El agua, el machista de Evo y otras politizaciones
Cuando el mundo recibe aún sorprendido al populista marrullero Donald Trump como nuevo presidente de EEUU y despide, confuso, al encantador de serpientes Fidel Castro, en Bolivia andamos ya por la tercera generación de enrizados políticos, capaces de politizar hasta el aire que se respira.
Bien es cierto que todo está justificado. Todas las instituciones medioambientales advertían que escasearía el agua en el país para estas fechas, menos la Empresa Pública EPSAS, que en septiembre aseguraba que el tema estaba controlado para el suministro en La Paz. El tema le estalló en las manos a todo un gabinete, en la ciudad fetiche, en aquella a la que todos esperan seducir, la que guarda las llaves del éxito… y en la que todo se politiza. La falta de agua en la ciudad de La Paz, previsible pero sobre la que nadie de la oposición, o el propio municipio como principal afectado, alertó se ha convertido en oportuno asunto de debate político para quienes gustan de presentar al gobierno de Evo Morales como un usufructuario del poder gracias a inversiones y planificaciones anteriores y sobre todo, de los precios altos de las materias primas. El tema del agua es uno de los pocos en los que el propio Evo Morales ha tenido que reconocer y pedir disculpas a la ciudad de La Paz. Eso sí, sin que por el medio nadie del gabinete, salvo un par de cargos menores, haya asumido responsabilidades políticas. Desde entonces, la maquinaria comunicativa al servicio del MAS, que estaba desconcertada en la aplicación habitual de la técnica del dedo ante el tamaño del sol, ya ha podido aplicar su rodillo habitual. Ha asegurado incluso que Evo Morales “ha descubierto” una laguna virgen que se puede utilizar para el abastecimiento. Casi nada.El otro asunto serio de las últimas semanas es el maltrato que se ha dado al lema #NiUnaMenos, surgido espontáneamente en Argentina para unir voces en rechazo de los feminicidios y hacer frente a la violencia, y que evidentemente interpela al poder para avanzar en las políticas que reduzcan esta salvaje práctica.El “Bolivia is different” se ha aplicado también en este asunto, y es que la Ley 348, que recoge las acciones implementadas para luchar contra esta violencia y que en gran parte es administrada desde el Ministerio de Comunicación se ha convertido en caballo de batalla para aquellos que no admiten ni la más mínima crítica.La ministra Marianela Paco no tuvo reparos en apropiarse del lema #NiUNaMenos y empapelar sus medios afines con fotos enormes de Evo junto al mentado desafiando a todas las recomendaciones del movimiento. Como no, cuando de marchas se trata, para los de la lógica del conmigo o contra mí, lo de evitar presencia institucional y otros asuntos fue visto como una afrenta. Y la marcha se rompió en La Paz, en Cochabamba y tuvo escasa repercusión en lugares como Santa Cruz. Es evidente que en la marcha también estaban los interesados en decir a toda costa que Evo Morales es machista, peor que Trump. Y que a muchos de ellos no se les movió un pelo cuando se filtró el famoso audio de Samuel Doria Medina “sugiriendo” enviar a Trinidad a una colaboradora que denunciaba malos tratos de su pareja, Jaime Navarro, hoy rehabilitado en la escena pública al lado del líder de UD. También estaban los muchos que piden igualdad y se olvidan de que la política de cuotas ayuda a normalizar una situación, a empoderar a la mujer. También los que ríen chistes machistas. Los que no se inmutan con los gritos del vecino…¿Qué se pretendía cuando se destacaba el logo de Boa en los reposacabezas en las imágenes de los jugadores del Chapecoense y que circularon a toda velocidad por determinados foros de whatsapp? No era necesario. Era cuestión de tiempo que el asunto saltara por méritos propios a la arena de lo político. Y ahí sigue. La politización sin responsabilidad ni autocrítica está llevando al país hacia la demagogia. Pronto haremos chiquito a Donald Trump.


