Torres: Paz avanzó en una política exterior pragmática, pero quedó atrapado en el alineamiento con EEUU
El director del Observatorio de Política Exterior Boliviana cuestiona el debilitamiento de la Cancillería y el papel de Fernando Cerimedo en decisiones de política exterior, seguridad y defensa
A diez meses del Gobierno de Rodrigo Paz Pereira, el balance de su política exterior presenta avances en el diseño de una nueva orientación, pero también serios déficits en la conducción diplomática y en la construcción de una estrategia propia, según el director de Observatorio de Politica Exterior Boliviana (OPEXBOL), Fernando Torres Gorena.
Para el analista, uno de los elementos positivos es que el Gobierno haya planteado una política exterior orientada a insertar a Bolivia en las cadenas globales de suministro y a mantener una relación pragmática con las distintas potencias dentro del actual escenario multipolar.
Sin embargo, considera que ese planteamiento terminó contradiciéndose con un acercamiento marcado hacia Estados Unidos. Torres señala la participación de autoridades bolivianas en actividades del sector defensa convocadas por el Pentágono y el respaldo a iniciativas estadounidenses vinculadas con seguridad y recursos estratégicos, entre ellos el litio y las tierras raras.
“Observamos ahí que ha primado la agenda y los contactos de Cerimedo sobre los intereses nacionales”, sostiene.
Menos gasto, pero también menos servicio exterior
Otro de los aspectos que cuestiona es la reducción del gasto en la Cancillería, presentada por el Gobierno como una forma de terminar con cargos políticos de anteriores administraciones.
Torres considera que el ahorro tuvo como contrapartida el debilitamiento de las embajadas y de los servicios consulares para los bolivianos que viven en el exterior.
A esto suma un déficit de personal especializado. Aunque el Gobierno creó nuevas áreas vinculadas con geoeconomía, comercio exterior e integración y lanzó convocatorias para incorporar técnicos, sostiene que todavía no se ha logrado cubrir las necesidades de especialistas en esas materias.
También observa como una tarea pendiente la designación de embajadores. Según los datos que maneja, solo una de las dos designaciones enviadas al Legislativo habría sido aprobada.
El factor Cerimedo
La crítica más fuerte de Torres se concentra en el papel del consultor argentino Fernando Cerimedo. Considera preocupante que una persona con experiencia en marketing y comunicación haya tenido influencia en asuntos de política exterior, seguridad y defensa.
El analista compara esa situación con el papel que cumple en Brasil el excanciller y exministro de Defensa Celso Amorim como asesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La diferencia, sostiene, es que Amorim posee una trayectoria diplomática y académica directamente vinculada con las áreas sobre las que asesora.
Torres cuestiona además al excanciller Fernando Aramayo por no haber establecido, según su interpretación, una separación clara entre la Cancillería y la influencia de Cerimedo.
“Estamos hablando del canciller”, remarca, al considerar que correspondía a esa autoridad preservar la conducción institucional de la política exterior.
Una agenda con socios selectivos
Otro déficit identificado por Torres es la concentración de la agenda internacional en gobiernos ideológicamente próximos a Paz y sus aliados, mientras se habría reducido el relacionamiento con potencias como Brasil y China.
El analista considera que esta orientación contradice el discurso de una política exterior pragmática y multipolar.
En su evaluación, el principal desafío de los próximos meses será convertir los lineamientos anunciados por el Gobierno en una política exterior institucional, con capacidad técnica y autonomía para defender los intereses nacionales.
Torres considera que la discusión sobre Cerimedo no debería reducirse a la figura del asesor, sino a quién define finalmente la política exterior boliviana y bajo qué criterios.
El balance de estos diez meses, desde esa perspectiva, combina una intención de apertura y reposicionamiento internacional con un déficit institucional que, según el analista, todavía no ha sido resuelto.








