Newsletter
Mediterráneo: Los últimos resistentes
Este texto forma parte de la newsletter Mediterráneo que cada viernes distribuye el director Jesús Cantín con el repaso a la actualidad internacional y su vinculación con Bolivia. Si quieres recibirlo directamente en tu correo, suscríbete
Estimados y estimadas
Como se acerca Carnaval y tengo un leve recuerdo de Compadres taladrando mi hipotálamo vamos a plantear un Mediterráneo un tanto más coral. Reconozco que llevo semanas prácticamente hablando del monotema “Donald Trump”, pero a la vez me defiendo: su pluriactividad es demasiado impactante e influyente en el mundo global y casi todos los temas están conectados a la particular forma de ver el mundo del presidente de Estados Unidos.
Esta semana, por ejemplo, vamos a hablar de Gustavo Petro y los problemas que la Justicia le está poniendo a su alianza electoral, pero es que esta semana también fue noticia el desayuno compartido en la Casa Blanca y los diferentes regalos con palabras conceptuosas que Trump le entregó y el colombiano publicó inmediatamente en redes sociales.
Es curioso que este encuentro se produjera justo dos días después de que la onda expansiva del escándalo Epstein empezara a salpicar a políticos y empresarios de otros países, incluyendo Colombia.
- Lea también: Caso Epstein en América Latina: el peligro del rumor
Este tema es recurrente en la agenda por el morbo – millonarios abusando sexualmente de menores raptadas en islas paradisíacas – y sobre todo, por lo que toca tangencialmente a Donald Trump, que, por motivos obvios, estaba en el círculo de Epstein. Las circunstancias de su muerte en prisión y sus archivos, que empiezan a publicarse muy de a poco y con muchas restricciones para no volver a afectar a las víctimas, aumentan precisamente el morbo y las teorías de la conspiración. Lo último: espías rusos y conspiración demócrata.
- Lea también: Por qué a Trump no le va a resultar fácil pasar página al escándalo por los archivos de Epstein
- Lea también: Cuáles son algunos de los principales nombres que figuran en los archivos de Epstein
El otro tema de la semana en el que insisten los amigos de El Orden Mundial, aunque el resto de agencias tiene prisa por pasar esa página, es el presumible ataque de Estados Unidos a Irán, anunciado por Trump y enfriado, pero vigente.
Además, hablamos de Bachelet y de Pedro Sánchez. Semana variada. Veremos su no hay sorpresa.
Petro y la continuidad
¿Qué pasó?
El presidente de Colombia Gustavo Petro denunció el miércoles por la noche un “golpe electoral” del Consejo Nacional Electoral, que habría impedido la inscripción de candidaturas del Pacto Histórico en dos regiones clave, Bogotá y Valle del Cauca.
- Lea también: CNE también revocó la lista del Pacto Histórico por Bogotá en la que aparecen Mafe Carrascal y ‘Lalis’
Colombia elige presidente el 31 de mayo de 2026, aunque todavía hay procesos internos por culminar.
¿Y ahora qué?
La inhabilitación de dos listas claves para el Pacto Histórico deja la elección en el aire. La alianza que llevó a Petro a la presidencia hace cuatro años y que aspira a ser un instrumento estable y con continuidad, aunque con otro candidato, puede quedar excluida.
El argumento se sostiene entre alfileres: Colombia permite alianzas, pero solo para partidos “pequeños”, por ende, dicen, no pueden integrarse partidos con más del 15% de los votos. Colombia Humana sacó más de ese porcentaje en las legislativas de 2022 y la Corte quiere impedir su adscripción al Pacto Histórico, para lo cual anuló toda la lista.
- Lea también: ¿Error de cálculo o cerco del Consejo Electoral? El Pacto Histórico ajusta estrategia a un mes de elecciones
Petro y los suyos han llamado a la movilización popular – estrategia habitual que le ha permitido mantenerse vigente en las calles pese a ostentar el poder -, mientras despliegan también la estrategia jurídica y la política. Petro trata de ser imparcial sin mostrar preferencias por los candidatos, pero le está costando.
