Efemérides patrias serán en Sucre
El dólar, el sicariato y la crisis política marcan el 6 de agosto
El Gobierno se aferra al acuerdo con el FMI y a la voluntad de los exportadores para estabilizar el dólar, mientras una nueva ola de violencia extrema sacude las fronteras cruceñas. Se esperan cambios en el gabinete
Bolivia llega a la semana de la efeméride nacional con un clima ya enrarecido por diferentes factores políticos y económicos, y al que se ha sumado la ola de violencia en Santa Cruz – nueve asesinatos en cinco días hasta el cierre de la edición – que más temprano que tarde acabará interpelando al Gobierno en tanto responsable de mantener el orden dentro de las fronteras.
Los actos se concentrarán de nuevo en Sucre donde se celebrarán las diferentes sesiones de Honor, los mensajes del presidente y los homenajes a los héroes de la Independencia, aunque en principio no habrá desfile cívico. La Parada Militar del 7 de agosto se celebrará esta vez en El Alto.
Se prevén dos actos especialmente políticos: el encuentro con gobernadores previsto para el miércoles 5 de agosto y el mensaje presidencial del 6 de agosto desde la Casa de la Libertad. Además, crecen las apuestas para un previsible cambio de gabinete en la línea con las manifestaciones críticas de algunos ministros aún en el gabinete.
Cambio de gabinete
Son numerosos los ministros observados en el gabinete de Rodrigo Paz, pues incluso en los círculos cercanos se reconoce una notable ausencia de vocería e iniciativa en las diferentes carteras, especialmente las más técnicas, como Salud o Educación. El ministro de Obras Públicas Mauricio Zamora, mano derecha; el ministro de Economía Gabriel Espinoza y el ministro de Desarrollo Productivo, Oscar Mario Justiniano conforman el núcleo duro de la vocería, aunque incluso el último ha bajado perfil en las últimas semanas.
El otro ministro que goza de plena confianza del núcleo mirista pero que ha sido muy observado por los escándalos y polémicas, e incluso la inacción durante los bloqueos, es el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo, que en principio tiene carácter de intocable.
El que presumiblemente debería dejar el gabinete es José Luis Lupo, en principio parte del equipo de Samuel Doria Medina, que ha ratificado la ruptura, sin embargo, se mantiene en la Presidencia.
Paz ya anunció en plena crisis de los bloqueos de mayo un cambio de gabinete que no se produjo y que después se explicó como un “ajuste metodológico”. En general se advierte un equipo reducido y un escaso interés en la participación en un gabinete que se rebajó voluntariamente el salario al 50%, es decir, unos 12.000 bolivianos.
Paz podría intentar hacer guiños hacia el movimiento popular entregando algunas carteras clave o bien reforzar su posición dura, abriendo algunas carteras hacia el equipo de Jorge Tuto Quiroga con perfiles que sean de su agrado para tratar de mejorar la relación en el parlamento.
La sombra del FMI
El presidente Rodrigo Paz ha asumido en primera persona la vocería y por lo general lidera los anuncios, por lo que tampoco se esperan demasiadas novedades para la Sesión de Honor. Paz ha anunciado una decena de leyes que desde hace tres meses no avanzan y tampoco se han planteado soluciones a asuntos estructurales como el de la Justicia. Se esperan referencias a estos temas, aunque no tantas concreciones.
Tampoco se espera que sea Paz el que asuma el costo de explicar los detalles del acuerdo con el FMI, como sí hizo con el 5503. En cualquier caso, se espera que esta semana se empiecen a conocer los detalles y condicionalidades del mencionado acuerdo. Hasta ahora se conoce que son 1.900 millones – no los 2.800 anunciados -, de los que se espera llegue un tercio en pocas semanas. El acuerdo en cualquier caso debe ser refrendado en la Asamblea Legislativa Plurinacional, que a pesar de las críticas, ha aprobado los pedidos del gabinete.
El incierto 50/50
De los actos patrios previstos, también se espera con cierta expectativa el encuentro con los nueve gobernadores, que una vez superada la fase de la posesión y el margen de los bloqueos, han empezado a exigir – con propuestas – la concreción de la propuesta 50-50 en forma de un Pacto Fiscal que aclare competencias y garantice la financiación.
Paz a través de la Asamblea hizo un gesto al reasumir algunos programas nacionales que se financiaban con IDH departamental, pero sigue pendiente un marco de referencia estable. Las últimas declaraciones al respecto han complicado aún más la interpretación de la voluntad del gobierno respecto a ese lema de campaña que no encuentra espacio.
El desfile, el rol de Lara, y Evo
En el programa difundido por el Gobierno no se contempla desfile cívico en Sucre, como ha sido habitual en las últimas dos décadas. No se descarta que el Vicepresidente Lara por su parte convoque algún tipo de acto paralelo, aunque en las últimas semanas parecen haber acercado posiciones para propiciar una reconciliación que también le permita a Paz acercarse a los movimientos sociales de forma más estratégica.
Por otro lado, quedan todavía unos 45 días de Estado de Excepción en el país y por el momento no se prevé un levantamiento anticipado. Uno de los argumentos habituales a favor de ello era que se detendría al expresidente Evo Morales.








