Trump, Meloni, Le Pen y Musk: la ultraderecha aprovecha la crisis de Ceuta para reforzar su agenda migratoria
La llegada masiva de migrantes a Ceuta ha sido utilizada por líderes conservadores y de extrema derecha para reforzar su agenda antiinmigración, pese a que los hechos cuestionan varios de sus principales argumentos
La llegada irregular de unas 50.000 personas desde Marruecos a Ceuta (España) en apenas 48 horas ha desencadenado una oleada de reacciones políticas que trasciende con mucho la crisis humanitaria. Mientras el Ministerio del Interior español cifra en al menos 56 las personas fallecidas durante el cruce, líderes conservadores y de extrema derecha de Europa y Estados Unidos han convertido el episodio en un argumento para endurecer sus discursos contra la inmigración y reclamar el cierre de fronteras.
Gobiernos como los de Giorgia Meloni en Italia, Mari Rantanen en Finlandia o Donald Trump en Estados Unidos han aprovechado la coyuntura para reivindicar sus propias políticas migratorias y responsabilizar al Ejecutivo de Pedro Sánchez de haber provocado un supuesto "efecto llamada". En el mismo sentido se han pronunciado dirigentes del Partido Popular Europeo y líderes de la extrema derecha como Alice Weidel, Marine Le Pen o Jordan Bardella, quienes reclaman restricciones al asilo, mayores deportaciones y un endurecimiento de las leyes de naturalización.
Mucha geopolítica
Sin embargo, el Gobierno español rechaza esa interpretación y recuerda que ninguna de las personas llegadas estos días puede acogerse al proceso extraordinario de regularización aprobado este año, ya que exige requisitos que no concurren en estos casos. Además, sostiene que la crisis deriva de la interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en frontera y de la actuación de redes de tráfico de personas.
Represalias Giorgia Meloni anunció la suspensión temporal de las condiciones de libre circulación del espacio Schengen para quienes procedan de España
Especialistas en migraciones apuntan, además, a factores geopolíticos. Entre ellos destacan la reciente mejora de las relaciones entre España y Argelia, tradicional rival de Marruecos, como un elemento que podría ayudar a explicar el contexto en el que se produce esta llegada masiva de migrantes. Mientras tanto, España ha desplegado al Ejército en la frontera y la Comisión Europea ha reclamado frenar los cruces irregulares, combatir las mafias y acelerar los retornos conforme al derecho europeo.
En Estados Unidos, la crisis ha sido rápidamente incorporada a la estrategia electoral de Donald Trump. La Casa Blanca aseguró que el presidente llevaba tiempo advirtiendo de las consecuencias de las políticas migratorias "globalistas", mientras Trump afirmó en Fox News que un escenario similar podría reproducirse en Estados Unidos si los republicanos pierden las elecciones de noviembre. JD Vance calificó la situación como una "invasión de Occidente" y Karoline Leavitt sostuvo que un regreso demócrata supondría reabrir la frontera estadounidense.
A esta narrativa se sumó Elon Musk, quien comparó la situación en Ceuta con una escena de la película Guerra Mundial Z. Su intervención coincidió con la reactivación de America PAC, la plataforma con la que financia políticamente al Partido Republicano.
El rol de Marruecos
Resulta llamativo que ninguna de estas declaraciones responsabilice a Marruecos por la gestión de sus fronteras. El silencio llega pocos días después de que Washington felicitara al rey Mohamed VI por un nuevo aniversario de su reinado y reiterara su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, una posición que sigue siendo objeto de controversia en el ámbito internacional.
La respuesta más contundente llegó desde Italia. Giorgia Meloni anunció la suspensión temporal de las condiciones de libre circulación del espacio Schengen para quienes procedan de España, una medida respaldada por Finlandia y Dinamarca, cuyos gobiernos incluso apoyaron la propuesta de expulsar a España del espacio Schengen.
Sin embargo, esa decisión presenta importantes limitaciones jurídicas. Ceuta y Melilla ya mantienen controles fronterizos específicos, por lo que las personas que llegan irregularmente no pueden desplazarse libremente hacia el resto de Europa. Además, el Código de Fronteras Schengen no contempla la expulsión de un Estado miembro. En circunstancias excepcionales únicamente permite recomendar la reintroducción temporal de controles interiores, previa evaluación de la Comisión Europea y decisión del Consejo de la UE.
La crisis de Ceuta se ha convertido así en un potente instrumento político para una derecha y una extrema derecha que encuentran en la inmigración uno de los principales ejes de movilización electoral. Más allá de las causas reales del fenómeno migratorio o de la tragedia humanitaria que deja decenas de muertos, el episodio sirve para alimentar una agenda basada en el endurecimiento de fronteras, la restricción de derechos y la construcción del inmigrante como amenaza.
La bandera de la migración en Sudamérica
A pesar de la naturaleza migrante de los países sudamericanos – que acogen y expulsan población de forma cíclica – diferentes gobiernos han empezado a utilizar el tema de la migración como una bandera político electoral. En las recientes elecciones en Chile y Perú, por ejemplo, la vinculación de inseguridad y migración ha dado réditos, mientras que en Argentina se usa para justificar recortes de servicios públicos y diferentes beneficios que se brindaban y que incluso estaban blindados por la Constitución.
A pesar de las similitudes culturales y económicas, la integración regional apenas ha avanzado más allá de algunos acuerdos comerciales, y, en paralelo, se empiezan a construir muros y restringir entradas.