El principal afectado es Iván Cepeda, el candidato fuerte para suceder a Petro en la interna del Pacto Histórico que no podrá participar de la consulta primaria del 8 de marzo. Un contratiempo con muchas implicaciones.
Que esto haya sucedido el día después de que Donald Trump recibiera a Petro para un desayuno en Washington no ha dejado indiferente a nadie.
Trump había amenazado a Petro incluso con “ser el siguiente” luego de que criticara la operación en Venezuela. En esas operaron las “diplomacias” del momento, bien condimentadas con testosterona: dímelo a la cara, ven aquí y verás y demás, y de ahí el desayuno compartido, que cada cual ha contado a su manera, pero en líneas generales, muy fructífero. Hasta Noboa, el presidente de Ecuador y aspirante a mejor amigo de Trump, que había empezado un pulso con Petro, ha tenido que cambiar la marcha.
Como fuere, Trump ha empezado a influir en todas las elecciones del continente. Condicionó ayuda a Ecuador y Argentina a la victoria de Noboa y Milei y pidió directamente el voto para Asfura en Honduras. Se cortó un poco en Costa Rica, porque estaba clara la victoria de Laura Fernández, pero nadie duda de que volverá a operar en Colombia, Perú y Brasil.
- Lea también: Quién es Laura Fernández, la nueva presidenta electa de Costa Rica que promete mano dura contra la inseguridad
- Lea también: Populismo de derechas y continuidad del «chavismo»: punto de inflexión en Costa Rica
¿Y qué hay de lo nuestro?
La decisión de la Comisión Electoral colombiana nos resulta familiar en Bolivia, donde las decisiones electorales suelen ser antojadizas y las interpretaciones jurídicas, siempre dependiendo de contextos particulares. Pasó en las elecciones nacionales y está pasando en las subnacionales.
En ese sentido, será relevante seguir el acontecer político, puesto que al supuesto boicot del poder electoral se suma también un cálculo interno de las diferentes fuerzas que conforman el Pacto Histórico, que llevó al poder a la izquierda en Colombia por primera vez en su historia, y que puede deshacerse como un azucarillo por las pugnas internas. En perspectiva, el MAS tardó 20 años en llegar a ese punto en Bolivia, pero también es muy probable que el gobierno de Petro haya transformado mucho más profundamente Colombia en tres años y medio – reformas laborales, fiscales, pensionales, etc., de fondo – que el MAS en dos décadas.
- Lea también: "La izquierda ha fracasado" en América Latina
Seguir el acontecer electoral en la región y la forma en la que se va a involucrar el presidente de los Estados Unidos tiene también otro punto de interés: seguir a Fernando Cerimedo, asesor principal del presidente Paz Pereira e ícono de las ultraderechas en el continente, que ha subido en el estatus de la consultoría política precisamente por sus últimas victorias. Cerimedo tiene algunos vínculos en el gobierno de Estados Unidos y es evidente que tiene influencia en Paz Pereira, al que ya ha colocado en el perfil derecha autoritaria luego de ganar las elecciones con un tono mucho menos confrontativo.
Cuba o Irán
¿Qué pasó?
La operación Venezuela de Donald Trump y el silencio generalizado de la Comunidad Internacional al respecto, ha disparado las “apuestas” sobre el siguiente país que será intervenido. Dos aparecen en el top: Cuba e Irán.
¿Y ahora qué?
Trump sacó a Nicolás Maduro de Venezuela, bendijo a los hermanos Rodríguez como líderes de una suerte de transición donde esencialmente, EEUU vuelve a comprar petróleo, y cada cual va contando su relato. Como buenos políticos, todos ganan.
