¿Quién es el Trump de los Andes?
La campaña estadounidense es teóricamente larga, por aquello de las primarias en los partidos, sin embargo en estas latitudes es permanente, algo que no favorece la aparición de un “fenómeno Trump” en el escenario.
Lo más parecido a Donald Trump en este hemisferio es Mauricio Macri, el presidente argentino, también multimillonario, que hizo una campaña al sprint hablando de narcotráfico, inseguridad y criticando con todas las armas las políticas económicas de Cristina Fernández. Un año después la Argentina no está mejor, pero su triunfo en las urnas fue contundente.Chile es otro de los países con un establishment bien asentado, de hecho la sucesión de Michelle Bachelet se prevé entre políticos de larga trayectoria entre los que se cuentan al propio Piñeira, pero también a Ricardo Lagos o a José Miguel Insulza entre otros, por lo que podría darse el fenómeno de la irrupción populista alejado del círculo de poder.En Perú el populismo de derechas no es novedad. Fujimori es el padre de todos ellos y sus ramificaciones familiares siguen intentando elección tras elección el asalto al poder. En las dos últimas elecciones se ha logrado frenar en segunda vuelta y por escaso margen a Keiko Fujimori dejando un país dividido en dos. El próximo asalto parece que lo protagonizará el otro vástago, Kenji Fujimori.En Ecuador Correa abandonará el poder el próximo año y no se prevé que su sucesor, menos carismático, consiga alzarse con el poder. La oposición, bastante cohesionada frente a Correa tampoco necesitará muchas luces de artificio trumpista para lograr su objetivo. En Brasil, no tan populista pero de izquierdas, aunque sea de concepto, el proceso ha sido aplastado por la corrupción.En Venezuela el populismo se llamaba Chávez, todo un ícono del siglo XXI en una potencia hidrocarburífera de primer orden y radicalmente desigual. Sus opositores, que eran muchos, se han agrupado en la Mesa de Unidad que ahora sí parece ha subido del 50 por ciento.En Colombia, un país en el que la izquierda brilla por su ausencia por el efecto FARC, tanto Santos, que no podrá ser reelecto, como Álvaro Uribe, que parece tener la intención de volver a postular a la presidencia, se han abonado al populismo con una ventaja añadida, en Colombia el voto no es obligatorio y por ende, la apatía y la abstención son las que triunfan en cada proceso.


