Cinco obviedades para ser candidato “joven” en Tarija
Aunque la gente quiere "renovación" y "juventud", nada se logra sin una estrategia elemental
Aunque la política de estos tiempos tiene ese aroma de fin de ciclo, ahora que el MAS prácticamente ha desaparecido, quedan todavía muchas incógnitas que resolver para que esto suceda. Tanto a nivel nacional como sobre todo, en Tarija.
Por lo general las encuestas señalan que se busca alguien “joven” y “nuevo”, pero eso no siempre tiene después correlación con los votos y en ocasiones se hace bola. En Tarija se vive un recambio más o menos acelerado a ambos lados del tablero, con nombres y perfiles interesantes, con ganas de dar el salto, por lo que les conviene por lo menos cumplir los requisitos obvios… y ojo que no todos son conscientes.
1.- Estar en la papeleta: Este tema es clave, obviamente, como acaba de demostrar Jaime Dunn, que a sus 50 largos se enfundó el traje de “nuevo” pero descuidó el asunto elemental: tener los papeles en regla y cumplir los requisitos es simplemente necesario. Esto incluye tener un partido propio o a disposición, preferiblemente que no corra el riesgo de caerse a mitad de partida – el otro joven Andrónico Rodríguez padeció este susto que le despintó el cuerpo -. Haber anunciado por cierto la creación de sigla propia y que no llegue hace también más difícil la negociación de alianzas, por ejemplo.
2.- Parecer joven sin serlo tanto, o al revés: La juventud no es un valor en sí mismo para la política, ni siquiera es decisivo en lo electoral, pues lo que suma por un lado lo resta por el otro, por lo que la estrategia de presentación es clave.
En Tarija la única vez que hubo dos candidatos en segunda vuelta menores de 40, en 2015, fue mera casualidad: el candidato de las fuerzas de oposición era Óscar Montes hasta que dio un paso al costado alegando presiones políticas y dejó vía libre a un Adrián Oliva que a sus 36 tenía 15 años de experiencia en primera línea y empezaba a perder pelo, por lo que no lo parecía. En el lado del MAS el candidato era un veterano Carlos Cabrera que fue apartado por una cuestión de forma aun inexplicable. Su sucesor fue un Pablo Canedo de 39 años que pecaba más de inexperto que de joven.
Ser joven es bueno, pero no demasiado joven, diría aquel.
3.- Tener perfil, preferentemente ejecutivo. El tema de la juventud va de la mano con el de la experiencia, y no solo de gestión, sino política. Hay jóvenes con experiencia profesional destacada dentro o fuera de la función pública que dan más confianza que ciertos parlamentarios, y también hay dirigentes comunales o barriales que al menos conocen cómo funciona el arte de la negociación política.
El cargo al que se aspira también es clave: mientras la Gobernación al borde de la quiebra se ha revalorizado como púlpito político para canalizar las propuestas de Tarija en la reordenación nacional que sea quien sea quien gane la nacional debe abordar y ahí encajan mejor perfiles políticos más o menos combativos; mientras que para gestionar cualquier alcaldía se pondera la capacidad técnica y el equipo del que se rodee. Conocer la ciudad y sus problemas es necesario para dar confianza al votante, que no acepta brocha gorda en los asuntos cotidianos que sí o sí se deben abordar.
4.- Tener propuesta. Otra obviedad pero que muchas veces se olvida en el fragor de la batalla. El asunto es básico, más ahora que ya no sirve el “que no gane el MAS”, con el que incluso Iván Arias llegó a la alcaldía de La Paz. Quien quiera ser elegido para un cargo ejecutivo tiene que explicar qué quiere hacer desde ahí y cómo para ilusionar a los votantes y ganar su confianza (“parece que sabe lo que quiere hacer”). No sirven propuestas del tipo: hablaremos, coordinaremos, analizaremos como bien aprendió Andrónico Rodríguez en la última campaña.
5.- Caer bien (o no tener rival). Este puede ser el menos obvio desde la perspectiva del aspirante, sobre todo si eres multimillonario y te rodeas de asesores que se acomodan a tus deseos. Para ganar una elección hay, preferiblemente, que caer bien a los votantes. Al menos demostrar empatía, emanar algún tipo de atractivo, de simpatía. Quienes caen mal – por soberbios, petulantes, sobradores, turbios, etc., - o proceden de otro planeta, difícilmente podrán ganar una elección.
En la Tarija de hoy hay numerosos jóvenes con perfil público que pueden aspirar a cargos ejecutivos o legislativos: Luciana Campero, Osman Palenque, Nils Cazón, Dalio Ibáñez, Fernando Martínez, Natalia Humacata, Luis Lema, Ernesto Vaca, Eliana Garzón, Rodolfo Meyer, Gonzalo Ávila, Nene Soruco, Sergio Lea Plaza, Roberto Ruiz Catoira, Eli Rendiz entre otros muchos jóvenes talentosos y comprometidos.
El tiempo apremia.





