¿El voto Paz – Lara pudo ser de Dunn – Uriona?
El enorme bloque de indecisos que las encuestas registraban junto al nulo crecimiento de los “favoritos” se definió por los conceptos básicos de capitalismo e identidad que el binomio de NGP también manejaba
Jaime Dunn fue uno de los grandes animadores de la precampaña electoral. Su nombre venía sonando en pequeños círculos desde hacía un par de años, cuando empezó a frecuentar los medios de comunicación con notas de opinión más o menos creativas y convertirse en analista habitual para los asuntos económicos. La inexistencia de tertulias políticas generalistas al estilo argentino le impidió perfilarse a lo Javier Milei, pero su figura fue creciendo en varios nichos. TikTok necesitaba de referentes libertarios en Bolivia y de entre el póker del momento – Antonio Saravia, Mauricio Ríos, Ramiro Calasich y el propio Dunn – resultaba el más fotogénico, mejor relacionado y más digerible.
Se lanzó en el momento oportuno: la unidad pregonada de Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina voló por los aires por desavenencias en la fórmula, lo que le permitió mostrar la patita sin temor a ser señalado por romper la unidad y por ende, favorecer los intereses de otros. Durante semanas fue el perfil más buscado en Google y sus números arrasaron en TikTok e Instagram.
Su campaña se organizó genuinamente en redes sociales, se armaron plataformas tipo “Voz Liberal”, sin personería jurídica ni ningún otro órgano funcional reconocido orgánicamente, pero útil para ganar adhesiones. Un ejército de aspirantes a influencers se plegó a la consigna al puro estilo del Ejército Celestial de Milei en Argentina y crearon contenido por doquier además de convertirse en trolls, bots, o lo que la situación requiriese. Dunn nunca fue medido de verdad, pero al establishment le daba miedo.
Su campaña se organizaba en base a las emociones primarias que inundan las redes: ser rico, ser libre, ser independiente, ser fuerte. Se cortó un poco en lo de ser despiadado y se alejó de las pulsiones más racistas que funcionan muy bien en este tipo de campañas en todo el mundo, y cabe decir que no fue solo estrategia, sino que en verdad no le sale tanto. Su binomio final respondió a un clásico: eligió a Edgar Uriona, quechua nativo, pero con la diferencia de atesorar una brillante carrera en Estados Unidos que lo hizo millonario – la sigla de hecho era suya -. El sueño americano hecho carne, y aun así fue objeto de ataques brutales en las redes por su “incultura” y esencialmente, su piel. Al parecer muchos amantes de la libertad en las redes no contemplan el trabajo duro en la ecuación de hacerse rico, ni obviamente vale lo mismo si no habla lenguaje crypto.
A Dunn lo cargaron con artillería pesada: pronto se filtró una afiliación al MAS que resultó ser común entre muchos funcionarios, y aquello llevó a desvelar sus muchos años de servicio al Banco de Desarrollo Productivo de Luis Arce Catacora y compañía. Lo gestionó con relativo éxito, pero a la hora de la verdad volvieron a salir docenas de deudas administrativas que le impedían inscribir su candidatura, pero además destapaba un pasado ligado a muchas instituciones públicas que, al final, diluían el mito del libertario y su lucha contra el Estado.
Una vez inhabilitado, Dunn no dejó la campaña ni se plegó a ningún otro candidato por mucho que se declarara amigo de Paz Pereira – al que conoce desde la infancia – o le hiciera guiños a Tuto Quiroga, aparentemente el más afín a sus propuestas. Siguió hablando de capitalismo, de libertad, de oportunidades – no de igualdad de oportunidades – y empoderando a quien le quería oír.
Las encuestas le dieron desde el principio más o menos 20% de los votos a Samuel, lo mismo a Tuto y fue repartiendo el resto por otros candidatos registrando subidas y bajadas. Manfred llegó a ser primero y Andrónico rondó también ese 20%, pero lo único que crecía era el voto blanco, nulo e indeciso, que los “analistas hegemónicos” no supieron interpretar. Evo Morales les dio la opción del voto nulo a unos cuantos y el resto se canalizó hacia Rodrigo Paz y Edman Lara.
Muy pocos creen que el voto de Dunn fuera decisivo en el último arreón de Tuto contra Samuel, sin embargo, la similitud de conceptos de campaña incluso en los perfiles del binomio si permiten considerar la posibilidad de que ese voto pudiera haber sido canalizado hacia Dunn – Uriona y no hacia Paz – Lara. En cualquier caso, serán los cientistas políticos quienes deban escarbar los datos para confirmar lo que pudo ser, y no fue.





