025 Doria Medina armó su estrategia recurrente: un frente amplio de todos contra el MAS que él liderara. Era una propuesta un poco más en positivo que otras (Bolivia Dijo No) porque era evidente que el MAS se descomponía. En paralelo Rodrigo Paz empezó a caminar por el país dejando claras sus intenciones, pero sin demasiado músculo financiero. Muy pocos señalaron que Paz fuera una marca blanca de Doria Medina por si este descarrilaba, y tampoco estaba claro que Rodrigo Paz le quitara votos a sus contrincantes, que para entonces ya se sabía que no iba a ser el MAS, ni Evo, ni Luis Arce.
Doria Medina se concentró en pelear la derecha que acabó abrumado por sus inconsistencias, mientras, Rodrigo Paz y Edmand Lara empezaron a cosechar el voto popular que quedó huérfano tras constatar la debilidad de Andrónico Rodríguez.
El 17 de agosto Rodrigo Paz ganó la primera vuelta y Samuel quedó fuera; le dio inmediatamente su apoyo y no solo eso: le montó todo un aparato para la segunda vuelta que casi le costó romper con el electorado que le había votado y con el propio Lara.
Ganó con amplio margen y en la transición ya se sintió la mano del ex cementero: Gabriel Espinoza y José Luis Lupo, que habían sido los hombres fuertes reclutados por Doria Medina se convirtieron en los hombres fuertes de Paz Pereira y sus nuevos compañeros de viaje para mosqueo de Lara, que con los nombramientos en el gabinete ya vio cómo iba el asunto.
El plan de Samuel era “100 días carajo”; el de Rodrigo era progresivo y protector de las clases vulnerables, al menos en campaña.
Samuel marcó el ritmo en Twitter: primero celebrando los nombramientos como propios, después saludando las primeras medidas, después pidiéndole más celeridad y finalmente, descartando cualquier “gradualidad” en el retiro de la subvención. De una, dijo, y así lo hizo a los pocos días el presidente.
Samuel Doria Medina ha celebrado después y ha hecho recomendaciones para evitar la especulación de precios al más puro estilo Luis Arce.
Lo curioso es cuando Espinoza y Lupo afirman muy seriamente que “para eso nos han elegido gobierno” y parece que se olvidan que quien ganó fue Paz Pereira y no Samuel. El propio Paz parece olvidarlo a veces.





