Por qué Lara debe ir a las subnacionales y Paz no (pero debería apoyarlo)
El vicepresidente necesita cuantificar su apoyo para influir en el Gobierno mientras que el presidente puede pactar con los electos sin arriesgar su capital, pero necesita un contrapeso a los grandes grupos de poder y una herramienta para negociar con los movimientos sociales y sustituir al MAS
El Partido Demócrata Cristiano (PDC) no existe. No es una revelación, es una constatación. Es apenas un taxi partido que ha logrado mantener formalidad en los papeles que presenta ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y que por alguna razón mantiene un vínculo con Jaime Paz Zamora, que lo blindó para conducir a su hijo hasta la presidencia.
La elección la ganó la suma de votos que movilizó Rodrigo Paz Pereira y la que movilizó Edmand Lara, que viendo la geografía electoral queda claro el peso de los sumandos en el sumatorio, aunque se haya corrido un tupido velo sobre el tema convirtiéndolo en incógnita.
Ya antes de arrancar la campaña por la segunda vuelta, el expolicía había advertido que estaban desconociendo su peso y la virulencia de las primeras semanas de gobierno - cuando se constató la marginación al entregarle un solo ministerio para arrebatárselo en 12 días por presiones de quien sabe quién – respondió a ese malestar.
Paz, que ya ha librado varias de estas, le rayó la cancha y Lara, que viene de la calle, parece haber aceptado las nuevas reglas. Por el momento.
La cancha
Es muy posible que Rodrigo Paz no esté haciendo lo que quiere hacer. Varios analistas señalan que el problema central en este momento es el dólar; que la única forma de acceder a ellos es teniendo contentos a mineros y agroindustriales, y que en ese orden de prioridades, cualquier concesión vale la pena si con ello repatrian al menos una parte de sus divisas obtenidas por la exportación, con amplios márgenes de beneficios gracias a la subvención de combustibles que ya apenas nadie plantea levantar.
El argumento es un poco flojo, básicamente porque no queda claro cuando este gobierno dejaría de ser un gobierno secuestrado por los tenedores de divisas, salvo que se contemple un decreto de control de capitales en serio con amenaza de expropiación incluida – y que por cierto no le sonaría tan mal a Trump y otros -.
Una estrategia intermedia pasa precisamente por el rol de Lara como representante popular. La derrota del MAS ha sido de tal calado en todas sus formas que lo popular se ha quedado sin representación y por ende, Rodrigo Paz no tiene un argumento para contrarrestar las exigencias y ambiciones de sus socios, aunque sean circunstanciales.
El argumento también tiene sus agujeros. Algunos creen que basta con ignorar a las grandes mayorías muy entretenidas en sobrevivir en circunstancias de crisis y otros que es suficiente con la represión policial. Ambas opciones dan pie a una reordenación del MAS en su formato más pragmático aunque con consignas más simples: abajo la derecha.
El rol de Lara
El PDC no existe. Rodrigo Paz tiene su MIR, que le acaban de regalar; su Primero la Gente, que es Departamental y forzando, incluso el FRI, pues todo se ha recompuesto en los últimos meses. Mientras Lara tiene un logo con nombre y un esbozo de proyecto: Nuevas Ideas con Libertad, un partido con vocación popular y filosofía liberal.
Más allá de fanatismos, las posibilidades de que Rodrigo Paz arme una propuesta ganadora en las subnacionales es poco viable: no tiene estructura, ni proyectos concretos, ni candidatos, y la historia siempre ha mostrado que en las subnacionales se contrapesa el poder. Por lo tanto, le es más viable pactar con los ganadores que arriesgarse a perder su capital político, más si se ha comprometido a una legislatura y tiene una agenda que requiere mucho diálogo y pacto.
Lara sin embargo necesita fortalecer sus posiciones dentro del gabinete, demostrar que él ganó las elecciones y que por lo tanto, merece ser tomado en cuenta. No necesita siguiera ganar muchos departamentos o alcaldías, sino tener un volumen de votos suficiente para respaldar una “amenaza”. Al menos sería la mitad de lo cosechado.
El interés de Paz
El cálculo de Lara, sin embargo, también le interesaría a un Rodrigo Paz atrapado en la trampa de las divisas. Un socio fuerte permitiría suavizar medidas, aumentar exigencias y respaldar las negociaciones.
A más, varios analistas señalan que Paz y Lara y todo el gobierno necesitan articular un nivel territorial de representación y diálogo que sustituya al MAS. Un instrumento que articule y canalice las demandas populares y sociales hacia el Gobierno y permita la negociación respetuosa.
Aunque claro, también hay otras muchas alternativas.








