Evo, en las manos de García Linera
El Movimiento Al Socialismo (MAS) ingresa en los años decisivos que definirán el lugar que ocupará en la historia boliviana.
En sus manos está tomar las decisiones que lo conviertan en un referente histórico de la política nacional – popular, como lo fue el MNR, o sucumbir a la deriva aferrándose al poder mientras se pacta con intereses dispares para que así sea, como también le pasó al MNR y a otros muchos gobiernos de corte similar. El presidente Evo Morales ha dejado en manos del Vicepresidente Álvaro García Linera su propia definición.El cambio de gabinete del pasado lunes 23 de enero deja una señal clara: Álvaro García Linera es ya, sin ningún tipo de dudas, el amo y señor de todas las decisiones del Gobierno. También dos derivadas: No se va a modificar la tendencia económica ni tampoco la de Hidrocarburos.En Plaza Murillo se señalaba a David Choquehuanca como el único contrapeso al poder sin límites de García Linera. No por discrepancias en la visión indigenista, que Choquehuanca ha consolidado y García Linera utilizado para sus objetivos creando una imagen irreal del país, sino en lo que se refiere al reparto específico del ejercicio. En el gabinete de 2015 y a pesar del golpe durísimo recibido en las filas de Choquehuanca por el escándalo del Fondo Indígena, el Canciller logró colocar a la mitad de los ministros de su cuerda tras amenazar con tirar de la manta en la famosa entrevista en la que acusó a la “mano blanca” de haber diseñado la estructura de corrupción en el Fondo.David Choquehuanca se ha ido a rebufo de la salida del otro ministro poderoso del gabinete de Evo Morales, Juan Ramón Quintana, quien ha gobernado desde Palacio Quemado la última década mientras Presidente y Vicepresidente recorrían el país, a excepción de la “excedencia” que se tomó para irse a ADEMAF a principios de la segunda legislatura y desde donde consiguió alinear todavía más fuentes de poder a su favor.Para algunos no hay duda de que Juan Ramón Quintana era la ficha más aventajada de García Linera; quizá el único que gozaba de cierta libertad de acción dada su firme coincidencia en la visión pragmática del momento. Quintana en sí mismo no tenía más base que el apoyo ciego de Morales y García Linera junto al que pudo ir forjando en el ejercicio del propio cargo. Su experiencia como Mayor de Ejército y asesor de Defensa en el Gobierno de Hugo Banzer jugó a su favor. Su conocimiento de las fronteras tras Ademaf, también. Para otros era la tercera fuente de poder y las discrepancias por el control del crédito chino gestionado por García Linera en 2015 y administrado desde Presidencia, escándalo CAMC incluido, ha alejado las posiciones. En cualquier caso, García Linera se deshace de uno de sus históricos aliados en un momento clave y con una lectura evidente: Juan Ramón pasa a ser el culpable del desastre en el Referéndum Constitucional del pasado 21 de febrero, del escándalo CAMC-Zapata y de la caída de la popularidad del Gobierno. Un 3 en 1 más que justificado y que, aparentemente, asume con la voluntad del soldado que lleva dentro. Al menos de momento.Quintana sale del mapa y García Linera rearma sus fichas. Dos viceministros pasan a ser titulares, Héctor Hinojosa en Trabajo y Carlos Ortuño en Medio Ambiente; además se le atribuye el fichaje de la flamante nueva ministra de Cultura, Wilma Alanoca e influencia sobre el sucesor de Quintana, René Martínez. Mención aparte merece Héctor Arce Zaconeta, uno de los pioneros que vuelve al ejecutivo para amoldar todos los cambios pertinentes en el sistema de elección de jueces y como no, los necesarios para garantizar la habilitación de Morales. Y aún más aparte, García Linera ha colocado a su mano derecha, su jefa de gabinete hasta 2014, como Ministra de Planificación. Mariana Prado Noya sustituye a René Orellana, íntimo de Choquehuanca, con lo que todo el área económica queda bajo tuición de la Vicepresidencia.
Economía masistaLa nacionalización de los hidrocarburos en 2006 es todavía, once años después, el logro económico más relevante del Gobierno. Un logro al que dedicó su vida el recientemente fallecido Andrés Soliz Rada y que tuvo la oportunidad de culminar como Ministro firmando el Decreto aquel 1 de mayo.Soliz Rada renunció pocos meses después cuando empezó a ver injerencias en su proyecto político de izquierda nacionalista con el que se sumó al Movimiento Al Socialismo. Una década después, la industrialización de los Hidrocarburos, objetivo real de la propuesta nacionalizadora, ha avanzado muy pesadamente, sobre decisiones controvertidas y obstaculizaciones deliberadas. Con todo hoy se tienen dos plantas separadoras de líquidos, una pequeña en Río Grande que alimentará la planta de amoniaco y urea (industrialización real del gas) en Bulo Bulo y otra mucho mayor en Yacuiba, que alimentará la planta de propileno y polipropileno. La crisis ya se ha llevado por delante la planta de etileno, que alguna vez se prometió en Puerto Suárez pero de la que ya nadie quiere hablar.Al margen de estos avances, el MAS ha dado pocas señales de tomar un camino hacia el socialismo, pero también ha dejado en cuestión su origen nacional – popular, el clamor que logró canalizar las protestas del 2003.Luis Arce Catacora, el sempiterno ministro de Economía, ha ido ajustando el libreto a los nuevos tiempos. Ha inventado un modelo “Económico Social Productivo Comunitario” que igual sirve para un roto que para un descosido. Un modelo teóricamente blindado de los precios internacionales que habla de la dinamización del mercado interno pero que se resfría cuando caen los precios del crudo. Un modelo que choca con el reparto de bonos, mayoritariamente invertido en productos importados (útiles escolares) o la contratación de hasta 6.000 millones de dólares a empresas extranjeras y el castigo permanente a la empresa privada.García Linera, a través de Mariana Prado, administrará ahora toda la planificación de la agenda 2025. Prado es ahora la encargada de gestionar el endeudamiento externo, copado hasta límites máximos, según Arce Catacora, con las fuentes habituales (BID, CAF, Banco Mundial, etc) y muy extenuadas con los países que todavía conceden financiamiento bilateral.Prado – García Linera serán quienes decidan lo que se hace y lo que no se hace. Serán quienes, por ejemplo, decidan seguir en la senda de obligar a las AFP a invertir en Bolivia, aún cuando sea para beneficiar a los amigos del oriente cruceño y la poderosa CAO, mientras que se niega a Tarija una solución similar de ese tipo para salir de su propia crisis inducida por decisiones políticas. García Linera, quien asegura no tener intención de presentarse a las elecciones en 2019 aunque Evo Morales logre el subterfugio que le permita habilitarse, parece haber alineado la maquinaria pensando en si finalmente cuela la maniobra de hacerlo renunciar seis meses antes, dejándole vía libre para gobernar Bolivia.
