Crónica política
Crónica breve de un día de furia (y no de Paz)
El cronista político de un canal local hermano arrancó su intervención en el informativo del miércoles en la noche con un “jornada más o menos tranquila en el Gobierno, debe ser porque Edmand Lara está en Brasil”. Qué olfato. Unos minutos después se desató la tormenta: el ministro de Gobierno “Tuco” Oviedo remarcó en conferencia de prensa que el ministro de Justicia, Freddy Vidovic, tenía sentencia ejecutoriada y no podía ser ministro.
Lara había llegado a la COP30 del brazo de su esposa – no está el horno para bollos – y del superministro de Desarrollo Productivo, expresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, socio de una empresa de bonos de carbono y que ha recibido bajo su protección el viceministerio de Gestión de Recursos Hídricos para que no haya dudas en el enfoque, Óscar Mario Justiniano. Y también de su celular. Pasada la media noche empezaba a circular el video calmado pero contundente de Edmand Lara que básicamente pedía a sus seguidores posponer la marcha que estaban promoviendo para el viernes por los supuestos agravios sufridos por el Vicepresidente – lo de nombrar un viceministerio con funciones copy paste de la Vicepresidencia no cayó bien – pero a la vez le pidió a Paz que recordara sus promesas de campaña y que se alejara de Samuel Doria Medina porque le iba a ir mal.
En la Gaceta el decreto con el nombramiento del nuevo ministro de Justicia, Jorge Franz García Pinto lleva fecha del 19, pero fue en la mañana del jueves cuando trascendió el nombramiento y se citó al acto de posesión que luego sería cancelado y sustituido por una conferencia de prensa.
El presidente Rodrigo Paz había decidido.
En la noche anterior múltiples abogados y algunos de los principales jerarcas del sistema, como el presidente del Consejo de la Magistratura y el del Tribunal Supremo, habían debatido enérgicamente – o menos – sobre la procedencia del nombramiento de un ministro con una sentencia ejecutoriada por la que nunca entró en la cárcel al ser de menos de tres años resultado de un proceso abreviado, por la que recibió el perdón judicial y por la que hizo el trámite de limpiar antecedentes en el Rejap tras el tiempo pertinente de acuerdo a la norma.
El asunto había dejado de ser jurídico para ser político.
Vidovic y Lara lo habían llevado desde el principio a ese terreno. Para Vidovic, y para Lara, que era básicamente su promotor y defensor, la sentencia había sido resultado de un atropello “del masismo” en uno de los casos más turbios que se recuerden, al menos en aquel 2015: el caso Belaunde, el exasesor del matrimonio Humala que buscó refugio en Bolivia cuando empezó con problemas judiciales a ver si se calmaban las cosas, pero que en realidad fueron a peor. Belaunde era primero refugiado y luego tuvo detención domiciliaria donde lo protegían el Curaca Blanco, Ramsés y al parecer, también Vidovic. Cuando Morales cedió a las presiones de Ollanta para extraditarlo, Belaunde huyó. Evo fulminó al ministro de Gobierno, Hugo Moldiz y posesionó a Romero que agarró a todos los que alguna vez habían visto a Belaunde y los metieron presos hasta que apareció.
Uno de los sentenciados fue Vidovic, que por alguna extraña razón no es una víctima de la justicia masista de los 20 años mientras el resto sí.
El posesionado como Ministro de Justicia Jorge Franz García Pinto llevaba una semana como Viceministro de Régimen Interior, es decir, el que administra la Policía, es decir, la otra pega ambicionada por Lara para poder ejecutar sus promesas de campaña. Era, por lo tanto, el elegido de Tuco Oviedo, mirista de pura cepa.
Lara no tuvo un día de descanso. A los dos días de la posesión ya advirtió de que había presiones – señaló a Martín Camacho, abogado de Luis Fernando y representante legal de muchos potentados – para tomar el Ministerio de Justicia. Al otro día pidió abiertamente la cabeza del general Augusto Juan Russo Sandoval, que sigue al mando. Se la pidió, obviamente, a Oviedo.
El domingo hubo detonación controlada: Lara confesó una infidelidad de su esposa en un video que luego se destruyó y que sus simpatizantes enterraron a puro “fake”, “IA”, “hackers”. Algunos en su círculo creen que alguien – de los que hackean teléfonos – tenía listo algún material en esa línea para golpearlo más duro.
Vidovic no se atrincheró, aunque no se calló nada. Dejó el despacho pasando a la historia como uno de los ministros más breves de la democracia mientras Lara hacía recuento en sus redes del listado de denuncias del nuevo ministro, midiendo bien cada palabra para no adjudicarle delito alguno sin anteceder presunto: de violación a cohecho y tráfico de influencias…
Obviamente que a Paz se le movió el piso, suspendió la posesión y la conmutó por una conferencia de prensa – sin preguntas - con el ministro no posesionado García Pinto a su lado, donde se lanzaron consignas tipo “se acaba el Ministerio de la Persecución” sin especificar qué sería del destino de García Pinto, que además anunció procesos al vicepresidente Edmand Lara.
A todo esto, se incendió parte del recinto de la COP30. Háblame de giros dramáticos.
Paz acabó la jornada con la emisión de un mensaje grabado anunciando la “Comisión de la Verdad” para esclarecer lo sucedido en el Ministerio de Hidrocarburos con una solemnidad que parece anteceder a alguna que otra catástrofe. O incumplimiento. Los dólares siguen urgiendo y el veranillo de la estabilidad parece haber durado poco mientras que las concesiones a mineros (con su Ministerio) y a agroindustriales (con Planificación, Medio Ambiente y Desarrollo Productivo) parecen haber salido baratas.
Probablemente Paz y Lara tarden en conciliar el sueño tras un jueves de verdadera furia política que ha sembrado mucha más incertidumbre de la esperada. De momento cerramos crónica, aunque esperamos live.





