Los camachistas
Con la libertad del gobernador cruceño, sus seguidores se alistan para recuperar una influencia que ha perdido ante Marinkovic y los Demócratas, entre otras cosas, por la desaparición del MAS
Luis Fernando Camacho ha pasado en dos semanas de la depresión post electoral a la euforia de la libertad. No es que ni lo uno ni lo otro hayan sido exactamente sorpresas, pero la sucesión temporal es propicia: el descalabro electoral de Samuel Doria Medina – la apuesta de Camacho – era previsible, y que los jueces se darían la vuelta ni bien cambiara el ritmo del poder, también. En cualquier caso y como fuere, hoy tiene un nuevo escenario en el que reivindicarse… o desaparecer.
En diciembre de 2024 Luis Fernando Camacho fue considerado entre los “cuatro grandes” para conformar un bloque de unidad nacional con el que enfrentar a cualquier expresión del masismo que pudiera dar pelea en las elecciones de agosto. El cálculo entonces era que entre Samuel Doria Medina, Carlos Mesa, Tuto Quiroga y el propio Camacho se consensuaría una fórmula única que cerrara las puertas a cualquier otro aspirante opositor y sumara todo el voto desde la socialdemocracia hasta la derecha liberal y conservadora. Camacho sumaba algunos aspectos de federalismo y, sobre todo, Santa Cruz, pues era el único “líder” que no tenía alcance nacional a pesar de su rol clave en la caída de Evo Morales en 2019.
El propio Camacho se desvío de ese enfoque. Tras liderar la caída de Morales desde el Cristo de Santa Cruz y un par de incursiones a La Paz, la mesa de los políticos tradicionales que pactaron la transición y el gobierno de Jeanine Áñez le dieron una pequeña cuota de poder con un puñado de ministros que fueron después apartados apenas dos meses después. Camacho puso entonces su foco en Santa Cruz y lanzó su candidatura nacional en 2020 para asegurarse una bancada propia e influyente. El objetivo final era llegar a la Gobernación y, probablemente, apurar desde ahí las últimas opciones secesionistas del oriente antes de que el crecimiento demográfico lo hiciera inviable.
Nadie le impidió candidatear y ganó con holgura la Gobernación en 2021, aunque tuvo que hacer varias concesiones, como no poner a nadie a candidatear a la alcaldía mientras los Demócratas de Rubén Costas hacían lo propio con “su” Gobernación.
La gestión se le hizo pesada desde el principio y eso que Santa Cruz empezó a recibir nuevas y generosas regalías por Incahuasi. Camacho y los suyos apostaron pronto por la confrontación para no mostrar debilidades de gestión. Exigir el censo para incrementar ingresos de coparticipación acordes a su población fue la piedra de toque y también su talón de Aquiles. Tras un paro de 36 días que dejó a sus fieles agotados, el ministerio de Eduardo del Castillo armó el operativo y lo sacó en helicóptero hacia Chonchocoro. Las protestas duraron hasta que el Carnaval se puso en juego.
Algunos dicen que lo agradeció. La gestión se le hacía bola y desde la cárcel podía seguir exhibiendo su rol de mártir y de líder espiritual del anti masismo que pronto se quedó sin objeto ante el fiasco del gobierno de Arce y la actitud kamikaze de Evo Morales.
Camacho perdió el control de la Gobernación y también de la Asamblea cruceña; sin partido y sin mayor estructura aceptó de buena gana el salvavidas que le dieron en diciembre de 2024 para reposicionarse y volver a medirse de verdad en la política. Tuto, Mesa, Samuel y Camacho aceptaron hacer una alianza hasta el final pero descartaron hacer primarias entre los aspirantes a presidentes optando por unas encuestas que fueron el fruto de la discordia y acabaron separando a Tuto de Samuel, los dos únicos que tenían verdadera intención de postular.
Camacho se quedó del lado de Samuel porque fue lo que firmó… y porque decidió creer en las encuestas de Samuel y no en las excusas de Tuto. Aquella ruptura abrió también espacios para la pelea local: Rubén Costas, con demasiada historia de venganzas y traiciones con Doria Medina, se lanzó rápidamente a ofrecerle la sigla de Demócratas a Tuto y Branko Marinkovic, que no es amigo de Camacho pero tampoco de Costas, también se unió visiblemente a Tuto, que le entregó la jefatura de campaña en la región.
Doria Medina, que nunca llegó bien a Santa Cruz a pesar de sus inversiones, perdió sin contemplaciones contra Tuto aunque algunos consideran que fue Camacho el que perdió contra Branko y Rubén.
La cárcel, obviamente, tiene su incidencia, pero de un plumazo su situación personal y política ha cambiado: Camacho ha vuelto a Santa Cruz con detención domiciliaria y permiso de trabajo, que siendo Gobernador pues es casi cualquier actividad. Quedan siete meses para elecciones departamentales y parece dispuesto a recuperar el terreno perdido. De momento el recibimiento fue en la plaza. Vertemos si le alcanza.








