Tensión en el continente
Los escenarios de EE UU frente a la crisis en Venezuela
La opción de intervención directa está prácticamente descartada, pero la presión militar trata de lograr un cambio de régimen negociado en el corto o mediano plazo
El aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe y la reciente incautación de buques petroleros han disparado las alarmas sobre una posible intervención para derrocar a Nicolás Maduro. Bajo la administración de Donald Trump en 2025, el tablero ofrece desde salidas pactadas hasta operaciones de precisión, aunque de momento van cinco meses de amenazas sin que se haya concretado una alternativa ni desde dentro ni desde fuera.
1. La salida negociada: ¿Amnistía o exilio?
La opción “preferida” por la diplomacia es una transición acordada. Según reportes de la agencia Reuters, Trump habría explorado esta vía mediante contactos directos, ofreciendo a Maduro seguridad en terceros países como Turquía, Rusia o Cuba.
Según algunas filtraciones de prensa no confirmadas, Maduro habría solicitado una amnistía total, el fin de las sanciones internacionales y la retirada de las investigaciones de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad. El fracaso de este diálogo es el que supuestamente empuja a Washington hacia opciones de fuerza, a lo que se une la pasividad de la comunidad internacional, que salvo modestas excepciones, se ha quedado muda ante los asesinatos selectivos en el Caribe contra embarcaciones modestas con tripulación y probablemente, droga a bordo.
2. Operaciones de precisión: El "modelo Soleimani"
Si la negociación falla, el escenario más factible para Trump no es una guerra abierta, sino ataques de precisión.
El método: Campañas aéreas y marítimas contra objetivos militares estratégicos e incursiones de fuerzas especiales.
El objetivo: Forzar la salida de Maduro o capturarlo para procesarlo por narcotráfico, emulando la captura de Manuel Noriega en Panamá (1989). Este enfoque coincide con el historial de Trump (ataques al Dáesh, asesinato de Qasem Soleimani y bombardeos en Yemen e Irán).
3. Invasión terrestre: Una alternativa poco viable
A diferencia de Panamá en 1989, una invasión terrestre en Venezuela enfrenta obstáculos geográficos y militares masivos.
Falta de apoyo regional: Washington no cuenta con el respaldo de Colombia bajo el gobierno de Gustavo Petro ni de Lula en Brasil, aunque otros regímenes del sur del continente se han alineado fuertemente con la nueva doctrina Monroe de Estados Unidos.
Resistencia irregular: La presencia de milicias y grupos armados (ELN, disidencias de las FARC) augura un conflicto prolongado e insurgente. Venezuela también ha armado a su Ejército en los últimos años y no se descartan sorpresas ahí. EE. UU. mantiene actualmente unos 15.000 efectivos en la zona, lejos de los 27.000 utilizados en la operación de 1989.
4. El "Día Después": Modelos de transición
La caída de Maduro no garantiza una democracia inmediata. Según el Miami Herald, existen negociaciones secretas mediadas por Catar que involucran a figuras del propio chavismo como los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez.
Los escenarios post-chavismo incluyen:
Continuidad institucional: Un gobierno interino liderado por sectores del oficialismo (como Delcy Rodríguez) para asegurar la transición sin desmantelar el Estado de golpe.
Gobierno de Unidad: Una coalición entre chavistas moderados y la oposición pragmática liderada por Henrique Capriles.
Reconocimiento a Edmundo González: La opción deseada por la oposición mayoritaria y EE. UU., pero la más difícil de implementar sin la cooperación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
5. Los riesgos de la inestabilidad: ¿Hacia un vacío de poder?
Cualquier transición enfrenta la amenaza de la fragmentación armada. La salida de Maduro podría dejar un vacío similar al de Irak en 2003, donde grupos criminales como el Tren de Aragua y colectivos paramilitares disputen el control territorial.
Ante el caos, la figura de Vladimir Padrino López (Ministro de Defensa) surge como el posible "restaurador del orden" mediante un golpe interno que mantenga la esencia del sistema pero con un nuevo entendimiento con Washington.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU publicada hace dos semanas prioriza el dominio del hemisferio. En este contexto, la caída del chavismo es central, pero el riesgo de convertir a Venezuela en un Estado fallido es el freno principal para una intervención a gran escala.








