El orden Mundial se tambalea
Jaque a la ONU: Trump oficializa su “Junta de Paz”
El organismo concebido inicialmente para Gaza, a medio camino entre una misión diplomática y un fondo de inversión para la reconstrucción, se atribuye funciones tradicionales de Naciones Unidas
El Estatuto de la denominada Junta de Paz entró oficialmente en vigor, formalizando la creación del nuevo organismo internacional impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien asumió su presidencia. El anuncio se realizó durante una ceremonia de firmas celebrada en Davos, Suiza, en el marco del Foro Económico Mundial, donde Trump afirmó que la organización será “una de las más relevantes jamás creadas” y aseguró que “casi todos los países quieren ser parte de ella”.
En el acto participaron varios de los llamados “miembros fundadores”, entre ellos el presidente de Argentina, Javier Milei; el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif; y el presidente de Paraguay, Santiago Peña. Trump sostuvo que las amenazas globales hacia Europa, Estados Unidos y Medio Oriente “se están calmando” y aseguró que, gracias a la Junta de Paz, “están sucediendo muchas cosas buenas”, llegando a afirmar que el organismo permitirá “hacer prácticamente lo que queramos”.
Inicialmente, la Junta de Paz fue concebida como un mecanismo para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás en Gaza y supervisar la reconstrucción del territorio. Sin embargo, un borrador del estatuto filtrado a la prensa no mencionaba explícitamente a Gaza y sugería que el organismo podría asumir funciones tradicionalmente desempeñadas por las Naciones Unidas. Aunque Trump ha sido crítico de la ONU, afirmó que esta tiene un “enorme potencial” y que la combinación de esfuerzos entre ambos organismos podría ser “el primer paso hacia un futuro mejor para Medio Oriente”.
Dentro de la estructura de la Junta se contempla una Junta Ejecutiva de Gaza, encargada de supervisar el trabajo administrativo en el territorio, según informó la Casa Blanca. Arabia Saudita había señalado previamente que varios países de mayoría musulmana respaldaban la consolidación de un alto el fuego permanente, la reconstrucción de Gaza y una “paz justa y duradera”.
Durante la ceremonia, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, describió la iniciativa como una “Junta de Acción” que, si bien se enfoca actualmente en Gaza, podría servir de modelo para otros conflictos en el mundo. También participó Jared Kushner, yerno de Trump, quien presentó un proyecto de “reurbanización” de Gaza con imágenes de una futura “Nueva Gaza”, con rascacielos, desarrollo inmobiliario y turismo costero.
Pese al anuncio oficial, aún existen numerosas incógnitas sobre el funcionamiento del organismo. El estatuto filtrado establece que la Junta es una organización internacional con mandato de consolidación de la paz conforme al derecho internacional, pero otorga amplios poderes a su presidente, incluyendo veto de decisiones, control de la agenda, invitación de miembros, disolución del organismo y designación de su sucesor. El documento indica que la Junta entra en vigor con la adhesión de al menos tres Estados y prevé mandatos renovables de tres años, así como puestos permanentes para países que aporten al menos 1.000 millones de dólares.
Los “fundadores”
La Casa Blanca ya nombró a siete miembros del Comité Ejecutivo fundador, entre ellos Marco Rubio, el presidente del Banco Mundial Ajay Banga, el enviado a Medio Oriente Steve Witkoff, Jared Kushner y el ex primer ministro británico Tony Blair.
En la ceremonia estuvieron representados 19 países, aunque Israel —pese a anunciar su adhesión— no participó del acto. Otros aliados tradicionales de Estados Unidos, como Francia y varios países europeos, aún no se han sumado. Reino Unido expresó dudas, especialmente por la posible participación del presidente ruso, Vladimir Putin, quien según Trump aceptó la invitación y estaría dispuesto a transferir activos por 1.000 millones de dólares a la Junta.
China confirmó haber sido invitada, pero manifestó serias reservas, reiterando su respaldo al sistema internacional centrado en la ONU y cuestionando si la Junta de Paz responde verdaderamente a un enfoque multilateral o si se trata de un organismo de carácter selectivo y concentrado en el poder de su impulsor.





