19O: Reporte de daños
La campaña ha terminado, Rodrigo Paz es el nuevo presidente de Bolivia y Edmand Lara su vicepresidente y toda la clase política –que siempre gana – se conjura para mirar al futuro y concentrarse en la próxima batalla. Por eso, en un país en el que no sobra la autocrítica y sí la autocomplacencia, conviene hacer al menos una lista de víctimas y daños para recordar en el futuro.
Samuel Doria Medina.- Fue el gran derrotado de la primera vuelta, pues todas las encuestas le daban por primero y se quedó fuera del balotaje. Después de casi tres décadas intentándolo supuso un golpe fuerte. Algunos culpan a la mala campaña donde intentó presentarse como un outsider; otros a la guerra sucia, que en realidad desnudó sus incoherencias discursivas, y otros señalan que es demasiado rico para gobernar Bolivia, más allá de su falta de carisma.
Marcelo Claure.- El empresario irrumpió en política a lo Elon Musk. Dijo que quería apoyar gente nueva – y propuestas liberal/libertarias -. Se puso en modo patrón encargando encuestas en las que, imagínate el olfato, dejó de medir a Rodrigo Paz. Pasó revista a los candidatos, se los llevó a Harvard en un alarde de lo que no hay que hacer y llegado el momento, se la jugó con Doria Medina – ni nuevo, ni libertario, ni líder indiscutible de las encuestas -. Probablemente Claure y su modo patrón también perjudicó al ex cementero.
Evo Morales.- En primera vuelta se le atribuye más o menos un millón de los 1,3 millones de votos nulos que se sumaron en el país y cantó victoria, pero lo cierto es que se quedó sin representación, sin influencia y probablemente, sin base. Morales no quiso ceder su lugar a un candidato que representara una renovación del espacio y se quedó sin sigla. Las clases populares que tradicionalmente votaban al MAS se han ido a la propuesta de “capitalismo para todos” de Rodrigo Paz y Edmand Lara y no es seguro que retornen.
¿Las encuestas o los analistas?.- Las encuestas no “acertaron” el resultado de la primera ni de la segunda vuelta, pero los datos estaban ahí, inamovibles y ensordecedores. Samuel y Tuto no crecieron durante meses y el voto blanco, nulo e indeciso se mantuvo muy por encima del 30%. Era obvio que iba a caer hacia alguien. Muchísimos analistas (de televisión principalmente) sostenían que la duda era entre Samuel o Tuto o que se repartiría más o menos proporcionalmente. Erraron clamorosamente.
Andrónico Rodríguez.- Era el tapado a gritos, pero nunca logró convencer a Evo Morales de que le cediera el espacio. Se lanzó en solitario tarde u tibio, sin querer confrontar con su mentor, pero el problema mayor llegó cuando se plantó delante de las cámaras: cinco años refugiado en el Senado con comunicación profesional no había permitido desarrollar las capacidades mínimas, y a lo que se expuso, fracasó.
Jaime Dunn.- Su lectura era muy similar a la de Rodrigo Paz: huir de la derecha tradicional y ofrecer capitalismo y libertad para todos, pero sus papeles no estaban en regla. Craso error. Su soplo de aire fresco movilizó a la derecha más joven y nadie sabe qué podía haber significado, pero perdió la oportunidad y quizá dentro de cinco años, el tren haya pasado.
El MNR.- El partido rosado de Johnny Torres la ha jugado peligrosamente. No entró en la alianza de Samuel Doria Medina y se anotó en solitario, pero luego retiró su sigla. Lo hizo antes de que empezara a correr la maquinaria, pero la normativa es siempre interpretable. Afortunadamente para el partido nonagenario, apostó a ganador en el balotaje.
Johnny Fernández.- El alcalde de Santa Cruz jugó una de las apuestas más arriesgadas y sin sentido. Mantuvo viva su sigla hasta el último minuto esperando que Evo Morales a la desesperada se subiera a ella, además como su vicepresidente. Morales no lo hizo y con ello perdió la sigla nacional que heredó de su padre Max Fernández.
Ruth Nina.- ¿Alguien se acuerda de Ruth Nina?