- Lea también: 4 cosas que han cambiado en Venezuela desde la captura de Maduro hace un mes
- Lea también: "Delcy y su gente están jugando a la supervivencia": cómo el chavismo se ha transformado durante 25 años para conservar el poder en Venezuela
El principal halcón de la reposición de la Doctrina Monroe con corolario Trump es el secretario de Estado, Marco Rubio, que aunque en primer término parecía desentonar con el pulso que Trump había lanzado contra la OTAN, su posición sobre la región acaba siendo clave.
Rubio, que por cierto recibió esta semana en Washington al canciller Fernando Aramayo para avanzar en la reposición de embajadores, tiene el objetivo de derribar el régimen cubano.
El control del régimen venezolano ha debilitado más al régimen cubano, que apenas cuenta con México y su posición no injerencista, y quizá con Petro, para hacer frente a las amenazas.
El viernes el presidente cubano Díaz Canel abrió una puerta al diálogo muy inusual. "Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar", dijo el gobernante cubano en una rueda de prensa transmitida en cadena de radio y televisión.
El colapso económico del régimen derivado del bloqueo está descontado desde hace varios años, por lo que los analistas más bien calculan el método definitivo de la caída… aunque no todos.
- Lea también: Cuba prepara un plan por "desabastecimiento agudo de combustible" y ofrece dialogar con EEUU
En ese contexto se cruza precisamente Irán. El régimen de los ayatolás ha logrado aplacar las protestas – a base de muchísima violencia -, y Trump ha formulado sus habituales amenazas, que después de Maduro, suenan más creíbles.
Según las informaciones, Trump ha enviado el portaaviones USS Abraham Lincoln junto a tres destructores que albergan misiles de crucero y sistemas para interceptar misiles. Estados Unidos también ha incrementado el número de cazas F-15E en Jordania y los sistemas de defensa aérea en la zona.
Según la página especializada Axios, hay diálogo abierto en Turquía que Irán quiere trasladar a Omán. Estados Unidos ha aumentado sanciones al petróleo iraní e Irán ha advertido con resistir. Obviamente Irán no es Venezuela y sus defensas antiaéreas sí funcionarán.
Una vez más, la clave pasa por el petróleo, que sigue con precios bajo – entorno a los 63 dólares – que es como lo quiere Trump para desplegar su proyecto de reindustrialización en EEUU. Los precios permiten precisamente la hostilidad hacia Irán, aunque no le será fácil sustituirlo por un protectorado.
El asunto pasa también por el gigante asiático. China es el principal comprador de petróleo iraní ―sancionado por Estados Unidos― a través de países como Malasia. Se estima que Irán representa alrededor del 15% de las importaciones petroleras chinas, frente al 4% que enviaba Venezuela. Trump quiere petróleo barato para él, pero no para China. Destruir instalaciones en Irán lo encarecería, aunque probablemente Rusia ocuparía el mercado. El rol de la India en este pulso regional también es importante.
El asunto pasa también por la “justificación”. Trump ha dejado claro que su interés es por el control total en América, pero Irán está enclavado en Asia y China y Rusia no quedarán indiferentes.
¿Qué hay de lo nuestro?
Las tensiones bélicas en los países petroleros solían motivar un incremento del precio del barril, pero desde hace unos años se ha logrado aminorar esos impactos por la mayor participación en la producción precisamente de Rusia y Estados Unidos.
La coyuntura actual – dólar bajo y petróleo también bajo - está beneficiando al gobierno de Rodrigo Paz, que ha podido tomar determinadas medidas como el levantamiento de la subvención a los combustibles dejando mayor margen al Estado para tratar de reordenar finanzas, pero un cambio brusco en alguna de las dos magnitudes, puede acabar teniendo consecuencias.
Respecto a la operación en Cuba y a pesar de las antiguas vinculaciones políticas del MIR con el marxismo, Paz Pereira ha dejado claro que va a respaldar inequívocamente a Estados Unidos.
- Lea también: El mapa de los alineados: ¿cómo está la relación entre los países de Latinoamérica y los Estados Unidos?
