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Mediterráneo: De escudos
Este texto forma parte del boletín Mediterráneo que el director Jesús Cantín distribuye LOS VIERNES conectando la actualidad internacional con Bolivia. Si quieres recibirlo directamente en tu correo, suscríbete al pie de la página
Estimados y estimadas
Me agarró la campaña y su sucesión interminable de entrevistas, coyunturas y notas de esas que intentan explicar qué es lo que realmente se elige y se vota y que casi nadie lee, pero que hay que hacer. Aun así, estamos en una coyuntura particularmente intensa en el nivel internacional, por lo que modificaré un poco la estructura habitual del newsletter, pero no quería dejar pasar este viernes.
La guerra en Irán ha estallado, la de Ucrania acaba de superar otro invierno sin solución, la crisis energética aparece en el escenario mientras China se piensa su próximo paso. Tiempo de prudencia, dirían los diplomáticos más antiguos, pero Donald Trump sabe que las legislaturas en EEUU son demasiado cortas – de hecho, puede naufragar en noviembre si no consolida el poder en las cámaras –.
En medio de esa coyuntura, el presidente de Bolivia Rodrigo Paz, asistirá este sábado a la Cumbre “Escudo de las Américas”, nombrecito recién revelado y que ha despejado todas las dudas sobre el objetivo de la reunión con lo que se convocó como un “club de amigos”: se trata de una cumbre de inspiración militar para coordinar la defensa (de Estados Unidos).
Según la Casa Blanca, los dignatarios que confirmaron su participación en el evento son: Javier Milei de Argentina; Rodrigo Paz de Bolivia; José Antonio Kast, presidente electo de Chile; Rodrigo Chaves de Costa Rica; Luis Abinader de República Dominicana; Daniel Noboa de Ecuador; Nayib Bukele de El Salvador; Nasry Asfura de Honduras; José Raúl Mulino de Panamá; Santiago Peña de Paraguay; y Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago.
La cumbre no está en las principales cabeceras periodísticas del mundo, pero con probabilidad ocupará portadas este sábado. Se trata – según las fuentes de la Casa Blanca - de escenificar una suerte de frente común frente al narcotráfico y la migración ilegal y las mafias y redes que la promueven. Trump le ha dado también cierto valor al promover como encargada especial a Kristi Noem, a quien este jueves despidió como secretaria de Seguridad Nacional: no todos lo interpretan como una compensación por despido, sino la encomienda de una misión de largo alcance.
Sin México, sin Colombia, sin Perú (que tiene elecciones en abril) y sin Venezuela (aunque la relación vaya viento en popa), el asunto de la seguridad parece una coartada para hablar del otro tema que es algo así como el elefante en la habitación: China.
Algunos ya se han adelantado: Milei, junto a EE.UU., suma a los militares a combatir el narcotráfico
La influencia del gigante asiático en la región ha crecido en los últimos 20 años y Trump ha sido meridianamente claro en sus intenciones para el continente, por lo que la simple asistencia a la cumbre del “Escudo de las Américas”, iniciativa exclusiva de Donald Trump y sin el paraguas de ninguna otra institución multilateral, implica aceptar esos planteamientos.
China ha tomado nota, y si bien es cierto que su inversión bilateral y apoyo oficial es reducido y son sus empresas las que se han beneficiado de la creciente “cooperación” sur – sur, tiene presencia relevante en sectores estratégicos importantes.
Estaremos muy atentos a todo lo que suceda mañana, en Miami y en Oriente.
Irán versus EEUU + Israel: los objetivos
¿Qué pasó?
Pasar esencialmente no ha pasado nada: Israel y Estados Unidos siguen bombardeando Irán e Irán juega su partida.
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Cabe recordar en este punto que la operación es ilegal de acuerdo a los convenios internacionales de Naciones Unidas y recordarlo no es necesariamente ponerse del lado de unos o de otros.
¿Y ahora qué?
Antes de analizar el tablero es importante tener claros los objetivos de unos y otros, y curiosamente el principal de los tres países involucrados puede ser el mismo: sobrevivir políticamente.
Israel y Estados Unidos, se supone, buscan derrocar no al Gobierno sino todo el sistema de la Revolución Islámica y establecer una democracia funcional (o una dictadura tolerable funcional como en Egipto, en Marruecos, en Arabia Saudí, y en tantos y tantos países de Oriente). Se acepta que Israel es el más interesado y que EEUU apoya, aunque tenga también su interés en eliminar quizá el último aliado del bloque oriental en la región.
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El de Irán no es derrotar a Estados Unidos, simplemente porque es imposible, sino sobrevivir y hacer que le cueste lo más posible la guerra a Donald Trump, es decir, una guerra asimétrica al estilo Vietnam que presione en Estados Unidos para que se abandone sea por el costo de la operación, por la imagen internacional o por lo que sea.
