Cuentas pendientes
Mientras Arce cobró su pequeña venganza final con Evo; Doria Medina extendió facturas a un Claure que más temprano que tarde recordará su amistad con Paz Pereira
Luis Arce esbozaba una sonrisa al bajar del vehículo que lo llevó de la FELCC a San Pedro. No fue un espejismo: en la fotografía en la que sostiene su propio mandamiento de detención preventiva es nítida.
Casi a la misma hora Evo Morales desde su cuartel general del Chapare emitía uno de esos videos donde habla rodeado de su guardia pretoriana donde presentaba como candidato a la Gobernación de Cochabamba a Héctor Arce, su otro alfil de la pasada legislatura junto a Leonardo Loza, que no apareció en el video y que había sido presentado para el mismo cargo unos días antes.
El contraste era para avanzados: Luis Arce había decidido no huir, no esconderse, mantenerse en sus rutinas en una absoluta soledad. Evo Morales vive en el Chapare con seguridad avanzada, recibiendo cada vez menos visitas y menos likes en sus transmisiones. Arce ha tardado 33 días en caer; Morales lleva un año allí.
Arce ha acabado despreciado por los suyos luego de ser incapaz de generar liderazgo y carisma, pero no ha huido, y esa es su pequeña victoria que espera que la gente algún día recuerde.
La plata de Claure
Arce no es el único que esta semana ha gozado de una particular venganza. El empresario Samuel Doria Medina, tercero en la contienda electoral del 17 de agosto pese a liderar todas las encuestas quiso ajustar cuentas con el otro mega millonario boliviano que irrumpió con mucho ímpetu en las elecciones y acabó desquiciado y derrotado: Marcelo Claure.
Claure llevaba desde noviembre de 2024 apostando a una “renovación total” de la política boliviana con un estilo “a lo Trump”; pasó revista por zoom a todos los candidatos incluido Andrónico Rodríguez; fletó un avión para llevarse a candidatos, asesores y empresarios prominentes hasta la universidad de Harvard; hizo las encuestas “más grandes del país” y aunque cargó con todo por un candidato “nuevo”, acabó dándole el apoyo a Samuel Doria Medina – cuando en sus propias encuestas la diferencia estaba dentro delo margen de error -.
La acumulación de millonarios y el modo patrón de hacienda de Claure acabó por condenar a Samuel Doria Medina, que nunca se sintió verdaderamente cómodo con aquello, y no haber sabido reaccionar en la recta final ni parar el ataque de las filas de Tuto le acabó condenando.
Marcelo Claure es un viejo amigo de Rodrigo Paz desde hace décadas por mucho que lo ignorara al principio; también Samuel Doria Medina, aunque más vinculado a su padre Jaime Paz. Claure, inexperto, fue incapaz de leer el momento político. Doria Medina, mucho más experto, encajó la derrota y se subió rápidamente al camión de Paz Pereira.
Pero de negocios Claure sí que sabe y más temprano que tarde jugará la carta de la amistad.
Por si acaso, Samuel le extendió la factura: Según su versión, no pagó la única cuenta a la que se comprometió en campaña: unos 200.000 dólares para el control electoral que acabó cargándose en la cuenta de Unidad.
El duelo de millonarios subió a otro nivel.