Para seguir: Sánchez, Bachelet y otras iluminaciones
En medio del pesimismo político general ante el avance de regímenes cada vez más autoritarios, mayoritariamente enmarcados en la derecha, donde la solidaridad y el proyecto colectivo parecen haberse erradicado de raíz, vale la pena ponerle un ojo de vez en cuando a quienes ponen notas discordantes.
Esta semana, por ejemplo, parece que se confirma la candidatura de Michele Bachelet a la secretaría general de Naciones Unidas. La expresidenta de Chile, alineada a la socialdemocracia tradicional, tiene un perfil fuerte en un momento en el que la propia ONU se juega su continuidad, con demasiadas fuerzas conspirando contra ella y, básicamente, en el punto de mira de Donald Trump. Sin duda el desafío es acorde al perfil de Bachelet, donde lo menos importante sería el hecho de que fuera la primera mujer en ser elegida para el cargo.
- Lea también: La incertidumbre rodea la candidatura de Bachelet a la ONU ante la llegada de Kast a La Moneda
El otro foco de la semana también lo ha prendido el presidente español Pedro Sánchez, un superviviente nato en la política interna y que anda elevando su perfil internacional. Las crónicas hablan de su desahucio inminente, pero lo cierto es que sigue resistiendo en su tercer periodo que finalizará en 2027, salvo que medie algún tipo de moción de censura que, pese a anunciarse desde el primer día, la oposición no logra plantear.
Sánchez es uno de los pocos presidentes de izquierda en Europa y en general en occidente, donde la ola va precisamente en la dirección contraria. Muchos partidos socialistas han acabado cediendo a los impulsos populares endureciendo discursos y adaptándose a propuestas liberales en lo económico y conservadoras en lo social. Muchos de esos partidos socialistas han acabado precisamente diluyéndose en el espacio electoral. Bachelet y su Concertación es un ejemplo.
Sánchez sin embargo ha optado por atrincherarse en ciertos planteamientos de izquierda, pero sobre todo, en abanderar causas con mucho impacto internacional. Pese a que le critican incoherencias, Sánchez abanderó la crítica contra Israel por el genocidio en Gaza; se ha enfrentado a Trump respecto a la participación en la OTAN y es de los pocos presidentes que mantiene ciertos compromisos con la agenda verde de Naciones Unidas.
Esta semana ha tocado otros dos temas muy mediáticos: el primero, la prohibición del uso de redes sociales en España hasta los 16 años, con mensaje directo a los “tecno – oligarcas” desde Dubai, a quienes señaló como depredadores ideológicos.
- Lea también: Por qué el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, libra una batalla en X con el multimillonario Elon Musk
- Lea también: Musk vuelve a atacar a Sánchez y asegura que su Gobierno está "asesinando" a España
El segundo es todavía más concreto: frente a una ola populista que se ha generalizado criminalizando a la migración, Sánchez y sus socios han impulsado la regularización masiva de medio millón de inmigrantes en España, desencadenando, claro, la furia de las ultra derechas.
Sánchez, que disfruta en ese escenario, se ha ido además a CNN con tono didáctico a sacar pecho. Veremos como se desenvuelve en las próximas semanas. Desde luego, se ha convertido en un experto.
LAS RECOMENDADAS
Entre las recomendadas para este fin de semana
- Esto de anfibia: Anatomía de una deportación - Texas: la farsa de los juicios contra latinos migrantes –
- Y esto: IA: ¿y si el negocio les sale mal?
- Esto de Diálogo Político: Búmeran cultural: cómo el soft power latino está conquistando el mundo
- Esto de Nueva Sociedad: Una historia marxista de la música pop
- Esto del peruano Ojo Público que habla prácticamente de nosotros mismos: Auge de concentrado de oro peruano expone nuevos riesgos de lavado
- Y este podcast de los amigos de El Faro: Atrapados en Minneapolis