Resiste y vencerás
Al presidente Evo Morales no le gustan los cambios traumáticos. Además, los asesores de la nueva escuela, obsesionados con el marketing del ganador, insisten en no mostrar debilidades ni reconocer errores, haciendo flaco favor a sus asesorados. 2016 ha sido un año malo y ha dejado escándalos casi para todos. En cualquier caso, Morales ha aprovechado la fecha ordinaria para hacer un ajuste de cuentas demasiado postergado. Concretamente desde el 21 de febrero de 2016. Los once meses de postergación le han costado dejarse por el camino un buen porcentaje de popularidad. La ministra de Comunicación Marianela Paco y el Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana se circunscriben en ese análisis, aunque ambos hayan pedido la retirada.Muy al final se ha ido Alexandra Moreira, responsable casi exclusiva de la crisis del agua en La Paz por sus decisiones sobre la empresa. También Choquehuanca ha dejado momentos colorados en el año, no por la expedición a los puertos chilenos, sino por la clamorosa ausencia de Evo Morales en el acto de la firma de la paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, que lo dejaron en una posición muy incómoda a nivel internacional.El resto de salidas se circunscriben a la normalidad del turnismo entre los movimientos afines al Gobierno, como el relevo en Trabajo (turno para los maestros); a la presión ejercida por estos, como en el caso de los alteños, que acabaron asumiendo Culturas, o a la estrategia del propio Vicepresidente.Aquellos que todavía hoy atraviesan escándalo o incertidumbres, se quedan en su puesto como mandan los nuevos manuales de acción política. Es el caso de Milton Claros (Obras Públicas) que tiene el escándalo LaMia zumbando en el oído, la ministra Ariana Campero (Salud) con todo el lío de la Caja Nacional, el ministro Luis Alberto Sánchez (Hidrocarburos) con las reservas de gas en la nebulosa, Tito Montaño (Deportes) con los Odesur pisando los talones o Reymi Ferreira (Defensa) con el TAM y los puestos fronterizos en el haber.Tal parece, a los ministros les resulta buena partida anotarse un escandalete, o unas ácidas críticas, de vez en cuando para que los asesores no los olviden y los mantengan atornillados al sillón.
La deriva de la identidad
El Movimiento Al Socialismo triunfó en las elecciones de 2005 con un modelo muy laclausiano. Con unas siglas prestadas, el Instrumento Para la Soberanía Popular fue sumando demandas aisladas hasta convertirse en la infalible maquinaria electoral que arrasó en todas las convocatorias a las urnas hasta 2015. Esencialmente era un movimiento indígena y campesino al que se fueron sumando grupos de intelectuales, activistas por los Derechos Humanos, la izquierda nacionalista de Soliz Rada. El MAS también era el instrumento para la expresión de consignas feministas, a pesar de todo, y también recibió el apoyo del mundo de la cultura y el arte. La diversidad se sentía en el gabinete con gente dispar como Julia Ramos o Nardi Suxo. Como Roberto Aguilar y Félix Rojas… La apuesta por la integración parecía real.En el gabinete de 2010, Morales hizo un esfuerzo por ajustarse a la nueva realidad constitucional y posesionó hasta un 50 por ciento de mujeres en el gabinete, dando un buen ejemplo que no abunda en ningún otro gabinete del país. Desde ahí se ha ido recortando cada año la participación femenina. El gabinete de esta legislatura llegó a tener siete mujeres hasta que Nemesia Achacollo “tuvo que abandonar” en agosto de 2015 envuelta como estaba en el escándalo del Fondo Indígena. En enero de 2017 solo quedan cuatro mujeres tras volar del cargo de Desarrollo Productivo a Verónica Ramos y de Justicia a Virginia Velasco, más la renuncia a Medioambiente de Alexandra Moreira y la anulación de la cartera de Transparencia que estaba a cargo de Lenny Valdivia. Morales ha reducido a cuatro la participación, Ariana Campero en Salud, Gisela López, que sustituye a Marianela Paco en Comunicación, Wilma Alanoca entra a Cultura y Turismo mientras que Mariana Prado Noya ejercerá la cartera de Planificación del Desarrollo.También se han reducido en este gabinete las polleras (que no hay) y los sombreros campesinos (que tampoco), mientras que la representación indígena suma tres representantes encabezados por Fernando Huanacuni y seguido por Felix Rojas y César Cocarico, pero que sin embargo no referencian la riqueza étnica boliviana y se circunscribe a representantes paceños.