Estamos ante una guerra muy particular. Tiene un componente religioso que en realidad camufla otros geoestratégicos de corto plazo. Irán es al final la última gran república chií frente a la mayoría suní, que en este caso ha apostado por mirar hacia otro lado priorizando sus relaciones con Estados Unidos y su presidente – el único que se ha plantado abiertamente contra las políticas climáticas que promueven el abandono de los combustibles fósiles – incluso reconociendo a Israel y estableciendo relaciones diplomáticas estables. Un asunto que muchos interpretan como un primer paso hacia la laicidad de esas dictaduras que siempre se escudaron en la religión para mantener el status quo…
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Trump ha abandonado Ucrania por el costo, pero no ha dudado en participar en Irán, además sin consultas parlamentarias y demás. Esto está teniendo cierto desarrollo político en Estados Unidos que puede tener consecuencias.
De hecho, se da por descartado que Trump ordene despliegue en tierra de soldados americanos, pero no de mercenarios.
El último experimento en el que se intentó derrocar un régimen desde el aire fue Libia. Gadafi fue asesinado y el país se partió en mil pedazos e interminables guerras civiles mientras los pozos petroleros, principalmente de la francesa Total, eran resguardados por los mercenarios rusos de Wagner.
Irán lleva años preparándose para esta posibilidad y su arsenal es sin duda enorme. Su estrategia pasa por golpear a Estados Unidos en todos los sitios posibles a su alcance incomodando a todos los países de la región… y a ver qué pasa.
Curiosamente lo relevante no parecen ser las cifras de muertos: se reportan algo más de mil en Irán y al menos cuatro marines estadounidenses muertos, pero en cualquier caso todos las guardan celosamente.
Sin embargo, se presta mucha más atención a los movimientos diplomáticos. Esta semana el presidente de España Pedro Sánchez, del que ya hemos hablado alguna vez por ir a contracorriente en temas centrales como el de la migración, le ha negado el uso de las bases americanas en España convirtiéndose en algo así como el “paladín de la justicia internacional” contra el “tirano Donald Trump”, que desde luego ha descargado toda su furia contra él.
Por cierto, Sánchez le va aguantando el pulso y ni tan mal.
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Como sea, la gran consecuencia de todo esto es la crisis energética que se avecina y que ya amenaza incluso al gobierno de Rodrigo Paz y sus nuevos precios elevados de gasolina mala, que además seguirá siendo subvencionada. Lo tratamos en el siguiente acápite.
Consecuencias energéticas
Hablar de Irán es hablar del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural del mundo: la totalidad del que se produce en Catar, Irán, Kuwait, el 97% de Irak el 89% de Arabia Saudí.
- Lea también: El temido cierre del estrecho de Ormuz ya está aquí. ¿Vamos hacia una crisis energética?
Se estima que en 25 días sin poder cruzar el estrecho, todos los países afectados deberían parar máquinas con lo que eso supone en la cadena de suministro. No hay alternativas.
Aunque Irán ha amenazado muchas veces con cerrarlo, nunca lo había hecho, pero ahora la tensión militar y los ataques a buques e infraestructuras han llevado a muchas navieras a evitar el paso por precaución.
Los mercados energéticos reaccionan con subidas moderadas del petróleo y fuertes alzas del gas en Europa (≈40%), aunque todavía lejos de las crisis energéticas recientes. Aunque en América se cotiza el WTI, también afecta su demanda: este viernes ya superó los 90 dólares, 33 más que cuando Rodrigo Paz fijó nuevos precios de los combustibles. El plan político de Trump para Estados Unidos, por cierto, se sustenta sobre combustibles baratos.
Irán obviamente busca internacionalizar el conflicto presionando a Estados Unidos y sus aliados mediante ataques a puertos, refinerías y terminales energéticas del Golfo.
Irán nunca había cerrado el estrecho, y de momento tampoco hay un cierre físico, sino una amenaza que hace que las navieras no operen. La cuestión es si Estados Unidos empezará entonces también una intervención naval para tomar el control del estrecho, pero de nuevo obliga a poner tropas en el terreno, es decir, muertos.
Al otro lado, por cierto, las empresas de sale en Estados Unidos trabajan a pleno rendimiento para tratar de compensar el parón.
- Lea también: Cuando matar iraníes da beneficios en Texas: quién gana y quién pierde con el bloqueo del estrecho de Ormuz
LAS RECOMENDADAS
Hoy más que sugerencias les comparto mi lista de pendientes para el fin de semana, ojalá le encontremos tiempo, porque además es 8 de marzo.
- Esto de Diálogo Político y el 8M: Desencuentro para el feminismo y el problema de las narrativas
- El especial de Anfibia por el 8M:
- Esto de Nueva Sociedad: Delcy Rodríguez, la improbable
- Y este ensayo también de Nueva Sociedad de la Revista de febrero: Socialismo y libertad
- Y este: Más allá del negacionismo: el ocultamiento del cambio climático
- Esto de El Salto: En marcha, pero en disputa: el Tren Maya y los conflictos que persisten
- Esto de Ojo Público, que nos toca: Tráfico de mercurio por el Cártel Jalisco Nueva Generación: investigan vínculos con empresa peruana
- Y este editorial de El Faro también en formato podcast: El deforme “modelo Bukele”





