Tarija y las alianzas políticas "imposibles"
Con la fecha de las elecciones subnacionales ya coordinada, los diferentes líderes y partidos toman posiciones
Las elecciones subnacionales están en marcha. Serán el 22 de marzo de 2026 y se han caído todas las siglas nuevas que aspiraban a concurrir al evento pero que lo decidieron luego del 20 de agosto. Cosas de la democracia moderna.
En Tarija se han visto afectadas algunas siglas impulsadas por jóvenes que no han cumplido con el plazo, pero a su vez, sí tienen disponibles varias siglas que cumplen con los plazos pero no tienen vida orgánica ni menos, vida pública, que sin embargo, pueden ser arrendadas.
El manual de la política subnacional, elaborado a vuela pluma en base a la historia reciente de este siglo, viene a sugerir que lo importante es asomar la cabeza con sigla propia para acabar conformando una coalición donde se garantice un jugoso puesto de futuro… ¿Pero qué coalición? La política departamental es sin duda una caja de sorpresas llena de alianzas coyunturales que a veces salieron bien, y otras veces, mal.
Este es el mapa actual luego de cuatro años y medio de gestión:
En 2021 Johnny Torres y Óscar Montes firmaron una alianza que se llamaba Unidos. Torres había primereado a todo el mundo anunciando su candidatura a alcalde en 2019 cuando aún no se había votado la nacional. Montes que tenía ganas de volver tras el traumático relevo dado a Rodrigo Paz, tuvo entonces que acomodarse a la Gobernación, instancia a la que alguna vez antes de esa fecha dijo que aspiraría, pero que tenía esencialmente ningún aliciente. Como no compitieron, ambos ganaron, pero nada más lejos que gobernar coordinadamente las dos principales instituciones del departamento.
Torres ha gobernado con voluntad la ciudad, sin demasiado brillo por la coyuntura económica, pero sin escándalos y cumpliendo sus principales compromisos -Circunvalación, botadero, espacio para la PTAR, etc. –.
Montes ha dado estabilidad al departamento, sin entrar en conflictos, aunque asediado por la crisis económica y con pocos alicientes para buscar innovaciones o embarcar al departamento en nuevas batallas.
La tercera rueda del carro dentro de Unidos era Camino al Cambio, que de nuevo quedó representada por Mauricio Lea Plaza en la Asamblea y María Lourdes Vaca en la secretaría de Desarrollo Humano donde ha logrado sostener con maestría la lealtad al proyecto y la independencia en la gestión (Masterclass para el binomio Paz-Lara). Lea Plaza ha acusado al final el agotamiento en una legislatura sin horizonte ni proyecto.
El MAS Tarija nunca fue un ente unido, por lo que el primer resfrío entre Morales y Arce convirtió en parias a sus asambleístas.
En algún momento el asambleísta de Todos de Adrián Oliva, Francisco Rosas, fue decisivo para cerrar el paso al MAS en la directiva, pero después se diluyó como todos.
En el Concejo Municipal la gente de Samuel que también se sumó a Unidad cumplió con Johnny y se fueron a lo nacional.
Y Primero la Gente, que no terció y apenas existió, colocó a su líder de presidente.
¿Y ahora?
Johnny Torres optará a la reelección en el municipio. Así lo ha anunciado siendo consciente de que últimamente es cada vez más difícil por la dinámica de redes sociales y sus indignados. Torres ha cumplido compromisos y Tarija está un poco más en el mapa.
Montes ha anunciado un retiro de la política activa, aunque se hace difícil imaginar que no estará en campaña al menos con algún candidato interpuesto para la Gobernación o para la Alcaldía. Su agrupación UNIR es una de las más saludables del departamento que ha soportado tiempos de hastío sin perder incidencia.
