Bolivia y como no hacer las cosas
Cuanto más se va conociendo de la tragedia del Chapecoense, como se le conoce a nivel mundial, o del LaMia, como se le conoce en Bolivia por aquello de la nacionalidad (adquirida) de la empresa, más turbulencias aparecen.
Con cada detalle que sale a la luz, la tragedia del LaMia se va pareciendo más a la de las docenas de flotas que volcaron en la cuesta de Sama o en la ruta al Chaco en los últimos quince años.Miguel Quiroga era seguramente un piloto muy calificado para este tipo de vuelos, pero también era el dueño y propietario de la empresa. LaMia había empezado a hacer negocios millonarios gracias a la recomendación de la siempre polémica y opaca Conmebol a los diferentes equipos y selecciones para que usaran sus servicios. Si. La misma Conmebol de la que el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol Carlos Chávez, hoy entre rejas, era tesorero hasta hace unos meses. Para más habladurías, Miguel Quiroga era yerno del político prófugo, el ex senador Roger Pinto y entre la tripulación se contaba a la hija de Jorge Arias, socio de Gigavisión.El lunes, a los mandos del Avro RJ 85 se sentó el Quiroga dueño. O eso parece indicar los indicios que se van conociendo. El dueño tomaba las decisiones, que se parecen demasiado a las de ese propietario de flota del “unito más”, “ahícito ya descansaré”, “llegamos, no pasa nada”.Quiroga iba a llevar al equipo hasta Medellín y según han señalado varios expertos, la autonomía de la aeronave era similar a los 2.700 kilómetros que separan a esa ciudad colombiana de la urbe cruceña. Sus propios familiares aseguraban, antes de que las autoridades colombianas y bolivianas lo confirmaran, que el plan siempre era detenerse en Cobija para repostar al máximo. Boa llegó tarde y todo parece indicar que Quiroga optó por jugársela antes de decepcionar al cliente, que en dos días se juagaba la gloria en el partido más importante de su carrera.Las conversaciones con la operadora de la torre de control sugieren que el Quiroga dueño seguía sentado a los mandos hasta el último minuto, cuando pidió prioridad y no emergencia para aterrizar por temor a las sanciones y multas que le podían caer por haber omitido la parada en Cobija o por otras razones, como desde el primer momento acusaron las autoridades colombianas.Pero hay más. Tan pronto se supo que alguien, desde algún sitio, (y que seguramente no habrá dormido muy bien en las últimas jornadas) presionó para que se aprobara el plan de vuelo en Viru Viru, el Ministerio de Obras Públicas eliminó a las cúpulas de AASANA y la DGAC y encargó una “investigación independiente” que, sorprendentemente, nadie en el Congreso pide. El surrealismo llega a más. Pando decretó dos días de luto sin suspensión de actividades.El turbio pasado de LaMia Venezuela y su promotor Ricardo Albacete, que al calor político intentó sin éxito operar en varios Estados y que desde hace dos años arrienda los tres aviones a LaMia Bolivia, de la que él se ha intentado desligar según información del diario El Confidencial, no ha hecho más que alimentar las especulaciones.El daño hecho al sector aeronáutico boliviano y a las proyecciones de Santa Cruz, con su proyecto HUB en licitación, etc, etc, es incalculable. La Bolivia que pretende competir a nivel internacional choca con