Camino al Cambio ha apostado por la renovación de liderazgos, aunque siga costando sacar a Mario Cossío de los titulares de las notas de prensa. La autonomía vuelve a ser un tema central en la política nacional luego de que Rodrigo Paz hable del 50-50 en reparto de ingresos y responsabilidades, por lo que su campo de acción natural – la Gobernación – vuelve a ser atractiva.
En el MAS, Julia Ramos es hoy la propietaria de la sigla del MAS, los evistas José Yucra y Eider Quiroga, por ejemplo, han quedado en tierra de nadie, y las “renovadoras” Sara Armella y Gladys Alarcón pueden contar con la sigla de Andrónico Rodríguez Alianza Popular y otros activos en la ciudad.
En el aire planea la sombra de Edmand Lara y su Nuevas Ideas con Libertad, que deberá buscar otra sigla para terciar en la competencia, como él mismo ha anunciado. La posibilidad de que cuadros del movimiento popular que no fueron tan activos ni en el evismo ni en el arcismo sumen fuerzas ahí está vigente.
La posibilidad de que el exministro de Medio Ambiente Álvaro Ruíz encabece una fórmula se ha desinflado en los últimos días, pero no ha desaparecido. La capacidad de reinventarse en un escenario dividido suma.
Lo propio su ex colaborador “Chonta” Palenque, Osmar, que acaba de darse un “baño de multitudes” con la Entrada Universitaria, que confirma su capacidad de mover gente y que ha roto amarres con el MAS e incluso con el Rector Lalo Cortez – aunque nadie descarta que sea él quien está armando la plataforma para cualquier aventura -.
Adrián Oliva está trabajando su retorno a la Gobernación con una campaña por tierra intensa, visitando comunidades y cerrando alianzas populares. Tiene narrativa suficiente – “en mi gobierno hubo proyectos y nos trompeamos con el Gobierno al menos” – como para arrastrar votantes en la coyuntura.
Por último, está por ver qué hará Rodrigo Paz y su Primero la Gente, más que coaligado ahora mismo a la Unidad de Samuel Doria Medina. Paz Pereira no logró ganar en Tarija y la lógica política hace pensar que buscará pactar con el ganador antes de arriesgarse a ser de nuevo perdedor, pero las voluntades políticas y sus exigencias son variadas, por lo0 que todo puede pasar.
Alianzas imposibles
A la fecha casi todas las alianzas se ven imposibles. Como siempre.
Es improbable la reedición de Unidos, porque Montes y Torres han cruzado en los últimos días palabras gruesas sobre la gestión y los afanes de desestabilización política de unos y otros. Por otro lado, la gente de Montes sostiene que Torres tiene un pacto de facto con Rodrigo Paz para revalidar la alcaldía y quién sabe si atacar la Gobernación.
El grueso de Camino al Cambio puede llegar a estar en la órbita de ese pacto secreto Torres – Paz Pereira, pero tal vez no María Lourdes Vaca, que reconoció siempre la cualidad democrática del actual gobierno, pero que discrepa en las formas.
Cerca de Paz y Torres, o de Paz, o de Torres, puede estar Adrián Oliva, que sí busca la Gobernación y por ende, puede ser complementario al estilo Unidos de 2021 para Torres.
Por ahí sobrevuela Luciana Campero, la diputada estrella de la última legislatura a la que alguien le jugó una mala pasada en el TSE y no pudo habilitarse como candidata al Senado y que busca una reivindicación en las departamentales. Puede ser con casi todos, aunque serán ellos quienes deban esforzarse para sumar.
En el arco popular es “Chonta” el hombre a seguir, de momento, junto a Dalio Ibáñez y un posible retorno de Luis Alfaro, además de la tutela que armen desde la zona alta Alarcón – Armella y otros. La división siempre les juega a favor, salvo en las últimas nacionales.
El tiempo vuela y las elecciones subnacionales ya están aquí. Hay alianzas imposibles y sumas que restan, pero la política es precisamente el arte de conseguir lo imposible. Atentos.








